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Sánchez mantiene el cierre de filas en torno a Zapatero frente al desmarque de sus socios de coalición

Sánchez mantiene el cierre de filas en torno a Zapatero frente al desmarque de sus socios de coalición
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Yolanda Díaz admite, tras conocer la declaración de Julio Martínez, que la situación produce «inquietud y tristeza» y exige explicaciones al expresidente
Sánchez mantiene el cierre de filas en torno a Zapatero frente al desmarque de sus socios de coalición

Yolanda Díaz admite, tras conocer la declaración de Julio Martínez, que la situación produce «inquietud y tristeza» y exige explicaciones al expresidente

Regala esta noticia Añádenos en Google La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, y la portavoz del Gobierno, Elma Saiz, este martes. (EFE)

Paula De las Heras

Madrid

21/07/2026 a las 16:09h.

Las contundentes confesiones ante la Audiencia Nacional del amigo de José Luis Rodríguez Zapatero, el empresario Julio Martínez, y el administrador de Plus Ultra, Julio ... Martínez Sola, amenazan con provocar un vuelco en el frente penal de la causa que afecta al expresidente pero, de momento, no han movido ni un milímetro la posición oficial del Gobierno. El Ejecutivo se mantiene inalterable tanto en el argumento de que la ayuda de 53 millones de euros concedida a la aerolínea de capital venezolano durante la pandemia fue legal como en la defensa del propio Zapatero, quien negó ante el juez ningún tipo de intervención en el proceso.

La ministra se parapetó una vez más en lo que siempre ha alegado Sánchez, que el expediente de 53 millones de euros contó con el aval de los informes técnicos de la SEPI y que fue fiscalizado, sin que se encontrara problema alguno, por el Tribunal de Cuentas. También insistió en que el sistema de ayudas superó el examen de la Comisión Europea del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). «La actuación del Gobierno fue la correcta», dijo. Pero para justificar su confianza en Zapatero no ofreció más criterio que el «respeto a la presunción de inocencia».

La posición apoyo férreo al expresidente responde a la orden lanzada por el propio Sánchez el mismo día en el que estalló este caso. No todo el partido está cómodo con ella. Muchos empiezan a inquietarse ante la falta de explicaciones que el exjefe del Ejecutivo, hasta hace unas semanas un auténtico referente moral no solo para el PSOE sino para buena parte de la izquierda, prometió dar en un vídeo grabado en el jardín de su casa nada más trascender su imputación. Desde entonces, lejos de explicar nada, Zapatero ha basado su defensa en intentar anular el procedimiento judicial, mientras se iban acumulando más indicios en su contra, como las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho, un golpe del que muchos en la formación aún no se han recuperado, o, ahora, la declaración de 'Julito', a quien la UDEF considera su testaferro.

A la espera de lo que pueda ocurrir, y bajo la premisa de que la investigación está aún en una fase «incipiente», el presidente ha decidido pues asumir el posible coste reputacional de no dejar caer a su principal valedor interno en las últimas elecciones generales. Lo que no hizo con José Luis Ábalos ni con Santos Cedán. Pero el socio minoritario del Gobierno no está dispuesto a dejarse arrastrar en esa deriva y marca claras distancias.

Lobismo y «borboneo»

En un intento de equilibrar sus recelos con la estabilidad del pacto de coalición Sumar se movió este martes en una calculada bicefalia discursiva. En el Congreso de los Diputados, el portavoz de la formación, Alberto Ibáñez, empleó un tono de máxima severidad al calificar la situación judicial de Zapatero como «profundamente grave» y «políticamente inasumible». Ibañez alertó de que los escritos ante la Audiencia Nacional evidencian que se traspasó la línea entre el legítimo lobismo y el comisionismo puro y llegó a exigir explicaciones inmediatas al propio Pedro Sánchez, al que reclamó de forma explícita que «deje de borbonear» ante las sospechas de corrupción.

Sin embargo, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, optó por una gesticulación mucho más suave para evitar una confrontación directa. En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, al lado de la ministra portavoz, Díaz se amparó en su condición de abogada para solicitar respeto hacia el trabajo «silente y cauto» de los tribunales, aunque tampoco ocultó el malestar de su espacio político al reconocer la existencia de «inquietud y tristeza» en la ciudadanía ante la gravedad de lo revelado y reclamó que sea Zapatero quien ofrezca las explicaciones pertinentes para escenificar que, aunque la coalición traga con la situación y descarta cualquier amago de ruptura, la brecha interna existe.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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