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Imagen de 'Scream 7'. RC 'Scream 7': la peor de la sagaLa nueva entrega de la popular franquicia del asesino Ghostface no muestra signos de agotamiento, está directamente desahuciada. De nada ha servido rescatar a su primer guionista, quien dirige sin un mínimo acierto
Viernes, 6 de marzo 2026, 13:49
... queda la genialidad de sus comienzos, bajo la batuta del añorado Wes Craven. El padre de Freddy Krueger en los 80 revolucionó el cine de horror de los 90, el fenómeno slasher, de la mano de Ghostface, inaugurando una saga que lleva tiempo dando tumbos, lo que no quita que arrase en la taquilla. Situada en el número 1 en el top del fin de semana, ha pasado a ser desplazada en días laborables por 'Cumbres borrascosas' y, atención, 'Los domingos', para que luego digan que los Goya no valen para nada y nadie ve cine español. Se repite una tendencia habitual en la recaudación en el circuito de exhibición tradicional. Los estrenos fantaterroríficos atraen sobremanera al público adolescente a la sala oscura cuando ven la luz en la cartelera. Amasan fortuna, de viernes a domingo, y después, entre semana, las cifras se desinflan en cuanto irrumpe en escena el cine senior, seguido del día del espectador y demás ofertas necesarias. Los cinéfilos entran el juego, huyendo del bullicio dominguero, y el público que peina canas salva el negocio.Bajona total
'The Faculty', de absoluto culto, también la escribió Williamson, pero la dirigió Robert Rodriguez, por eso ha pasado a la historia del género. 'Scream 7' está realizada sin ideas visuales, a la manera de un telefilme, abusando de los bustos parlantes y unos diálogos estomagantes. Resulta penosa la descripción de los espacios, algo esencial a la hora de sembrar el suspense. Hay algún susto típico, y alguna muerte llamativa, pero el conjunto se antoja una sonora estupidez. Lo que ocurre, las razones por las que ocurre y cómo ocurre, son de un previsible espantoso. Ni siquiera el casting está inspirado, salvo Neve Campbell, algo más despierta que el resto de un reparto con actitud de funcionariado.
Un aburrimiento supino que no hace justicia a un título que, junto a sus primeras continuaciones, fue un punto y aparte en el cine de horror dirigido al público juvenil, con el protagonismo de un damnificado Ghostface, uno de los psychokillers más populares de la historia del celuloide de terror reciente. Su careta, inspirada en el popular cuadro 'El grito' de Munch, se vende en las tiendas de disfraces para su disfrute en Halloween, señal inequívoca de que estamos ante un icono reconocible para el gran público. Ya forma parte de la memoria colectiva y la cultura pop, como Leatherface, Jason, Krueger, Myers y tantos otros famosos asesinos en serie estrellas de la ficción macabra. La serie revolucionó el género añadiendo humor negro y giros inesperados, rozando el delirio, a la típica historia siniestra protagonizada por un matarife estrambótico que va sembrando el pánico a su paso, a golpe de arma blanca, cometiendo una sucesión de asesinatos efectistas más que previsibles. Este cóctel sanguinolento venía aderezado con una cantidad óptima de guiños al propio género, con un agradecido tono desenfadado. Una oda al metalenguaje dirigida por el maestro Craven que tiene poco que ver, por no decir nada, con esta nueva propuesta, absolutamente prescindible. Seguramente la nueva 'Scary Movie', de próximo estreno, dará más miedo.
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