Soraya Sáenz de Santamaría ha negado este lunes en la Audiencia Nacional que el CNI participara en los seguimientos a Luis Bárcenas y su entorno. La ex vicepresidenta del Gobierno ha comparecido como testigo en el juicio por la operación Kitchen a petición de las dos acusaciones populares, Podemos y PSOE.
"No tengo constancia de esa operación durante mi época de Gobierno", ha declarado Sáez de Santamaría, que como vicepresidenta tenía bajo su control los servicios de inteligencia. La pregunta de Podemos se refería a si recordaba la primera información en prensa sobre el robo de material comprometedor para el PP al ex tesorero del partido. La respuesta ha sido que no recordana la noticia y, de propina, que tampoco supo de ello desde el Ejecutivo.
"¿Sabe de alguna participación en vigilancias o seguimientos al entorno de la familia Bárcenas entre 2013 y 2015?". "No me consta", ha dicho tras un cruce de intervenciones de acusaciones y defensas. El fiscal ha indicado que eso era material reservado y el abogado de Podemos, que eso precisamente se había desclasificado.
La acusación del PSOE ha intentado comprobar si la testigo podía ser la "rubita" a la que se mencionaba en una conversación entre dos de los acusados en Kitchen, el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez y el comisario jubilado José Manuel Villarejo. Eso ha supuesto que la testigo echara memoria de su edad y color de pelo en la etapa de Kitchen. "Rubio, pero oscuro...", ha comenzado a decir, hasta que le ha ayudado la presidenta. "Castañito claro. Es que también el que nos oiga...", ha dicho la magistrada Teresa Palacios.
La ex vicepresidenta ha comparecido presencialmente, a diferencia de quien le ha precedido, el ex líder del PP de Andalucía Javier Arenas lo ha hecho por videoconferencia. Las acusaciones le han preguntado por su relación con Bárcenas y la supuesta grabación que hizo el ex tesorero de su último encuentro, una de las dos que supuestamente el operativo montado por los acusados le robó a Bárcenas.
"Nunca tuve conocimiento de esa grabación. Si existió, fue sin mi aprobación ni mi conocimiento. Y no me provocó nunca intranquilidad el hecho de que pudiera existir esa grabación", ha dicho Arenas, que continuamente ha repetido que por entonces andaba ocupado en las elecciones andaluzas y no tuvo "nunca" responsabilidades "en áreas de Justicia, Interior y Defensa". Es decir, en las relacionadas con la operación enjuiciada.
Sobre la reunión supuestamente grabada, ha hecho memoria. "Tuve una reunión en Sevilla con el señor Bárcenas a finales de 2012, en la que básicamente él me traslada que todo lo que ha hecho es legal y que estaba enfadado con el comportamiento de fiscales y policía".
Ha sido algo más preciso a preguntas de la defensa de la defensa de Francisco Martínez. "¿Le pidió al partido algún tipo de actuación respecto a esta investigación?". No ha habido respuesta afirmativa o negativa, sino un comentario que haría verosímiles presiones del ex tesorero. "El PP ya está en el gobierno y él pensaba que se podía producir una conducta de cambios, me refiero a personas responsables, que estaban llevando la investigación judicial, como la Policía Judicial y la Fiscalía".
El primer testigo de la jornada ha sido Guillermo Bárcenas, hijo del ex tesorero, vocalista de la banda Taburete y además, acusación popular en el juicio. Ha recordado que, antes de entrar en prisión, su padre le habló de unas grabaciones. "Me habló de una grabación en la que subía al despacho de Rajoy en presencia de Arenas. Era algo de la contabilidad b, del remanente que había".
Buena parte de su interrogatorio se ha centrado en un episodio que, estrictamente, no forma parte del juicio: el asalto al domicilio familiar de un falso cura -condenado y ya fallecido- que a punta de pistola reclamó la documentación sensible que pudieran tener Bárcenas hijo y su madre.
La aparición repentina de quien era su chófer, hoy en el banquillo, les hizo sospechar de él. Había sido captado por los acusados y, según las acusaciones, ya les estaba espiando. Era un elemento esencial de la operación Kitchen, junto a los seguimientos. Sobre estos ha hecho memoria Bárcenas hijo.
"Siempre veíamos motoristas que nos seguían. Pensábamos que eran periodistas, porque entonces éramos la familia más famosa de España. Llevaban cámaras en los cascos", ha dicho sobre unos seguimientos que las acusaciones populares sospechan, en contra de lo afirmado por Sáenz de Santamaría, que procedían del CNI.