George Russell, minutos antes de comenzar el Gran Premio de Bélgica
Tras lo que George Russell definió como «un problema grave» que lastró su competitividad en Spa-Francorchamps, el piloto de Mercedes llega a Hungaroring convencido de que el equipo anglogermano ha encontrado la solución. De ese modo, el británico deberá demostrar que puede recuperar terreno a Antonelli.
Con o sin problemas mecánicos, lo cierto es que George Russell ha demostrado ser superior a Kimi Antonelli en muy pocas ocasiones este año. Tras haberse disputado 10 grandes premios, cuatro de ellos con formato Sprint, el italiano es líder sólido del Campeonato del Mundo de pilotos con 204 puntos, 50 más que su compañero de equipo. Además, Antonelli ha ganado en seis ocasiones, por únicamente dos de Russell.
A lo largo de la temporada, el británico ha tenido que hacer frente a una madurez y consistencia sorprendentes por parte del joven Kimi Antonelli, aunque también a algunos fallos mecánicos y, también, problemas para adaptarse al Mercedes. En Spa-Francorchamps, Russell estalló al ver cómo su monoplaza era más lento que el de su compañero en las rectas, afirmando que eso y no otra cosa era lo que le impedía plantarle batalla en la pelea por el campeonato.
Mercedes ha reaccionado y, según el propio George Russell, el problema ha sido identificado y en el Gran Premio de Hungría que comienza hoy la situación debería normalizarse, permitiendo al británico competir en igualdad de condiciones.
«La distribución de energía fue uno de mis problemas. Pero además, teníamos otro factor. Todo estaba relacionado con la calibración incorrecta»George Russell, piloto de Mercedes F1
Russell se siente aliviado tras haber encontrado respuestas
El hecho de que Mercedes haya dado con el origen del problema ha cambiado por completo el ánimo de George Russell de cara a este fin de semana: «Me siento bien ahora. Creo que hemos descubierto algunos de los problemas que nos estaban frenando durante el fin de semana en Spa».
El británico, incluso, no escatimó elogios hacia el trabajo interno de la fábrica: «Es reconfortante ver el arduo trabajo que se ha realizado en la fábrica para llegar al fondo del asunto», dijo. El piloto insistió en que el diagnóstico no es una lectura personal, sino compartida por toda la estructura, y apuntó a que el fallo no fue algo puntual de Spa.
«Estamos todos juntos en esto, y entre todos sabemos que lo que sucedió en Spa —y vimos indicios de ello en Silverstone— no está a la altura de lo que queremos, como equipo». Con ese matiz sobre Silverstone, Russell advierte que el problema arrastraba ya varias carreras antes de manifestarse por completo en las Ardenas.
Kimi Antonelli venció en Spa-Francorchamps y ya tiene 50 puntos de ventaja sobre George RussellRussell reconoció también el componente emocional del choque de la primera vuelta en Bélgica y su consiguiente reacción: «Cuando te acaban de sacar de la carrera y estás en la grava en la primera vuelta, las emociones están a flor de piel, especialmente después de lo ocurrido antes de la curva 5».
Pero matizó que esa reacción visceral no resta rigor al trabajo posterior del equipo: «Nunca ha sido por falta de esfuerzo para encontrar la raíz del problema. Nos costaba ver de dónde venía, pero Spa nos dio una gran oportunidad para buscar el problema. Cuando el equipo revisó esta área, descubrieron el problema, lo cual fue genial».
La dificultad, subrayó, no era de compromiso, sino que tiene más que ver con la complejidad de los monoplazas actuales: «Estos coches, estas unidades de potencia, son tan complejos que es imposible verificar cada pequeño parámetro, porque son muchísimos».
Un problema de calibración, no de hardware
Pero, ¿cuál ha sido exactamente el problema que tanto ha desquiciado a Russell? No se trataba de una pieza defectuosa, sino de un error de software. «En realidad, se trataba de números en la pantalla que no estaban del todo calibrados. Así que no es que el hardware esté defectuoso o haya algún problema con él».
Russell detalló además que en Spa confluyeron dos factores distintos, y que uno de ellos no fue exclusivo de Mercedes: «También hubo dos problemas en Spa. Creo que la distribución de potencia no era la óptima a lo largo de la vuelta, y lo vimos con [Oscar] Piastri, quien tuvo un problema similar». El propio McLaren del australiano, sufriendo un síntoma parecido, refuerza que no fue un fallo aislado en el box de Mercedes.
«Ese fue uno de mis problemas. Pero además, teníamos otro factor. Todo estaba relacionado con la calibración incorrecta. No voy a decir que fueran solo números en la pantalla, pero ahora sabemos qué números potencialmente no eran correctos. Podemos rectificar eso, recalibrar las cosas y lograr que la unidad de potencia rinda al máximo», agregaba.
Conduciendo a ciegas
El alivio, explicó Russell, es tanto mental como físico: «Durante algunas vueltas en Silverstone y luego durante la mayor parte del viernes y el sábado en Spa, estuve pensando en cómo debía conducir para que la unidad de potencia fuera rápida en la recta: cómo acelerar, el uso de las marchas, a qué velocidad pisaba a fondo».
Los datos, sin embargo, le llevaron por el camino equivocado: «Indicaban que probablemente esa era la razón, pero resultó que no lo era. Así que todo ese esfuerzo durante tres sesiones intentando optimizar mi conducción con una nueva técnica fue en vano».
Con el problema aparentemente resuelto, Russell afronta Hungaroring sin la excusa técnica que lastró sus últimas citas: «Tengo muchas ganas de afrontar un fin de semana en el que pueda centrarme en conducir rápido, en las cosas sencillas. Sé que es cuando rindo mejor, pero no estamos en un deporte sencillo, así que decir "centrémonos únicamente en las cosas simples" es más fácil que hacerlo a veces».
Queda por ver si, sin barreras mecánicas de por medio, el británico es capaz de empezar a recortar los 50 puntos que le separan de Antonelli.
Tras lo que George Russell definió como «un problema grave» que lastró su competitividad en Spa-Francorchamps, el piloto de Mercedes llega a Hungaroring convencido de que el equipo anglogermano ha encontrado la solución. De ese modo, el británico deberá demostrar que puede recuperar terreno a Antonelli.
Con o sin problemas mecánicos, lo cierto es que George Russell ha demostrado ser superior a Kimi Antonelli en muy pocas ocasiones este año. Tras haberse disputado 10 grandes premios, cuatro de ellos con formato Sprint, el italiano es líder sólido del Campeonato del Mundo de pilotos con 204 puntos, 50 más que su compañero de equipo. Además, Antonelli ha ganado en seis ocasiones, por únicamente dos de Russell.
A lo largo de la temporada, el británico ha tenido que hacer frente a una madurez y consistencia sorprendentes por parte del joven Kimi Antonelli, aunque también a algunos fallos mecánicos y, también, problemas para adaptarse al Mercedes. En Spa-Francorchamps, Russell estalló al ver cómo su monoplaza era más lento que el de su compañero en las rectas, afirmando que eso y no otra cosa era lo que le impedía plantarle batalla en la pelea por el campeonato.
Mercedes ha reaccionado y, según el propio George Russell, el problema ha sido identificado y en el Gran Premio de Hungría que comienza hoy la situación debería normalizarse, permitiendo al británico competir en igualdad de condiciones.
«La distribución de energía fue uno de mis problemas. Pero además, teníamos otro factor. Todo estaba relacionado con la calibración incorrecta»George Russell, piloto de Mercedes F1
Russell se siente aliviado tras haber encontrado respuestas
El hecho de que Mercedes haya dado con el origen del problema ha cambiado por completo el ánimo de George Russell de cara a este fin de semana: «Me siento bien ahora. Creo que hemos descubierto algunos de los problemas que nos estaban frenando durante el fin de semana en Spa».
El británico, incluso, no escatimó elogios hacia el trabajo interno de la fábrica: «Es reconfortante ver el arduo trabajo que se ha realizado en la fábrica para llegar al fondo del asunto», dijo. El piloto insistió en que el diagnóstico no es una lectura personal, sino compartida por toda la estructura, y apuntó a que el fallo no fue algo puntual de Spa.
«Estamos todos juntos en esto, y entre todos sabemos que lo que sucedió en Spa —y vimos indicios de ello en Silverstone— no está a la altura de lo que queremos, como equipo». Con ese matiz sobre Silverstone, Russell advierte que el problema arrastraba ya varias carreras antes de manifestarse por completo en las Ardenas.
Kimi Antonelli venció en Spa-Francorchamps y ya tiene 50 puntos de ventaja sobre George RussellRussell reconoció también el componente emocional del choque de la primera vuelta en Bélgica y su consiguiente reacción: «Cuando te acaban de sacar de la carrera y estás en la grava en la primera vuelta, las emociones están a flor de piel, especialmente después de lo ocurrido antes de la curva 5».
Pero matizó que esa reacción visceral no resta rigor al trabajo posterior del equipo: «Nunca ha sido por falta de esfuerzo para encontrar la raíz del problema. Nos costaba ver de dónde venía, pero Spa nos dio una gran oportunidad para buscar el problema. Cuando el equipo revisó esta área, descubrieron el problema, lo cual fue genial».
La dificultad, subrayó, no era de compromiso, sino que tiene más que ver con la complejidad de los monoplazas actuales: «Estos coches, estas unidades de potencia, son tan complejos que es imposible verificar cada pequeño parámetro, porque son muchísimos».
Un problema de calibración, no de hardware
Pero, ¿cuál ha sido exactamente el problema que tanto ha desquiciado a Russell? No se trataba de una pieza defectuosa, sino de un error de software. «En realidad, se trataba de números en la pantalla que no estaban del todo calibrados. Así que no es que el hardware esté defectuoso o haya algún problema con él».
Russell detalló además que en Spa confluyeron dos factores distintos, y que uno de ellos no fue exclusivo de Mercedes: «También hubo dos problemas en Spa. Creo que la distribución de potencia no era la óptima a lo largo de la vuelta, y lo vimos con [Oscar] Piastri, quien tuvo un problema similar». El propio McLaren del australiano, sufriendo un síntoma parecido, refuerza que no fue un fallo aislado en el box de Mercedes.
«Ese fue uno de mis problemas. Pero además, teníamos otro factor. Todo estaba relacionado con la calibración incorrecta. No voy a decir que fueran solo números en la pantalla, pero ahora sabemos qué números potencialmente no eran correctos. Podemos rectificar eso, recalibrar las cosas y lograr que la unidad de potencia rinda al máximo», agregaba.
Conduciendo a ciegas
El alivio, explicó Russell, es tanto mental como físico: «Durante algunas vueltas en Silverstone y luego durante la mayor parte del viernes y el sábado en Spa, estuve pensando en cómo debía conducir para que la unidad de potencia fuera rápida en la recta: cómo acelerar, el uso de las marchas, a qué velocidad pisaba a fondo».
Los datos, sin embargo, le llevaron por el camino equivocado: «Indicaban que probablemente esa era la razón, pero resultó que no lo era. Así que todo ese esfuerzo durante tres sesiones intentando optimizar mi conducción con una nueva técnica fue en vano».
Con el problema aparentemente resuelto, Russell afronta Hungaroring sin la excusa técnica que lastró sus últimas citas: «Tengo muchas ganas de afrontar un fin de semana en el que pueda centrarme en conducir rápido, en las cosas sencillas. Sé que es cuando rindo mejor, pero no estamos en un deporte sencillo, así que decir "centrémonos únicamente en las cosas simples" es más fácil que hacerlo a veces».
Queda por ver si, sin barreras mecánicas de por medio, el británico es capaz de empezar a recortar los 50 puntos que le separan de Antonelli.