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Seis alteraciones de la vista que son solo cosa del estrésAlgunas duran solo unos minutos, pero otras se pueden prolongar durante meses
Martes, 20 de enero 2026, 19:04
... investigar por nuestra cuenta para saber qué puede ser –vía Google o IA–, nuestra preocupación crece, vamos a nuestro médico y no nos creemos mucho lo que nos dice si menciona la palabra estrés. Entonces, la escalada de miedo continúa, ya sin freno, y recurrimos a 'la privada' en busca de un especialista. ¿Hemos dicho uno? Pues suelen ser más, porque, cuando el primero no encuentra nada físico que justifique nuestro problema, pasamos a otro. Y a otro. Y este periplo tan angustioso, válido para varios tipos de dolencia, es muy común con los problemas visuales.De hecho, asegura, a menudo los especialistas de su gremio preguntan disimuladamente al afectado por sus horas de sueño, si tienen algún problema... Es decir, se ponen en modo detectivesco, como quien no quiere la cosa, para comprobar si los síntomas de esa persona son compatibles con los problemas de visión que presenta. «Tenemos que hacer un poco de psicólogos, sí..., y en ocasiones notamos que con 'soltarse' a hablar ya mejoran». Muchos, que ya han ido antes al neurólogo, se tranquilizan al saber que lo que les pasa es una reacción de su cuerpo –¡y los ojos son del cuerpo!– a una situación de ansiedad sostenida en el tiempo de la que quizá no eran ni conscientes. Esta situación puede ser la responsable de episodios cortos de problemas visuales –«muy alarmantes, pero que duran solo unos minutos»– y también de alteraciones «que se prolongan durante meses». Estas son las principales, según el oftalmólogo, aunque poca gente lo sabe...
1
Visión borrosa y dificultad para enfocar
Claro, da mucho miedo. Un día, de repente, empiezas a ver todo borroso, como si una niebla persistente lo empañase todo. Pestañeas, te lavas la cara y nada, que no se va. Luego desaparece, pero regresa de nuevo. «El estrés puede provocar espasmos en los músculos responsables del enfoque, generando una sensación de visión borrosa intermitente, especialmente tras largas horas de concentración o uso de pantallas», explica Eguiza. Así que, en principio, tranquilidad (si se puede).
2
Fatiga visual y pesadez ocular
A veces notamos una sensación de ojos cansados, de ardor, presión o dificultad para mantener la vista fija durante ratos largos. Nos echamos lágrimas artificiales, intentamos tener paciencia y, nada, que esas molestias no se van. Y no desaparecen, precisamente, porque su origen está en un estrés sin controlar.
3
Sequedad ocular
«El estrés reduce la frecuencia del parpadeo, lo que favorece la evaporación de la lágrima y puede empeorar el síndrome de ojo seco», indica el experto. O sea , que, si siempre estás con sequedad, es muy posible que también tenga relación con tu estado nervioso.
4
Sensibilidad a la luz y fotofobia
¿Las luces brillantes te molestan más de lo normal (y no tienes resaca ni eres un vampiro)? La ansiedad lo puede provocar.
5
Visión de túnel
Es la pérdida temporal de la visión periférica en momentos de estrés intenso. Obviamente, a la gente le agobia sobremanera.Estar viendo bien y notar de repente que únicamente percibimos lo que está en el centro de nuestro campo de visión... ¡Terror máximo durante el rato que dura! «Suelen ser unos minutos», indica el oftalmólogo. Es una reacción al estrés que poca gente vincula a este problema.
6
'Moscas' volantes
Es, quizá, el síntoma visual que más preocupa. «Genera mucha alarma», afirma Eguiza. Aunque el estrés no es la causa en sí de este fenómeno, en la mayoría de las ocasiones sí puede ser el factor que hace que las 'moscas' –manchas, hebras o destellos que parecen moverse con el ojo– sean perceptibles (porque muchas veces ya las tenemos y no reparamos en ellas).Esto es porque, cuando el cerebro está en estado de alerta, es muy fácil que se 'fije' en estas alteraciones. Aproximadamente el 70% de las personas notarán 'moscas' volantes a lo largo de su vida y siempre es necesario descartar enfermedades –algunas serias, otras para nada graves– que puedan provocarlas.
Tres casos en los que los tics oculares deben preocuparnos
No afectan a nuestra visión, pero nos agobian muchísimo porque llaman mucho la atención de los demás. Son los tics, pequeños espasmos involuntarios del párpado que suelen aparecer en periodos de ansiedad, falta de sueño o sobrecarga emocional, apunta Eguiza. Cuando el cuerpo libera adrenalina en situaciones de tensión, el sistema nervioso simpático, que controla los movimientos involuntarios, puede activarse, generando estos espasmos. «Suelen ser benignos y transitorios, pero si el temblor dura semanas, se vuelve más intenso o el párpado se cierra por completo debe ser supervisado por un oftalmólogo para descartar otras causas», declara el doctor Sergio Eguiza Rubi del Instituto Clínico de Oftalmología.
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