Domingo, 08 de febrero de 2026 Dom 08/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Tecnología

Si crees que puedes ganar a largo plazo a una casa de apuestas tenemos malas noticias: te tienen calado desde el inicio

Si crees que puedes ganar a largo plazo a una casa de apuestas tenemos malas noticias: te tienen calado desde el inicio
Artículo Completo 1,198 palabras
Las casas de apuestas venden un sueño en sus anuncios: cualquiera puede ganar. La realidad es justo la contraria. Están diseñadas para identificar a quien sabe lo que hace y neutralizarlo antes de que se convierta en un problema. Un periodista de datos de The Economist lo descubrió a las malas. Después de construir modelos para detectar cuotas mal calculadas, Ladbrokes le permitió apostar exactamente cinco libras al premio MVP de la NBA. Todas las demás casas británicas le cerraron la puerta poco después. No por ganar mucho dinero, sino por mostrar que sabía lo que hacía. El algoritmo te clasifica antes de tu primera apuesta Las plataformas no esperan a ver si ganas o pierdes para evaluarte. Empiezan mucho antes. ¿Entras desde un ordenador o desde el móvil? ¿Depositas con tarjeta de débito o con monederos electrónicos? ¿Eres mujer en un sector donde el 90% son hombres? Cada decisión técnica alimenta un perfil de riesgo. Un consultor del sector lo explicó así a The Economist: cuando haces tu primera apuesta, las casas ya saben con un 80-90% de certeza cuánto dinero van a ganar o perder contigo. En Xataka Yo no apuesto, yo invierto: Polymarket y compañía han sofisticado la ludopatía hasta hacerla indistinguible de "invertir" La jugada inicial confirma o desmiente las sospechas. Un apostador normal apuesta a la Premier League o a la NFL media hora antes del partido, eligiendo al ganador sin comparar demasiado las cuotas. Y le gustan las combinadas: cinco, seis, doce apuestas cruzadas mucho más rentables (y por tanto mucho más complicadas de acertar).Un profesional hace lo opuesto. Apuesta en ligas menores en cuanto se publican las cuotas, cuando todavía contienen errores de cálculo. Busca mercados derivados, como cuántos puntos se anotarán en el segundo cuarto o si un jugador secundario superará cierta estadística, porque es ahí donde los algoritmos son menos precisos. Nunca hace combinadas.Si tu primera apuesta captura una cuota claramente desajustada del mercado, la restricción llega de inmediato. Si no, el sistema necesita menos de diez jugadas para confirmarlo mediante el closing-line value: si apuestas sistemáticamente mejor que las cuotas finales, el algoritmo ya sabe que eres un problema. Anthony Kaminskas dirige ak Bets, una casa pequeña con 50.000 cuentas. Recuerda perfectamente la primera apuesta de ese periodista británico: 25 libras en un resultado de baloncesto que tardaría cinco meses en resolverse. Entre cientos de clientes apostando al fútbol del día, aquello cantaba demasiado. Lo restringió al 30% del límite estándar en el acto, añadiendo una nota: "Este usuario ha encontrado un precio donde tiene ventaja". La caza de ballenas es más rentable que expulsar listos Pero el sistema no está diseñado solo para echar a los buenos. Su verdadera función es distinguir entre tres tipos de ganadores: Los que saben.Los que tienen suerte.Y los que están a punto de perderlo todo.Los tratan en función de a qué grupo pertenezcan: A "los que saben" los expulsan.A los afortunados los mantienen cerca, esperando que la suerte cambie.Y a las "ballenas" (jugadores con mucho dinero que apuestan mal) las miman con tratamiento VIP: viajes, hoteles cinco estrellas, entradas en primera fila... Todo para que se sientan agasajadas y sigan apostando felices, aunque suelan palmar.En 2023, DraftKings identificó a Felix Baum como ballena. Le pagaron un viaje en el avión de los Indiana Pacers y una noche en el Four Seasons. Resultó ser un profesional camuflado. Pero el coste de ese error es calderilla: un año después, PointsBet subió su cuota de mercado en Nueva Jersey del 11% al 24% tras atrapar a una sola ballena real. El problema es que algunos profesionales se especializan en imitar a las ballenas: Pierden a propósito grandes sumas en apuestas "tontas", como las combinadas de un deporte muy popular, para que el sistema les suba los límites.Cuando la casa baja la guardia, recuperan las pérdidas y desaparecen con beneficio neto.Los mejores incluso se conectan a las tres de la madrugada cuando hay partidos en otras zonas horarias, imitando el comportamiento compulsivo de un adicto. En Xataka Entre el adivino, el broker y el fraude: así crecen en España los tipsters de apuestas online Cuando te cierran todas las puertas, queda el mercado negro Si todas las plataformas te restringen, las opciones son un poco turbias: Las casas en paraísos fiscales aceptan criptomonedas sin hacer preguntas, pero luego cancelan las apuestas ganadas alegando "patrones sospechosos".Las casas físicas aceptan dinero en efectivo, pero solo en bajas cantidades, y hay que ir cambiando de gorras y gafas de sol constantemente para evitar el reconocimiento facial. La alternativa es recurrir a testaferros. Familiares y amigos que apuestan siguiendo tus instrucciones. Con las precauciones adecuadas, como nunca usar el mismo WiFi o mantener cada cuenta en dispositivos distintos, suele ser casi imposible de detectar. Un asistente a BetBash, una conferencia de apostadores profesionales en Las Vegas, explicó que tiene veinte iPad distintos y conduce por todo su estado para que cada apuesta provenga de ubicaciones diferentes. Otro recluta mulas en su iglesia. Cuando se agota el círculo de confianza, hay intermediarios profesionales que venden acceso a redes de testaferros. Se quedan con entre el 10% y el 50% de las ganancias dependiendo del volumen que muevan. El meta-fraude está incluido en el precio: calculan que entre el 3% y el 5% de las mulas desaparecerán con el dinero. Los profesionales no quieren que cambie el sistema Varios gobiernos han intentado prohibir este tipo de restricciones. Australia obliga a las casas a aceptar apuestas mínimas de 2.000 dólares en carreras de caballos.En España llevamos años viendo casos de apostadores que han ganado demandas para que les reabran las cuentas.Y un legislador de Nueva York presentó hace unos días un proyecto de ley para prohibirlas completamente.Lo sorprendente es que los profesionales no apoyan estos cambios. Si las casas no pudieran limitar cuentas, empeorarían las cuotas para todos o dejarían de ofrecer mercados explotables. "Las restricciones son lo mejor que me ha pasado", dice Chris Dierkes, veterano del sector. "Mantienen alejada a la competencia y me hacen ganar dinero". El sistema entero funciona porque beneficia a todos los que saben jugar: las casas maximizan sus beneficios concentrándose en los perdedores, y los profesionales mantienen el mercado ineficiente. Y el apostador ocasional, convencido por la publicidad de que puede ganar, sigue girando la manivela. En Xataka | "Las apuestas son la heroína del siglo XXI": así es como las apuestas online han conquistado España Imagen destacada | Xataka - La noticia Si crees que puedes ganar a largo plazo a una casa de apuestas tenemos malas noticias: te tienen calado desde el inicio fue publicada originalmente en Xataka por Javier Lacort .
Si crees que puedes ganar a largo plazo a una casa de apuestas tenemos malas noticias: te tienen calado desde el inicio

Las plataformas de juego online despliegan arsenales de vigilancia matemática para identificar y neutralizar a los apostadores hábiles. Un mercado clandestino de estratagemas es la réplica

Sin comentariosFacebookTwitterFlipboardE-mail 2026-02-08T10:01:53Z

Javier Lacort

Editor Senior - Tech

Javier Lacort

Editor Senior - Tech Linkedintwitter1957 publicaciones de Javier Lacort

Las casas de apuestas venden un sueño en sus anuncios: cualquiera puede ganar. La realidad es justo la contraria. Están diseñadas para identificar a quien sabe lo que hace y neutralizarlo antes de que se convierta en un problema.

Un periodista de datos de The Economist lo descubrió a las malas. Después de construir modelos para detectar cuotas mal calculadas, Ladbrokes le permitió apostar exactamente cinco libras al premio MVP de la NBA. Todas las demás casas británicas le cerraron la puerta poco después. No por ganar mucho dinero, sino por mostrar que sabía lo que hacía.

El algoritmo te clasifica antes de tu primera apuesta

Las plataformas no esperan a ver si ganas o pierdes para evaluarte. Empiezan mucho antes. ¿Entras desde un ordenador o desde el móvil? ¿Depositas con tarjeta de débito o con monederos electrónicos? ¿Eres mujer en un sector donde el 90% son hombres?

Cada decisión técnica alimenta un perfil de riesgo. Un consultor del sector lo explicó así a The Economist: cuando haces tu primera apuesta, las casas ya saben con un 80-90% de certeza cuánto dinero van a ganar o perder contigo.

En XatakaYo no apuesto, yo invierto: Polymarket y compañía han sofisticado la ludopatía hasta hacerla indistinguible de "invertir"

La jugada inicial confirma o desmiente las sospechas.

  • Un apostador normal apuesta a la Premier League o a la NFL media hora antes del partido, eligiendo al ganador sin comparar demasiado las cuotas. Y le gustan las combinadas: cinco, seis, doce apuestas cruzadas mucho más rentables (y por tanto mucho más complicadas de acertar).
  • Un profesional hace lo opuesto. Apuesta en ligas menores en cuanto se publican las cuotas, cuando todavía contienen errores de cálculo. Busca mercados derivados, como cuántos puntos se anotarán en el segundo cuarto o si un jugador secundario superará cierta estadística, porque es ahí donde los algoritmos son menos precisos. Nunca hace combinadas.

Si tu primera apuesta captura una cuota claramente desajustada del mercado, la restricción llega de inmediato. Si no, el sistema necesita menos de diez jugadas para confirmarlo mediante el closing-line value: si apuestas sistemáticamente mejor que las cuotas finales, el algoritmo ya sabe que eres un problema.

Anthony Kaminskas dirige ak Bets, una casa pequeña con 50.000 cuentas. Recuerda perfectamente la primera apuesta de ese periodista británico: 25 libras en un resultado de baloncesto que tardaría cinco meses en resolverse. Entre cientos de clientes apostando al fútbol del día, aquello cantaba demasiado. Lo restringió al 30% del límite estándar en el acto, añadiendo una nota: "Este usuario ha encontrado un precio donde tiene ventaja".

La caza de ballenas es más rentable que expulsar listos

Pero el sistema no está diseñado solo para echar a los buenos. Su verdadera función es distinguir entre tres tipos de ganadores:

  1. Los que saben.
  2. Los que tienen suerte.
  3. Y los que están a punto de perderlo todo.

Los tratan en función de a qué grupo pertenezcan:

  1. A "los que saben" los expulsan.
  2. A los afortunados los mantienen cerca, esperando que la suerte cambie.
  3. Y a las "ballenas" (jugadores con mucho dinero que apuestan mal) las miman con tratamiento VIP: viajes, hoteles cinco estrellas, entradas en primera fila... Todo para que se sientan agasajadas y sigan apostando felices, aunque suelan palmar.

En 2023, DraftKings identificó a Felix Baum como ballena. Le pagaron un viaje en el avión de los Indiana Pacers y una noche en el Four Seasons. Resultó ser un profesional camuflado. Pero el coste de ese error es calderilla: un año después, PointsBet subió su cuota de mercado en Nueva Jersey del 11% al 24% tras atrapar a una sola ballena real.

El problema es que algunos profesionales se especializan en imitar a las ballenas:

  1. Pierden a propósito grandes sumas en apuestas "tontas", como las combinadas de un deporte muy popular, para que el sistema les suba los límites.
  2. Cuando la casa baja la guardia, recuperan las pérdidas y desaparecen con beneficio neto.

Los mejores incluso se conectan a las tres de la madrugada cuando hay partidos en otras zonas horarias, imitando el comportamiento compulsivo de un adicto.

En XatakaEntre el adivino, el broker y el fraude: así crecen en España los tipsters de apuestas online

Cuando te cierran todas las puertas, queda el mercado negro

Si todas las plataformas te restringen, las opciones son un poco turbias:

  • Las casas en paraísos fiscales aceptan criptomonedas sin hacer preguntas, pero luego cancelan las apuestas ganadas alegando "patrones sospechosos".
  • Las casas físicas aceptan dinero en efectivo, pero solo en bajas cantidades, y hay que ir cambiando de gorras y gafas de sol constantemente para evitar el reconocimiento facial.

La alternativa es recurrir a testaferros. Familiares y amigos que apuestan siguiendo tus instrucciones. Con las precauciones adecuadas, como nunca usar el mismo WiFi o mantener cada cuenta en dispositivos distintos, suele ser casi imposible de detectar.

Un asistente a BetBash, una conferencia de apostadores profesionales en Las Vegas, explicó que tiene veinte iPad distintos y conduce por todo su estado para que cada apuesta provenga de ubicaciones diferentes. Otro recluta mulas en su iglesia.

Cuando se agota el círculo de confianza, hay intermediarios profesionales que venden acceso a redes de testaferros. Se quedan con entre el 10% y el 50% de las ganancias dependiendo del volumen que muevan. El meta-fraude está incluido en el precio: calculan que entre el 3% y el 5% de las mulas desaparecerán con el dinero.

Los profesionales no quieren que cambie el sistema

Varios gobiernos han intentado prohibir este tipo de restricciones.

Lo sorprendente es que los profesionales no apoyan estos cambios. Si las casas no pudieran limitar cuentas, empeorarían las cuotas para todos o dejarían de ofrecer mercados explotables. "Las restricciones son lo mejor que me ha pasado", dice Chris Dierkes, veterano del sector. "Mantienen alejada a la competencia y me hacen ganar dinero".

El sistema entero funciona porque beneficia a todos los que saben jugar: las casas maximizan sus beneficios concentrándose en los perdedores, y los profesionales mantienen el mercado ineficiente. Y el apostador ocasional, convencido por la publicidad de que puede ganar, sigue girando la manivela.

En Xataka | "Las apuestas son la heroína del siglo XXI": así es como las apuestas online han conquistado España

Imagen destacada | Xataka

Fuente original: Leer en Xataka
Compartir