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Sánchez y el Sur Global

Sánchez y el Sur Global
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A España no le interesa que Sánchez asuma el pertinaz victimismo de los Sheinbaum, Ramaphosa y compañía. Leer
ENSAYOS LIBERALESSánchez y el Sur Global
  • TOM BURNS MARAÑÓN
Actualizado 19 ABR. 2026 - 23:34El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez este viernes en el Global Progressive Mobilisation, en Barcelona, junto con sus homólogos de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; México, Claudia Sheinbaum; y Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, entre otros.Alberto ParedesEuropa Press

A España no le interesa que Sánchez asuma el pertinaz victimismo de los Sheinbaum, Ramaphosa y compañía.

Es evidente que Pedro Sánchez aspira a ser el dinámico guía planetario de todas las políticas progresistas y el campeón del anti-trumpismo en el mundo mundial. Y es normal que desee serlo. Son infinitas las ansias de poder y liderazgo que impulsan a políticos muy narcisistas como él. Y también es muy probable que Sánchez, con su desafiante "somos la izquierda", su perfecto inglés y su fotogénico aspecto, consiga serlo. ¿Conviene a España que se suba a ese podio?

Muchos no le arrendarían las ganancias al presidente del Gobierno si pasa a ser el referente de una revanchista utopía de derechos y de igualdad. Lo "progre" está devaluado y representarlo no necesariamente ayuda a triunfar en los colegios electorales de España el año que viene. Puede que le torpedee. El personal se vuelve conservador en tiempos turbulentos. Recoge velas y exige que los experimentos se hagan con gaseosa.

Desde noviembre 2022 Sánchez es el presidente de la Internacional Socialista, IS, y en el último año su visibilidad en los cinco continentes no ha hecho más que crecer gracias al "no es no" que cada dos por tres le lanza al presidente de los Estados Unidos. No le gana en ello ni siquiera el Sumo Pontífice León XIV.

Como anfitrión en Barcelona este pasado fin de semana del Global Progressive Mobilisation, GPM, Sánchez ha podido saludar calurosamente a mucho reivindicativo mandatario VIP llegado del llamado "Sur Global", el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, la mexicana Claudia Sheinbaum y el sudafricano Cyril Ramaphosa, entre ellos.

De momento Sánchez ha cerrado con broche de oro la curva ascendente de sus ambiciones globales. Pero ¿le aplaudirán por ello en estos pagos? Con la excepción de las autonómicas en Cataluña de 2024, su partido socialista no ha ganado una sola elección en los últimos cuatro años. Sánchez no puede salir a la calle sin ser hostigado y su debilidad parlamentaria es vergonzosa.

El GPM es una iniciativa de Sánchez, como presidente de la IS, y del sindicalista y ex primer ministro sueco Stefan Löfven que dirige el grupo socialista en el parlamento europeo. Crearon la plataforma el año pasado y decidieron estrenarla con una alegre fiesta política en la Fira de Barcelona que acogería a una masa de activistas izquierdistas.

Con lo que no contaban los promotores de la movilización progresista fue que su happening coincidiría con la celebración de eventos sobrevenidos que rebajarían el interés mediático de su cita. Uno fue una urgente reunión de máximo nivel que estaba reservado para adultos. La otra fue cercana y emotiva. La combinación de los dos debería hacer reflexionar urgentemente a mucho progre despistado.

La primera contraprogramación fue la reunión a puerta cerrada de la treintena de gobiernos adscritos a la "coalición de la voluntad" que fue convocada el viernes en París por Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer. Se congregaron para debatir acuerdos que aseguren la libre navegación en el Estrecho de Ormuz una vez que se produzca un cese de fuego duradero en la guerra Estados Unidos-Israel contra Irán.

Estuvieron presentes el canciller alemán Friedrich Merz y la jefa italiana Giorgia Meloni. Sánchez, ocupado con el GPM, ni estaba ni se le esperaba. La Unión Europea y el Reino Unido cierran filas pero el presidente del gobierno de España está con el "Sur Global". Sus vecinos le ningunean.

La segunda contraprogramación corrió a cargo de María Corina Machado que está de gira por Europa donde la homenajean con admiración y entusiasmo las más altas autoridades. La premio Nobel de la Paz no tenía previsto verse con Sánchez que no es objeto de su devoción y que en todo caso estaba en Barcelona con José Luis Rodríguez Zapatero que tampoco lo es.

Mejor así. En la capital de España, además de un baño de multitudes que, desde luego, no son sanchistas, la heroica venezolana recibió la medalla de oro de la Comunidad de Madrid y la llave oro de la Villa y Corte.

La movilización en la Ciudad Condal llenará de gozo al sanchismo del "No a la Guerra" y a la izquierda de la izquierda. Pero la radicalización de Sánchez corre un claro riesgo de dejar al votante medio más bien frío cuando no crecientemente irritado. Vibra con Corina no con Lula.

En resumen: el lugar donde ha de estar el presidente del Gobierno de la cuarta economía de la Unión Europea es el lugar donde estén Macron, Starmer, Merz y Meloni. El lugar que sea. Es junto a ellos que España se juega el coste de la cesta de la compra y del depósito de la gasolina.

Y para terminar: lo que para nada le interesa a España es que Sánchez asuma el pertinaz victimismo de los Sheinbaum, Ramaphosa y compañía y haga suyo el complejo de culpabilidad que atormenta al progre europeo.

España también necesita un Péter MagyarSánchez eleva su apuesta por China y reta a los Estados Unidos de TrumpLa cara oculta del sanchismo, a la vista de todos Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
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