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The Line ha terminado siendo un fracaso, pero Arabia Saudí tiene plan B: crear la madre de todos los centros de datos

The Line ha terminado siendo un fracaso, pero Arabia Saudí tiene plan B: crear la madre de todos los centros de datos
Artículo Completo 1,250 palabras
Hace casi una década conocimos Neom, un superproyecto saudí orquestado para diversificar la economía y dejar de depender tanto del petróleo. Dentro de las ‘locuras’ dentro de Neom, The Line era la mayor: una ciudad lineal de 170 kilómetros de largo y 500 metros de altura para albergar a nueve millones de personas. El proyecto se ha ido desmoronando, pero han encontrado una solución: reconvertir The Line en un centro de datos. No esperarías otra cosa, ¿no? Vamos con contexto. Escalando, pero hacia abajo. The Line ha pasado de ser la ciudad del futuro a algo totalmente diferente. A lo largo de los años, el megaproyecto utópico de 500.000 millones de dólares sin coches, automatizada, alimentada por renovables y que se empezó a construir bajo fuertes polémicas por el desplazamiento forzoso de tribus nativas se fue desinflando. De los 170 kilómetros y nueve millones de habitantes, las expectativas bajaron a los 2,7 kilómetros de largo para una población de 300.000 habitantes. Los informes más recientes e independientes apuntaban que The Line era irrealizable y que ni un país como Arabia Saudí podría asumir el coste. Había expertos que apuntaban que era algo “desanclado de la realidad”. En Xataka Mientras NEOM construye pistas de esquí en el desierto, Dubái va en sentido opuesto: atraer al turismo sin entrar en quiebra “Nueva fase”. El problema es que ya hay cierta infraestructura construida y, siendo un fracaso como ya es (y como se percibe por el resto del mundo), lo más sensato sería reutilizar lo ya levantado para hacer lo que sea. Y dentro de ese ‘lo que sea’, entra la nueva mina de oro: los centros de datos. En la zona en la que iban a construir la megaurbe hay espacio de sobra para albergar centros de datos gigantescos, pero también algunas ventajas operativas. Una pequeña parte de las tierras que ya se empezaron a mover para construir The Line. Algo habrá que hacer con el trabajo hecho Desde el país no han dicho nada porque, como decimos, sería aceptar un fracaso de proporciones bíblicas, pero desde hace unas semanas se apunta que esa nueva fase, esa reconversión a centros de datos, permitiría monetizar lo que hasta ahora sólo ha sido un pozo de dinero. Ya tienen los terrenos, los movimientos de tierra y parte de las conexiones eléctricas, y levantar centros de datos es más sencillo que ‘tirar’ dos rascacielos de kilómetros y kilómetros de largo. Neom IA. Y ese nuevo enfoque cuadra con la aspiración de Arabia Saudí de convertirse en el nodo de la IA a nivel mundial. Llevamos unos meses contando cómo Arabia Saudí está invirtiendo muchísimo dinero para atraer empresas que quieran construir centros de datos. Por ejemplo, 7.000 millones de una tacada en NVIDIA, inversión enorme para construir un centro de datos del tamaño de una ciudad, y han creado una empresa llamada Humain en la que tanto NVIDIA como AMD ya están metidas. Las compras millonarias no se están restringiendo a inversiones en las Big Tech occidentales. En septiembre del año pasado, el fondo saudí (que, al final, es propiedad del país) se fundió 55.000 millones de dólares en una empresa mítica de videojuegos: Electronic Arts. No lo hizo por sus videojuegos (que, ciertamente, están de capa caída), sino para comprar influencia cultural en millones de hogares. No ha sido el único movimiento milmillonario del país en materia de videojuegos, ya que ahora están negociando la compra de una empresa de juegos móviles por unos 7.000 millones de dólares. En Xataka La infraestructura oculta clave para la IA no son los centros de datos: son los cables submarinos y Oriente Medio lleva delantera Acceso al mar Rojo. Por tanto, es evidente que el país quiere diversificar su economía, aunque eso suponga invertir cantidades astronómicas que, ciertamente, siguen siendo infinitamente más pequeñas que el objetivo inicial de The Line. Y, aparte de dinero, los saudíes tienen algo igual de importante: potestad para hacer lo que quieran en materia energética, territorio y acceso al mar Rojo. Los centros de datos necesitan agua para disipar el calor y, aunque la marina no es adecuada (de hecho, ahí está la polémica por sus necesidades de agua dulce), el mar rojo implica una salida al resto del mundo. ¿Cómo? Mediante cables submarinos. Están desplegando cables y ese acceso al mar rojo permitiría integrar los centros de datos en los terrenos de The Line con nodos de fibra óptica internacional en Europa o África. “Estamos decididos, por la gracia y el poder de Dios, a alcanzar los objetivos de transformación. Pero tampoco dudaremos si hay que cancelar o cambiar de forma radical cualquier programa u objetivo si encontramos que el interés público así lo requiere” - Consejo de Shura sobre Neom y The Line en septiembre de 2025 Retos. También pueden combinar el gas con las renovables como la solar, donde tiene un enorme potencial en el terreno, aunque hay algunas dificultades por delante. Por ejemplo, las temperaturas son altas y el agua dulce escasea, aunque sí podría usarse en sistemas de intercambio de calor. Además, la energía necesaria para mantener las condiciones de humedad y temperatura de las salas de servidores sería tremenda, complicando el diseño de la infraestructura. En Xataka OpenAI tiene un problema: Anthropic está triunfando justo donde más dinero hay en juego Promesas y realidades. Al final, y como señalan diferentes fuentes en Financial Times, se trata de conseguir dinero, diversificar la economía y los centros de datos entran en la ecuación. La ubicación entre tres continentes es buena, hay tierra de sobra y acceso a energías tanto renovables como rentables (con proyectos como el del hidrógeno verde). Y luego está el mar Rojo. Sin duda, parece más factible que veamos un centro de datos gigantesco antes que cualquier otra cosa relacionada con el proyecto Neom. La actualidad está demostrando que las Big Tech tienen miles de millones para invertir en la inteligencia artificial, y los bolsillos saudíes son profundos para atraer a quien sea. Algunas de las más grandes -Amazon, por ejemplo, que acaba de cerrar sus centros de datos en Arabia Saudí por los ataques iraníes- pueden sentirse atraídas por el fondo soberano. Pero claro, habrá que ver si se cumple. Ahí tenemos la Torre Jeddah, Mukaab, o faraónico aeropuerto, otros ejemplos fuera de Neom que, de momento, no son más que promesas. Y las Big Tech con su hambre de computación necesitan los centros de datos de la próxima década… para antes de ayer. Imágenes | Neom En Xataka | La IA está volviendo a poner de moda algo que creíamos que solo era para friquis: la línea de comandos - La noticia The Line ha terminado siendo un fracaso, pero Arabia Saudí tiene plan B: crear la madre de todos los centros de datos fue publicada originalmente en Xataka por Alejandro Alcolea .
The Line ha terminado siendo un fracaso, pero Arabia Saudí tiene plan B: crear la madre de todos los centros de datos
  • The Line era el superproyecto dentro de la estrategia Neom de Arabia Saudí, pero poco a poco se ha ido desinflando

  • Ahora apuntan a construir centros de datos gigantescos en el territorio que ya han acondicionado

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Alejandro Alcolea

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Hace casi una década conocimos Neom, un superproyecto saudí orquestado para diversificar la economía y dejar de depender tanto del petróleo. Dentro de las ‘locuras’ dentro de Neom, The Line era la mayor: una ciudad lineal de 170 kilómetros de largo y 500 metros de altura para albergar a nueve millones de personas. El proyecto se ha ido desmoronando, pero han encontrado una solución: reconvertir The Line en un centro de datos.

No esperarías otra cosa, ¿no? Vamos con contexto.

Escalando, pero hacia abajo. The Line ha pasado de ser la ciudad del futuro a algo totalmente diferente. A lo largo de los años, el megaproyecto utópico de 500.000 millones de dólares sin coches, automatizada, alimentada por renovables y que se empezó a construir bajo fuertes polémicas por el desplazamiento forzoso de tribus nativas se fue desinflando.

De los 170 kilómetros y nueve millones de habitantes, las expectativas bajaron a los 2,7 kilómetros de largo para una población de 300.000 habitantes. Los informes más recientes e independientes apuntaban que The Line era irrealizable y que ni un país como Arabia Saudí podría asumir el coste. Había expertos que apuntaban que era algo “desanclado de la realidad”.

En XatakaMientras NEOM construye pistas de esquí en el desierto, Dubái va en sentido opuesto: atraer al turismo sin entrar en quiebra

“Nueva fase”. El problema es que ya hay cierta infraestructura construida y, siendo un fracaso como ya es (y como se percibe por el resto del mundo), lo más sensato sería reutilizar lo ya levantado para hacer lo que sea. Y dentro de ese ‘lo que sea’, entra la nueva mina de oro: los centros de datos. En la zona en la que iban a construir la megaurbe hay espacio de sobra para albergar centros de datos gigantescos, pero también algunas ventajas operativas.

Una pequeña parte de las tierras que ya se empezaron a mover para construir The Line. Algo habrá que hacer con el trabajo hecho

Desde el país no han dicho nada porque, como decimos, sería aceptar un fracaso de proporciones bíblicas, pero desde hace unas semanas se apunta que esa nueva fase, esa reconversión a centros de datos, permitiría monetizar lo que hasta ahora sólo ha sido un pozo de dinero. Ya tienen los terrenos, los movimientos de tierra y parte de las conexiones eléctricas, y levantar centros de datos es más sencillo que ‘tirar’ dos rascacielos de kilómetros y kilómetros de largo.

Neom IA. Y ese nuevo enfoque cuadra con la aspiración de Arabia Saudí de convertirse en el nodo de la IA a nivel mundial. Llevamos unos meses contando cómo Arabia Saudí está invirtiendo muchísimo dinero para atraer empresas que quieran construir centros de datos. Por ejemplo, 7.000 millones de una tacada en NVIDIA, inversión enorme para construir un centro de datos del tamaño de una ciudad, y han creado una empresa llamada Humain en la que tanto NVIDIA como AMD ya están metidas.

Las compras millonarias no se están restringiendo a inversiones en las Big Tech occidentales. En septiembre del año pasado, el fondo saudí (que, al final, es propiedad del país) se fundió 55.000 millones de dólares en una empresa mítica de videojuegos: Electronic Arts. No lo hizo por sus videojuegos (que, ciertamente, están de capa caída), sino para comprar influencia cultural en millones de hogares.

No ha sido el único movimiento milmillonario del país en materia de videojuegos, ya que ahora están negociando la compra de una empresa de juegos móviles por unos 7.000 millones de dólares.

En XatakaLa infraestructura oculta clave para la IA no son los centros de datos: son los cables submarinos y Oriente Medio lleva delantera

Acceso al mar Rojo. Por tanto, es evidente que el país quiere diversificar su economía, aunque eso suponga invertir cantidades astronómicas que, ciertamente, siguen siendo infinitamente más pequeñas que el objetivo inicial de The Line. Y, aparte de dinero, los saudíes tienen algo igual de importante: potestad para hacer lo que quieran en materia energética, territorio y acceso al mar Rojo.

Los centros de datos necesitan agua para disipar el calor y, aunque la marina no es adecuada (de hecho, ahí está la polémica por sus necesidades de agua dulce), el mar rojo implica una salida al resto del mundo. ¿Cómo? Mediante cables submarinos. Están desplegando cables y ese acceso al mar rojo permitiría integrar los centros de datos en los terrenos de The Line con nodos de fibra óptica internacional en Europa o África.

“Estamos decididos, por la gracia y el poder de Dios, a alcanzar los objetivos de transformación. Pero tampoco dudaremos si hay que cancelar o cambiar de forma radical cualquier programa u objetivo si encontramos que el interés público así lo requiere” - Consejo de Shura sobre Neom y The Line en septiembre de 2025

Retos. También pueden combinar el gas con las renovables como la solar, donde tiene un enorme potencial en el terreno, aunque hay algunas dificultades por delante. Por ejemplo, las temperaturas son altas y el agua dulce escasea, aunque sí podría usarse en sistemas de intercambio de calor. Además, la energía necesaria para mantener las condiciones de humedad y temperatura de las salas de servidores sería tremenda, complicando el diseño de la infraestructura.

En XatakaOpenAI tiene un problema: Anthropic está triunfando justo donde más dinero hay en juego

Promesas y realidades. Al final, y como señalan diferentes fuentes en Financial Times, se trata de conseguir dinero, diversificar la economía y los centros de datos entran en la ecuación. La ubicación entre tres continentes es buena, hay tierra de sobra y acceso a energías tanto renovables como rentables (con proyectos como el del hidrógeno verde). Y luego está el mar Rojo.

Sin duda, parece más factible que veamos un centro de datos gigantesco antes que cualquier otra cosa relacionada con el proyecto Neom. La actualidad está demostrando que las Big Tech tienen miles de millones para invertir en la inteligencia artificial, y los bolsillos saudíes son profundos para atraer a quien sea. Algunas de las más grandes -Amazon, por ejemplo, que acaba de cerrar sus centros de datos en Arabia Saudí por los ataques iraníes- pueden sentirse atraídas por el fondo soberano.

Pero claro, habrá que ver si se cumple. Ahí tenemos la Torre Jeddah, Mukaab, o faraónico aeropuerto, otros ejemplos fuera de Neom que, de momento, no son más que promesas. Y las Big Tech con su hambre de computación necesitan los centros de datos de la próxima década… para antes de ayer.

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Fuente original: Leer en Xataka
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