El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha negado en el Congreso que el Gobierno tuviera sobre la mesa informes que alertaran de la "entrada masiva" que se produjo los días 30 y 31 de julio en Ceuta. "Ninguna de las alerta iba más allá de la descripción de datos o aviso rutinario", ha dicho, y ha añadido que no preveían la magnitud de la crisis que se produjo.
En los días previos, dos informes de inteligencia sí pusieron sobre aviso de una entrada "masiva" y del "colapso". En la descripción que hace el jefe del Ejecutivo de la crisis, señala que esos días se produjo un aumento de las entradas pero que, a su entender, se fijaba en la normalidad del aumento del flujo con la llegada del verano.
Según ha detallado Sánchez, entre el 10 y el 25 de julio aumentaron las entradas a nado por la frontera de Ceuta a una media de 37 diarias, "ligeramente superior a la habitual", y que la noche previa a la "avalancha" la cifra se elevó a 194. En ese momento, tanto el Gobierno de España como el ceutí "detectaron ese incremento y se coordinaron" ante un repunte que, según ha señalado, "en absoluto era inédito y excepcional".
Ya sobre la mañana del 30 ha dicho que "la situación cambia de forma radical" cuando se empieza difundir en redes sociales "la sentencia que impedía las devoluciones en caliente" y que en ese momento decenas de jóvenes comenzaron a cruzar por el espigón del Tarajal. "Ante esta situación, los agentes desplegados tuvieron que decidir entre dejar pasar o intentar contener a la fuerza, que evidentemente hubiera provocado una tragedia mayor aún", ha recalcado en referencia a los 141 fallecidos por ahogamiento y aplastamiento.