- MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO. MADRID
Espacios al aire libre que siguen funcionando al inicio del otoño a distintas horas del día.
Es posible seguir comiendo, cenando, tomando el aperitivo o picando algo entre horas en espacios al aire libre, más todavía cuando el otoño ha llegado con temperaturas más propias del verano.
Mientras se suavizan, estas ocho terrazas de restaurantes urbanos permiten seguir disfrutando del buen tiempo de finales de septiembre y comienzos de octubre en ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia, mientras se confirma la tendencia a alargar la temporada de comedores al aire libre, que en muchos casos se mantienen abiertos incluso durante todo el año.
La Fonda de la Confianza. "Somos diferentes porque hacemos lo de siempre", sostienen en esta casa fundada por Paco Patón hace cinco años bajo un formato de "fonda contemporánea" en el barrio de Chamartín -en el local que fue el El Olivo-. A este conocido rostro de la hostelería madrileña -estuvo al frente durante años de la hospitalidad del Hotel Urban-, le acompaña en los últimos tiempos su hijo Óscar, "como su mano derecha". Puro oficio hostelero se alía con una cocina de raíz tradicional, ligada al producto de temporada, con arroces, escabeches y casquería como especialidades y, en cuanto avance el otoño, con platos de cuchara y de caza. Sin turnos -es decir, el cliente tiene disponible la mesa sin tener que levantarse a una hora prefijada- y con el culto a la sobremesa, su acogedora terraza es otro de sus atractivos. Precio medio de 50 a 70 euros.
La Fonda de la Confianza, en MadridEXPANSIONRocacho. Concepto en torno a carnes de alta calidad creado hace una década con una primera sede en la calle Padre Damián, en Madrid, donde tiene terraza, igual que en sus otros dos locales, uno en Ortega y Gasset y otro en Valdebebas. Además de ser el único restaurante de Madrid que sirve carnes de El Capricho -proyecto de José Gordón en Jiménez de Jamuz-, Rocacho añade variedad de carnes y piezas de charcutería, aparte de opciones como Croquetas de gamba roja, Huevos fritos con carabinero a la brasa o Ensaladilla Rocacho, además de unos cuantos arroces. Precio medio de 45-70 euros.
RocachoEXPANSIONFilandón. Es el restaurante casi campestre de Grupo Pescaderías Coruñesas, ya que, situado en la zona del Monte del Pardo, convierte su zona ajardinada exterior en un gran y agradable comedor al aire libre. La carta (tícket medio de 55 a 90 euros) repasa algunos de los grandes éxitos de esta saga, como el Salpicón de marisco, mientras sitúa la parrilla como técnica en parte protagonista de la propuesta aplicada a carnes de calidad y grandes pescados llegados de la tienda-distribuidora de Coruñesas. Además, hay que recordar que el grupo de la familia García Azpíroz -con otros negocios como O'Pazo, El Pescador y Desde 1911- cuenta con una nueva terraza en Lhardy Café, recién abierto en el bajo del Hotel Wellington, con horario continuado para desayunar o comer a cualquier hora.
Filandón, de Grupo Pescaderías CoruñesasEXPANSIONEm Sherif. En el número 54 de la calle Alcalá, se encuentra la sede en Madrid de la chef libanesa que da nombre a este negocio y que en los últimos años se ha consolidado como una enseña internacional -presente, por ejemplo, en algunos hoteles de lujo del mundo-. Em Sherif Madrid abre sus ventanales para que sus mesas disfruten del buen tiempo en la ciudad, mientras una terraza completa la experiencia en el exterior. Su carta sujeta a "una visión de la gastronomía libanesa de alta gama" contempla recetas icónicas como Hummus, Tahini o una refrescacante ensalada como es Fattoush, entre otras opciones. Tícket medio de 50 a 70 euros.
Lava. Es la nueva taberna de Alice Reydet en La Latina. La joven chef de origen francés dejó TonTon hace unos meses para lanzar su propio proyecto abierto en junio. "He montado un sitio al que yo misma querría ir, planteado como una taberna de barrio". A su acogedora zona interior añade una terraza en la calle, bajo un formato que permite ir a "tomar un vino natural, un vermú o una cerveza, comer algo rico o simplemente quedarte. No hay un concepto cerrado, ni una etiqueta muy clara". Rige una carta corta de "cocina de temporada, de producto y bastante libre", lo que da pie a un ticket medio de 35-50 euros.
Bosco de Lobos. El concepto de cocina mediterránea de Grupo Tragaluz cuenta con sede en Madrid y Barcelona. Por un lado, el barrio madrileño de Chueca cuenta con este comedor en una ubicación privilegiada: el jardín-patio del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), un reducto de tranquilidad en pleno centro de la capital. En la Ciudad Condal, cuenta con una verde terraza en plena Diagonal -además, junto a un parque-, en la que las mesas funcionan resguardadas bajo los árboles. En las dos sedes, rige una oferta de estilo similar dominada no solo por el Mediterráneo, sino también con ciertos peso de cocina italiana: pizzas, focaccias, recetas con pasta fresca, risottos y platos vegetales -que también incluyen las Croquetas de berenjena-, junto con cócteles en la vertiente líquida. Tícket medio de 35-45 euros.
Bosco de Lobos.EXPANSIONEl Campero. Hace un par de años, Azotea Grupo compró este conocido restaurante de Barbate que lleva años defendiendo una rotunda especialización: el atún rojo de almadraba, que cocina y sirve en diferentes cortes y bajo una amplia variedad de elaboraciones. El dueño de espacios emblemáticos de Madrid -como Club Financiero Génova o Azotea del Círculo de Bellas Artes-, Mallorca y Andalucía decidió abrir una sede de El Campero en la capital. Abierto hace unos meses en un palacete en la calle María de Molina esquina con Lagasca, la cocina del negocio gaditano se despacha con las mismas reglas que en la casa madre en un espacio de novecientos metros cuadrados con terraza. Precio medio de 55 a 80 euros.
El camperoJuan Serrano CorbellaEXPANSIONSomos Raro. Es el bistró de Ibai Bengoechea, Sergio Rozas y Sara Folgado, abierto a finales de 2022 en Valencia, bajo un concepto de cocina de raíces valencianas y un punto viajero. A su amplio comedor interior, añade una terraza con una treintena de plazas. Desde mediados de septiembre, la terraza de Somos Raro funciona de martes a domingo a partir de las seis de la tarde con una carta de picoteo. En sus mesas a la sombra de los árboles de La Alameda, se puede pedir Gilda con anchoa y boquerón, Patatas con mejillones o Ensaladilla rusa -en este caso, hecha con pato confitado y huevas de tobiko-. El espacio también puede funcionar como el lugar para tomar el aperitivo antes de sentarse a cenar en el interior del restaurante. Precio medio de 15-30 euros para aperitivo y de 35-50 para comer y cenar.
Somos Raro.EXPANSIONAl rico chocolate: así es el nuevo modelo de tienda que Lindt estrena en BarcelonaLa serie 'revival' de elBulliLa fórmula de la longevidad de Herbolario Navarro para sobrevivir 250 años Comentar ÚLTIMA HORA-
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