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Sánchez incluye en su ómnibus de la vivienda guiños a Sumar y Junts pero queda durante 48 horas en manos de Podemos

Sánchez incluye en su ómnibus de la vivienda guiños a Sumar y Junts pero queda durante 48 horas en manos de Podemos
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El Sindicato de Inquilinas que ha convocado las protestas es crítico con el decreto: eso incentiva a Podemos a votar en contra y tumbarlo. El presidente del Gobierno adelanta al viernes la votación para que la presión de la calle empuje a los socios de investidura a apoyar las medidas. Más información: Sánchez aprueba dos 'decretos Maricarmen' pactados con Sumar pero no tiene el apoyo de Junts garantizado para ninguno

La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, este martes en la sala de prensa del Congreso. Gustavo Valiente Europa Press

Política Sánchez incluye en su ómnibus de la vivienda guiños a Sumar y Junts pero queda durante 48 horas en manos de Podemos

El Sindicato de Inquilinas que ha convocado las protestas es crítico con el decreto: eso incentiva a Podemos a votar en contra y tumbarlo.

El presidente del Gobierno adelanta al viernes la votación para que la presión de la calle empuje a los socios de investidura a apoyar las medidas.

Más información:Sánchez aprueba dos 'decretos Maricarmen' pactados con Sumar pero no tiene el apoyo de Junts garantizado para ninguno

Publicada 30 septiembre 2026 05:00h LO ESENCIAL Exclusivo suscriptores Síguenos LO ESENCIAL Generado con IA Las claves

El judo se basa en el principio de usar la fuerza del adversario en favor propio para lograr la máxima eficacia. Pedro Sánchez es experto en hacerlo, como prueba su trayectoria, y ahora lo ha vuelto a hacer en relación al decreto de la vivienda para intentar salir del grave atolladero político en el que está todavía.

El presidente del Gobierno ha usado la fuerza de las movilizaciones ciudadanas, que en parte protestan contra él por la política de vivienda tras el desahucio de Maricarmen Abascal, para presionar a los partidos que le apoyaron en la investidura en 2023 y avanzar para sacar adelante un decreto.

Seguirá utilizando esa fuerza a su favor al haber dispuesto que los decretos aprobados este martes en el Congreso sean votados este mismo viernes en un Pleno extraordinario. De esta forma aprovecha la presión de la calle, que, entre otros, transmiten los centenares de acampados en la Puerta del Sol, a pocos metros de la Cámara Baja.

Por esa misma razón, el mes legal para la convalidación del decreto lo ha reducido hábilmente a sólo dos días.

El argumento de Sánchez es que ha llegado todo lo lejos que ha podido con el decreto, con una mayoría conservadora y adversa en el Congreso, y el posibilismo de que más vale esto que nada, porque sólo así es posible frenar desahucios como el de Maricarmen.

Moncloa da por hecho que Junts terminará apoyando el decreto ómnibus, aunque deje caer el otro decreto, el que habla de contratos de alquiler indefinidos y que está destinado a morir el viernes.

Para que el plan le salga bien a Sánchez y logre salir de nuevo de un embrollo grave le queda el escollo de Podemos, porque el partido de Ione Belarra e Irene Montero rechaza los textos aprobados este martes en Consejo de Ministros y se requiere que sus cuatro diputados permitan su aprobación, al menos, con una abstención.

Las medidas de vivienda, una a una: desahucios suspendidos, regulación para las habitaciones y dos años de prórroga

Es decir, durante dos días el futuro de Sánchez está en manos de Podemos y su fuerza para, empujados por las movilizaciones, no tener inconveniente en dejar caer con PP y Vox un decreto que consideran peor que insuficiente.

Primero utilizó Sánchez esa fuerza de la calle y la conmoción social para que Junts aceptara sentarse a negociar por primera vez en más de un año. Lo cual es un cambio enorme.

Y con posterioridad para que los independentistas catalanes rectificaran su posición con respecto a anteriores votaciones en el Congreso en las que rechazaron con PP y Vox decretos sobre vivienda del Gobierno.

El Gobierno, con la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, a la cabeza intercambió papeles con el partido de Carles Puigdemont. La parte socialista del Gobierno incluyó propuestas de Junts en el decreto como, por ejemplo, bonificaciones fiscales para inquilinos y propietarios y limitar plazos como los de prórrogas de contratos de alquileres o de moratorias de desahucios de personas vulnerables.

El PSOE logró que Junts aceptara, a su vez, algunas propuestas de Sumar, como la regulación de las habitaciones alquiladas o el veto a los llamados "fondos buitres", entre otros.

Los riesgos de Sumar

Los independentistas catalanes no han dicho aún qué votarán. Por el momento sólo responden con obviedades como que aún no han leído el texto aprobado, pero el Gobierno cree que esa respuesta indica que están en el sí, que puede reconstruirse la mayoría de investidura.

En Moncloa no conciben otra cosa, porque una derrota supondría un durísimo varapalo para Sánchez. Si no fuera porque ya ha superado pronósticos similares, podría decirse que sería el fin de Sánchez.

Sumar ha puesto en esta batalla toda la fuerza que les queda con sus cinco ministros y, a la vez, se la han dado a Sánchez cuando más débil estaba políticamente.

Han llegado al sinsentido de una vicepresidenta agitando la movilización contra el Gobierno al que pertenece y volvieron a amenazar con plantarse en la puerta del Consejo de Ministros y bloquear su funcionamiento.

Lo han hecho sin llegar nunca a plantear su salida del Gobierno, pero con la idea de que se la juegan porque corrían el riesgo de morir tanto si no se aprobaba el decreto como si el decreto era muy suave.

Renunciaron a máximos como el de las expropiaciones, aceptaron algunas propuestas de Junts y, como insistieron hasta el final para que se incluyera la renovación automática de los alquileres, el PSOE los apaciguó llevando esta última medida a un segundo decreto.

En realidad, Sánchez y sus ministros socialistas lanzan ese señuelo seguros de que este decreto breve decaerá, como precio a pagar para que salga el ómnibus. Es decir, esa que es la principal reivindicación del Sindicato de Inquilinas decaerá y la otra gran petición, la de la moratoria indefinida de los desahucios de vulnerables, queda reducida a un plazo de dos años.

Como Sumar necesita no aparecer como apéndice del PSOE, en vísperas de anunciar cómo serán en el futuro y hasta tener un líder, sus cinco ministros dieron este martes una insólita rueda de prensa paralela a la oficial del Gobierno. Los cinco cerraron el acuerdo con el PSOE en una sala de la Moncloa, con Pablo Bustinduy al frente, y negociando con Carlos Cuerpo e Isabel Rodríguez. De ahí salió lo de los dos decretos, cuando se cumplía más de una hora de la hora prevista para el inicio del Consejo de Ministros.

Los de Sumar necesitaban mostrarse como los que han llevado al PSOE a la izquierda. Y la parte socialista del Gobierno se tragó el enfado de ministros y dirigentes del PSOE por la forma en la que los de Sumar han presionado y hasta chantajeado estos días y les ha hecho aparecer como un partido ajeno a la izquierda.

Podemos, con la acampada

PNV, ERC, Bildu y BNG están sin problemas en el acuerdo y, por tanto, votarán a favor de los decretos el viernes.

Pero queda Podemos, que se lanzó este mismo martes a arremeter con todos sus portavoces contra los decretos aprobados en Consejo de Ministros.

Los de Belarra escuchan a la calle y, sobre todo, a la Puerta del Sol, donde nacieron para la política hace 15 años, aunque ahora no controlen en absoluto a los acampados.

Los de Podemos hablan de "trampa a la movilización social", de "decreto inútil" que no soluciona nada, mientras que el PSOE dejará caer el único decreto que consideran que tiene una medida estructural.

No explican qué van a votar, mantendrán la duda hasta el viernes, aprovechando la oportunidad de sacar cabeza política pensando en las elecciones.

Es el momento de Podemos para revivir, subidos a las protestas en la calle, aunque ellos no las hayan convocado y señalar a Sumar como el apéndice del PSOE.

Por el momento, el Sindicato de Inquilinas que ha convocado las protestas y las protagoniza ha sido crítico con el decreto y eso favorece que Podemos pueda hacerlo caer. Esa es su baza y su coartada.

Si el Sindicato de Inquilinas cesara en su protesta y diera por bueno el decreto, los cuatro diputados de Podemos tendrían que votar a favor. O abstenerse, que viene a ser lo mismo, porque supone que se convalida y gana Pedro Sánchez de nuevo.

"De lo que deberíamos estar hablando es de bajar el precio de los alquileres por ley, de expropiar las viviendas a los fondos buitre, de prohibir la compra para especular, de prohibir los pisos turísticos... De esas medidas es de las que deberíamos estar hablando, porque ese es el consenso fuera de la calle", aseguró Irene Montero en TVE.

También lamentó que el PSOE haya dado marcha atrás y haya establecido que la moratoria de desahucios a vulnerables es por dos años, tras defender en julio que debían ser permanentes.

Así queda Sánchez a la espera de aprovechar a su favor la presión de la calle el viernes y que ésta no sirva para justificar el revés de Podemos.

  1. Pedro Sánchez
  2. Carles Puigdemont
  3. Irene Montero
  4. Ione Belarra
  5. Sumar
  6. PSOE
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