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'The boys' acaba mal, es lo que hay

'The boys' acaba mal, es lo que hay
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Los protagonistas de 'The Boys' vigilan a los vigilantes, quieren poner orden en un mundo de superhéroes, donde los justicieros con poderes especiales se desmadran demasiado. La serie que retuerce el género superheroico llega a su fin con una traca final poco ruidosa

Crítica de televisión

'The boys' acaba mal, es lo que hay

Los protagonistas de 'The Boys' vigilan a los vigilantes, quieren poner orden en un mundo de superhéroes, donde los justicieros con poderes especiales se desmadran demasiado. La serie que retuerce el género superheroico llega a su fin con una traca final poco ruidosa

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Borja Crespo

20/05/2026 Actualizado 23/05/2026 - 00:07h.

Empezó bien la esperada quinta temporada de 'The Boys', una de las series estrellas de Prime Video, pero el show se ha ido desinflando a ... capítulo por semana. El final de la cuarta sesión dejó en alto el enfrentamiento entre Patriota, sus esbirros, y la tropa de Carnicero, convertido también en un pérfido superhumano, capaz de lanzar unos letales tentáculos, fálicos y pringosos, contra sus enemigos. El inevitable paralelismo entre el presidente Trump y el gran villano de la función, un siniestro Superman supremacista, rubio y de ojos azules, envuelto en la bandera de los EE.UU., elevaba las intenciones iniciales de la propuesta, rodada con olfato visionario. El otrora aplaudido proyecto ha ido perdiendo diversión acelerada y peso crítico, cayendo excesivamente en lo obvio, a medida que avanzaban los episodios. El desarrollo de la historia, con alguna entrega francamente aburrida —por ejemplo, el quinto capítulo—, claramente de transición, con poco entretenimiento, ha ido restando interés a los acontecimientos, según se acercaba el ocaso del espectáculo.

Reparto inspirado

La resolución final para acabar con Patriota —vamos con el destripe— es terriblemente apurada. No hay una gran batalla final, como pedía el conflicto, quizás por una falta notable de presupuesto. Los artistas cobran cada vez más, las audiencias menguan temporada a temporada y todo se va al carajo si se alarga el tema demasiado. Como público, cabe quedarse con la selección de temazos de la banda sonora y con las colección de grotescos personajes, respaldados por un casting inspirado, con alguna sorpresa incluida: el predicador interpretado por Deveed Diggs, visto en 'Snowpiercer', donde era un tipo hierático y aquí se deja llevar por el histrionismo. La labor de Antony Starr como Patriota es mastodóntica. Si ya en 'Banshee' mostraba un buen nivel, su encarnación del malvado superhéroe retorcido que se cree Dios es apabullante. La pregunta es si tan buen hacer le puede encasillar como actor de cara al futuro. La grima que da es apoteósica y difícil de olvidar. Carnicero también se lleva e gato al agua. Karl Urban y su rostro irónico se come la pantalla.

Entre los múltiples chistes gruesos y diálogos pringosos, donde la escatología campa a su anchas, destaca el ácido monólogo de Carnicero sobre la Spice Girl pija del último episodio, un delirio filosófico arrebatador. En algunas escenas abunda tanto el gore que puede antojarse gratuito. Mucha cabeza explotada hasta llegar a un epílogo sonrrojante, si pensamos de dónde venimos. Todo empezaba en el capítulo piloto cuando Hughie perdía a su pareja debido a un accidente evitable provocado por un súper beodo. El escudero de Carnicero, con su mismo ansia de venganza, acaba dejando embarazada a una súper —con un rolloque recuerda al final penoso de la saga 'Los juegos del hambre'— y se olvida de castigar a los causantes de grandes males de la sociedad debido a sus poderes especiales. Todo queda en familia.

Queda claro, una vez mas, lo complicado que resulta cumplir con las expectativas del final de una serie cuando el espectáculo se estira demasiado. Es prácticamente imposible encontrar un clímax satisfactorio. El «The End» perfecto escasea en las series de éxito. Convertirse en un fenómeno tiene sus ventajas y desventajas. El viaje no ha estado mal a lo largo de las cinco temporadas —hay quien descubrió, por fin, quienes eran los verdaderos malos de la serie en su cuarta entrega—, pero su tramo final ha dinamitado la meta. Adiós a Carnicero, El Francés, Leche Materna, Hughie y demás antihéroes de una metáfora poco sutil de nuestros tiempos convulsos.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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