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Tarjeta roja de Trump a Sánchez en la OTAN

Tarjeta roja de Trump a Sánchez en la OTAN
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Un dirigente responsable no puede dejar en fuera de juego a las empresas de su país por tacticismo. Leer
Radar MóvilTarjeta roja de Trump a Sánchez en la OTANActualizado 8 JUL. 2026 - 22:09El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, observa al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara, Turquía.EUROPA PRESSEXPANSION

Un dirigente responsable no puede dejar en fuera de juego a las empresas de su país por tacticismo.

Días después de haber presionado a la FIFA para que retirase la tarjeta roja a la estrella de la selección norteamericana de fútbol y que pudiese disputar el decisivo partido de cuartos de final frente a Bélgica, que acabó perdiendo de forma estrepitosa por 4 goles a 1 pese a la participación de Balogun, ha sido el propio Trump quien ha mostrado una tarjeta roja a Pedro Sánchez por no cumplir su exigencia de gastar el 5% del PIB en Defensa e impedir a su Ejército usar las bases que mantiene en nuestro país para la ofensiva bélica contra Irán.

Lo hizo en la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía (eliminada del Mundial que se celebra en Canadá, Estados Unidos y México), poco más de un año después de la reunión de la Alianza Atlántica en La Haya, Países Bajos (también eliminada), tras la que el líder estadounidense amenazó con hacer pagar a España "el doble" de aranceles que al resto de los países de la Unión Europea. Ahora da un paso más al pedir cortar el comercio con nuestro país y reclamar a sus colaboradores una lista de los productos españoles que se venden en Estados Unidos de cara a un posible embargo.

Está por ver si Trump va de farol -tampoco sería la primera vez que no cumple o no logra cumplir sus amenazas-, pero cada vez queda más claro que la táctica de Sánchez de confrontar con el dirigente norteamericano va a tener un coste relevante para nuestra economía. Y esa es una línea que no debería traspasar ningún gobernante responsable para no dejar en fuera de juego a las empresas que hacen grandes esfuerzos para ser competitivas en la Champions League comercial, que también se juega en terreno norteamericano.

Pero Sánchez prefirió rebajar la importancia de esta nueva amonestación de Trump, afirmando que se las toma "con calma y paciencia, y con cierta normalidad también". Incluso afirmó haber mantenido una conversación relajada con su homólogo estadounidense en los momentos previos al comienzo de la reunión plenaria sobre la marcha del Mundial de fútbol, competición respecto a la que el presidente del Gobierno sí puede sacar pecho gracias al buen desempeño de nuestra selección.

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A cualquier analista no experimentado puede sorprenderle el cuajo de Sánchez ante las invectivas de Trump, pero cómo se va a inmutar alguien acostumbrado a saltarse a la torera buena parte del ordenamiento jurídico para mantenerse en el poder a cualquier precio. Al final, Sánchez y Trump, que parecen tan distintos a nivel ideológico, juegan en la misma liga de tramposos que tratan de saltarse todas las reglas.

Pero no se puede normalizar que España esté en la diana de Trump, y en el centro de las críticas de otros aliados, cada vez que se celebra una reunión internacional. Basta recordar la reprimenda que recibió Sánchez en el último Consejo Europeo de las primeras ministras de Dinamarca e Italia, una socialdemócrata (Frederiksen) y la otra conservadora (Meloni), por la política migratoria de su Gobierno en contra de los pactos alcanzados a nivel europeo, poniendo en marcha una regularización de inmigrantes ilegales, que se ha cerrado con 1,2 millones de solicitudes frente al máximo de medio millón que había estimado el Ejecutivo.

Por suerte para Sánchez y para España, la OTAN todavía no es la FIFA y la tarjeta roja de Trump no conlleva la expulsión de la Alianza Atlántica, aunque su secretario general, el neerlandés Mark Rutte, le pisa los talones a Gianni Infantino (de nacionalidad suiza) en la competición global por complacer a Trump, que a diferencia del Mundial de fútbol, en el que España sí brilla con estrella propia, parece que seguirá viva mientras éste permanezca en la Casa Blanca.

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Fuente original: Leer en Expansión
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