Genalguacil, Jubrique, Casares y Estepona aspiran a convertirse en un campo de pruebas dentro de una candidatura europea que propone nuevas fórmulas de gestión forestal
Regala esta noticia Añádenos en Google Vista del pinsapar de Sierra Bermeja, en el término municipal de Genalguacil, uno de los espacios del entorno que aspira a convertirse en laboratorio natural. (SUR) 29/09/2026 Actualizado a las 13:31h.Cinco años después del gran incendio que castigó Sierra Bermeja, el territorio aspira a convertirse en un laboratorio a cielo abierto para aprender a prevenir ... y afrontar fuegos forestales de gran magnitud. Los municipios de Genalguacil, Jubrique, Casares y Estepona forman parte de LIFE FIRE-RES CLIMA, una candidatura europea que plantea utilizar este entorno como campo de pruebas para experimentar nuevas fórmulas de gestión del monte, adaptación al cambio climático y reducción del riesgo de incendios extremos. Una iniciativa que pretende transformar la experiencia de 2021 en conocimiento aplicable a otros territorios especialmente vulnerables.
Pero ¿qué supondría convertir el monte en un laboratorio natural? El planteamiento pasa por trasladar la prevención directamente al territorio, implicando en los ensayos a administraciones, propietarios forestales y población local. No se trata únicamente de estudiar cómo responder cuando aparece el fuego, sino de explorar nuevas formas de gestionar el paisaje para hacerlo menos vulnerable y, al mismo tiempo, generar oportunidades económicas en las comunidades rurales.
La experiencia del incendio de 2021 constituye precisamente el punto de partida de esta propuesta. El diputado de Recursos Europeos, Jesús María Claros, considera que aquella emergencia evidenció la necesidad de trabajar sobre el terreno y no limitar la estrategia forestal a los dispositivos de extinción. El objetivo, según explica, es «demostrar que un monte quemado puede volver a ser un monte vivo, gestionado y que genere empleo en el Valle del Genal».
Los ensayos sobre el terreno
La participación malagueña se centrará especialmente en desarrollar herramientas para gestionar los riesgos climáticos en zonas donde conviven espacios forestales, núcleos urbanos y actividades turísticas. También se contempla la formación de técnicos, profesionales y vecinos, así como el seguimiento de los resultados que puedan tener las distintas intervenciones desde el punto de vista ambiental, social y económico.
Otro de los aspectos que se analizará será la repercusión de las actuaciones sobre el balance de carbono. De esta manera, Sierra Bermeja no solo serviría para experimentar medidas frente a los grandes incendios, sino también para evaluar cómo puede adaptarse un territorio especialmente expuesto a los efectos del cambio climático.
El proyectos en cifras
La candidatura LIFE FIRE-RES CLIMA
contempla ocho años de duración y está pendiente de la resolución de la Comisión Europea, prevista para 2027
Laboratorios vivos 19
Países participantes 11
Presupuesto global 70,2 M€
La iniciativa está coordinada por el Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña (CTFC) y reúne a más de medio centenar de entidades. Los laboratorios propuestos se distribuirían entre territorios de Europa y otros continentes particularmente expuestos a incendios extremos, sequías e inundaciones, con la intención de intercambiar experiencias y comprobar qué soluciones pueden trasladarse de unas regiones a otras.
Por el momento, su desarrollo está condicionado a la aprobación de Bruselas, que resolverá la convocatoria a lo largo de 2027. El presupuesto de 70,2 millones de euros corresponde al conjunto de la candidatura internacional, con una duración prevista de ocho años, y no exclusivamente a las actuaciones planteadas en la provincia de Málaga.
L Diputación participa, además, en otras dos propuestas ambientales para el programa europeo: una destinada a mejorar la conservación del chorlitejo patinegro en playas y salinas y otra centrada en la protección de los singulares hábitats sobre suelos de serpentina.
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