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Internacional

Trump amenaza a la OTAN y estudia castigar a España y Alemania tras la guerra con Irán

Trump amenaza a la OTAN y estudia castigar a España y Alemania tras la guerra con Irán
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La Casa Blanca analiza movimientos de tropas e incluso el cierre de una base en Europa, en plena crisis con varios aliados por su falta de apoyo a la operación militar

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Trump amenaza a la OTAN y estudia castigar a España y Alemania tras la guerra con Irán

La Casa Blanca analiza movimientos de tropas e incluso el cierre de una base en Europa, en plena crisis con varios aliados por su falta de apoyo a la operación militar

David Alandete

Miércoles, 8 de abril 2026, 23:27 | Actualizado 23:33h.

... del presidente de Estados Unidos con la Alianza y por una crisis abierta con varios socios europeos a raíz de la guerra con Irán. La cita no transcurrió en un clima de coordinación entre aliados, sino en medio de reproches públicos muy duros de la Casa Blanca y de amenazas ya explícitas de Trump sobre el futuro del compromiso militar estadounidense con Europa.

En España, Estados Unidos mantiene dos instalaciones clave, Rota y Morón, que son de uso compartido. En Alemania, la presencia militar norteamericana es mucho más amplia y constituye uno de los grandes centros logísticos de Washington en Europa y para operaciones hacia Oriente Próximo. En ambos casos hay irritación en la Casa Blanca hacia sus gobiernos.

Pedro Sánchez bloqueó el uso del espacio aéreo español para aviones estadounidenses implicados en la operación sobre Irán, y Berlín incomodó por las críticas públicas de dirigentes alemanes a la guerra. Italia también puso trabas temporales al uso de una base en Sicilia y Francia condicionó el uso de otra instalación a que no se empleara para ataques sobre Irán.

Nueva tensión con España

El enfado con España no se limita al episodio iraní. Trump y su entorno llevan tiempo señalando a Pedro Sánchez por la negativa española a asumir el nuevo objetivo de gasto militar del 5% del PIB pactado en la OTAN. España obtuvo una exclusión de ese compromiso y ha seguido defendiendo que no alcanzará esa cifra, una posición que en Washington se interpreta como una prueba más de falta de alineamiento estratégico. Fue, de hecho, el único aliado que quedó fuera de ese nuevo objetivo.

A esa presión se sumaron además las palabras de Lindsey Graham, uno de los aliados más cercanos de Trump en política exterior. El senador republicano dijo el mes pasado que España «ha perdido el rumbo» y pidió trasladar las bases de Rota y Morón «a un país que nos deje usarlas». El Gobierno español respondió entonces que no había recibido ninguna comunicación formal de Washington sobre esas instalaciones, pero la declaración dejó clara la dirección del debate en el entorno del presidente.

El presidente considera que, durante las últimas seis semanas, la OTAN no respaldó como debía a Estados Unidos en una campaña que la Casa Blanca presenta como decisiva para la seguridad occidental. Horas antes de la reunión, su portavoz, Karoline Leavitt, lo resumió con una frase especialmente dura: dijo que era «bastante triste» que la OTAN hubiera dado la espalda al pueblo estadounidense precisamente cuando, según ella, son los estadounidenses quienes financian la defensa de Europa. Añadió además que Trump mantendría con Rutte una conversación «muy franca y muy sincera».

El lunes, Trump ya había dicho que la OTAN «debería avergonzarse de sí misma» por hacer el vacío a EE.UU. en la guerra con Irán. En los últimos días ha llegado a describir a la Alianza como un «tigre de papel» y ha vuelto a insinuar la posibilidad de sacar a Estados Unidos de la organización si los europeos no ayudan a frenar la crisis en torno al estrecho de Ormuz y no asumen más costes de seguridad.

La indignación del presidente se disparó, además, por la negativa de varios aliados a implicarse en la reapertura de Ormuz, una ruta crítica para el petróleo mundial, justo cuando en Estados Unidos subían con fuerza los precios de la gasolina.

Trump reprocha a los aliados europeos no haber querido participar en una respuesta occidental para garantizar la navegación en Ormuz tras el cierre iraní del estrecho. A eso se suman las restricciones impuestas por varios países europeos durante la guerra, entre ellas la negativa al uso del espacio aéreo o de bases para aparatos vinculados a la operación.

En ese contexto, Rutte llegó a Washington en una posición delicada. Es probablemente el dirigente europeo con mejor relación personal con Trump y ha tratado de preservar un canal de interlocución con la Casa Blanca. Pero comparece aquí como jefe de una Alianza a la que el presidente acusa de haberse beneficiado durante años del paraguas militar estadounidense sin corresponder ahora cuando Washington reclama apoyo.

Trump ha ido acumulando, en realidad, desacuerdos con Europa sobre Irán, el gasto en defensa, Ucrania e incluso Groenlandia, que amagó con anexionarse.

No hay constancia pública de que Trump anunciara una ruptura inmediata, una salida de EE.UU. o una represalia cerrada tras ver a Rutte. Lo que sí está claro es que la reunión se celebró bajo amenaza y con un enfado creciente del presidente. España y Alemania han pasado así a estar en el centro de la diana.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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