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Adobe Stock Vivir | Salud ¿Se te secan los ojos? ¿Te duele el cuello? Cómo usar tu libro electrónico de forma saludableSeguir unas recomendaciones muy sencillas permite disfrutar sin problemas de tu biblioteca portátil
Sábado, 17 de enero 2026, 00:08
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Es un comentario común entre los lectores habituales, no digamos ya los bibliófilos, que los libros electrónicos están muy bien, pero no hay nada como ... leer en papel. El tacto, la tipografía, incluso el olor... Todo eso que la versión tecnológica no puede aportar y que sustituye por la comodidad. Un libro electrónico solo pesa de promedio entre 150 y 300 gramos y puede guardar cientos de obras. Por ello, en la era digital, los libros electrónicos se han convertido en compañeros inseparables para millones de lectores. Dispositivos como Kindle o Kobo ofrecen bibliotecas enteras en la palma de la mano, con la ventaja de ser portátiles y ajustables.
Afortunadamente, los expertos tanto en salud ocular como en ergonomía coinciden en que, siguiendo unas pautas simples, los problemas apuntados se pueden evitar. Estos son algunos consejos prácticos basados en recomendaciones de oftalmólogos y varios estudios recientes, para que disfrutes de tu lectura sin sacrificar tu bienestar.
Lo primero que destaca la ciencia es la tecnología detrás de estos dispositivos. A diferencia de tabletas o móviles, que emiten luz directa hacia los ojos, lo que puede alterar el sueño y aumentar la sequedad ocular, los e-readers con pantalla de tinta electrónica reflejan la luz ambiental, imitando el 'funcionamiento' del papel tradicional. Esto hace que sean ideales para sesiones de lectura largas, reduciendo notablemente la fatiga en comparación con las pantallas retroiluminadas.
Para mejorar el uso ergonómico de tu libro electrónico comencemos por considerar dos puntos fundamentales: la postura y la distancia. «Mantén el dispositivo a unos 35 o 40 centímetros de tus ojos, similar a como leerías un libro físico. Siéntate erguido, con la espalda apoyada y los pies en el suelo, evitando posiciones tumbadas que fuercen el cuello», recomiendan desde la American Academy of Ophthalmology (AAO), una institución líder en Estados Unidos. El dispositivo tiene que estar ligeramente por debajo de la línea de visión, para evitar la adopción de posturas forzadas de cuello y hombros. De esta forma, reduces el riesgo de tensiones en hombros y cervicales. Los expertos recomiendan también ajustar el tamaño de letra y el contraste hasta que la lectura sea cómoda sin acercar demasiado el dispositivo. Si vemos que necesitamos acercarlo mucho, suele recomendarse revisión oftalmológica. Si el dispositivo lo permite, escoge las fuentes que te resulten más legibles.
La clave es la luz
La iluminación también es clave para el cuidado de la vista. Usa luz ambiental adecuada, preferiblemente natural o blanca fría si vas a leer durante el día. Si dispones de un modelo de los que incluyen luz frontal integrada, ajústala a un nivel bajo o medio, y opta por tonos cálidos por la noche, de tal forma que no interfieran con tu ciclo de sueño. Aunque parezca algo muy cómodo y agradable, evita leer en la oscuridad total, ya que obliga a tus ojos a esforzarse más. David Epley, un oftalmólogo pediátrico estadounidense citado por la AAO, recomienda también que «no uses el dispositivo si estás en áreas muy iluminadas o al aire libre con mucha luz, ya que el resplandor en la pantalla puede generar tensión».
Otra clave está en el equilibrio: «Ajusta el brillo para que coincida con la luz ambiental y recuerda parpadear para mantener los ojos hidratados». Hay que hacerlo conscientemente. Porque los investigadores han comprobado un fenómeno curioso: que las pantallas producen, sin que nos demos cuenta, la reducción del parpadeo natural, lo que seca los ojos.
Uno de los consejos o 'tips' más repetidos por los expertos es respetar la conocida como regla 20-20-20, creada por el optometrista estadounidense Jeffrey Anshel: cada 20 minutos, mira durante 20 segundos a un objeto a 6 metros de distancia. Esta pausa relaja los músculos oculares y previene la sequedad. Algunos especialistas recomiendan pausas más prolongadas cada tramo de lectura más largo. Un estudio de la American Optometric Association (AOA) sugiere un descanso de 15 minutos cada dos horas de uso continuo.
Por último, una recomiendan que los pediatras dan para los niños pero perfectamente aplicable para los adultos: alterna la lectura en 'e-reader' con la de libros impresos para variar los estímulos. Incorporar estos hábitos no solo cuidará tus ojos, tu cuello y tu espalda, sino que mejorará la experiencia general.
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