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Salvar el cabello del cáncer con tecnología ya es posible, pero pagarlo es el verdadero reto

Salvar el cabello del cáncer con tecnología ya es posible, pero pagarlo es el verdadero reto
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Del enfriamiento capilar a las pelucas de grado médico, la tecnología ofrece formas de enfrentar la caída del cabello por quimioterapia. Sin embargo, en México el acceso sigue marcado por factores como el costo.
Aranza BustamanteSalud31 de agosto de 2026Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer estimó 201,137 nuevos casos de cáncer en 2024. Poco más de la mitad correspondieron a mujeres y el cáncer de mama fue el diagnóstico más frecuente, con 34,055 casos.

La pérdida del cabello también puede hacer visible un diagnóstico que hasta entonces cada persona decidía cuándo y con quién compartir:

Un estudio publicado en 2021 con 213 pacientes que habían desarrollado alopecia por quimioterapia encontró efectos en sus relaciones con otras personas, en sus actividades cotidianas y en su estado de ánimo, con emociones como tristeza o enojo.

El impacto no fue igual para todas las personas. Las más jóvenes dijeron sentirse más afectadas y también hubo diferencias según el género, la escolaridad, los ingresos y el acceso a seguridad social. Algunas pacientes dijeron que perder el cabello había sido incluso más difícil de afrontar que perder un seno.

En niñas, niños y adolescentes, la pérdida del cabello también alcanza espacios como la escuela. Otra investigación realizada en Colombia con pacientes de entre 9 y 12 años recopiló casos de niñas y niños que se sentían incómodos con su apariencia, recibían burlas y rechazo por parte de sus compañeros.

Promesas MINOZ ARMY, un grupo formado por seguidoras de BTS que desde 2022 organiza celebraciones y reúne apoyos para jóvenes con cáncer. Lo hace en colaboración con la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC), que acompaña a pacientes y familias que enfrentan dificultades económicas durante el tratamiento y facilita apoyos como alojamiento, alimentación, transporte y atención psicológica.

Guadalupe también llegó a Enzo Hair Society con Evelyn, su hija, para que eligiera una de las pelucas donadas. Evelyn tiene leucemia y después de perder el cabello comenzó a pasar más tiempo en su habitación porque no quería que otras personas la vieran. “Para ella fue muy fuerte que se le cayera el pelo, afectó mucho su autoestima”, recuerda su madre.

La leucemia es el diagnóstico más frecuente entre los casos de cáncer infantil registrados en México. Se estiman 7,000 nuevos casos de cáncer al año entre niñas, niños y adolescentes y, entre los casos nuevos notificados de 2020 a 2024, 49% correspondieron a leucemias.

estudio realizado por Villarreal y su equipo en Monterrey con 76 pacientes que utilizaron DigniCap entre 2016 y 2020, el enfriamiento comenzaba 30 minutos antes de administrar la quimioterapia y se mantenía entre 60 y 120 minutos después, según el tratamiento. En esa misma investigación, 74% de las pacientes conservó suficiente cabello para no necesitar una peluca.

El sistema debe utilizarse desde la primera sesión y repetirse cada vez que se administra la quimioterapia. “Si la paciente recibe una sola sesión sin la gorrita, el cabello se cae”, menciona. A lo largo del tratamiento, el equipo médico observa cuánto cabello se conserva y qué tan bien se tolera el frío; si la caída es demasiado intensa o el resultado deja de ser satisfactorio, puede decidirse si se suspende.

Dignitana, la empresa sueca que desarrollaba DigniCap, y les escribió poco después.

A partir de ese encuentro comenzó el proceso para introducir el equipo al país, que incluyó la obtención del registro ante Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris). DigniCap llegó a México en 2010 y, según Valdez, fue el primer sistema automatizado de enfriamiento capilar continuo disponible en el país.

Poco después comenzó a probarse en pacientes. En mayo de 2011, el Centro Médico ABC, uno de los hospitales privados de alta especialidad con mayor trayectoria nacional, inició un protocolo con 12 personas que utilizaron el sistema hasta febrero de 2012.

La experiencia mexicana comenzó varios años antes que la estadounidense. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó DigniCap hasta diciembre de 2015, inicialmente para reducir la caída del cabello en mujeres con cáncer de mama y fue el primer sistema de enfriamiento capilar autorizado por esa agencia.

La tecnología también ha cambiado con el paso del tiempo. DigniCap C3, el modelo que comenzó a utilizarse en México en 2010, empleaba una gorra de silicón y trabajaba con temperaturas de entre 3 y 5 °C. La generación más reciente, DigniCap Delta, incorpora una envoltura de enfriamiento más flexible que se ajusta mejor a la forma de la cabeza y puede trabajar a temperaturas más bajas. Con estos cambios se busca mejorar el contacto con el cuero cabelludo y reducir el tiempo de enfriamiento que debe mantenerse después de la quimioterapia.

¿Quién puede acceder al enfriamiento capilar?

El costo sigue siendo una de las principales barreras. Valdez calcula que un equipo de DigniCap cuesta alrededor de 906,000 pesos mexicanos (53,000 dólares) más IVA y que, en los centros donde Celeritas presta directamente el servicio, cada sesión ronda los 4,500 pesos (295 dólares). El gasto total depende del número de quimioterapias que necesite cada paciente, que puede variar desde unas cuantas sesiones hasta más de una decena.

Ese monto se suma al costo de un tratamiento oncológico que ya puede ser elevado. Un estudio realizado en 2023 calculó que la atención médica directa del cáncer de mama, desde el inicio de la atención en tercer nivel hasta concluir el primer tratamiento, costaba en promedio 99,000 pesos en etapas iniciales y 148,000 pesos en etapas avanzadas (entre 5,800 y 8,700 dólares). Las cifras, calculadas con costos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de 2019, incluyen estudios, medicamentos, hospitalización y procedimientos, pero dejan fuera gastos indirectos como transporte o pérdida de ingresos

40 mujeres habían utilizado el procedimiento entre ambos centros.

Valdez cuenta que con el tiempo algunos de esos equipos dejaron de recibir mantenimiento. Uno fue enviado años después a Celeritas para ser reparado, pero después volvió a presentar problemas y la empresa dejó de tener información sobre su uso. En el sector privado DigniCap continúa disponible en distintos puntos del país. Actualmente se brinda el servicio en Ciudad de México, Monterrey, Mérida y Querétaro, en hospitales y centros como ABC Observatorio y Zambrano Hellion. La empresa calcula que desde el inicio de sus operaciones ha atendido a más de 1,000 pacientes y el 95% eran mujeres.

Ivanna, una adolescente con cáncer de Tenampulco, Puebla. A partir de esa experiencia, sus integrantes comenzaron a descubrir que conseguir una peluca apta para pacientes oncológicas era más complejo de lo que creían. “Pensamos una peluca y crees que vas y la compras y se acabó. Uno no conoce del tema”, dice Ana Flores Bustamante, una de las integrantes del grupo.

Existen también iniciativas que recolectan cabello o entregan pelucas a pacientes con cáncer, como Movimiento Rapunzel, una iniciativa solidaria de la asociación civil mexicana Banco de Tapitas que recolecta trenzas de cabello para elaborar y regalar pelucas oncológicas. Sin embargo, las pelucas pueden variar mucho en materiales y nivel de personalización, así como en el acompañamiento que recibe cada persona para elegirlas y adaptarlas.

Fuente original: Leer en Wired - Ciencia
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