El Kremlin ha preferido mantener el secretismo sobre la visita de la delegación estadounidense. Ni siquiera ha confirmado la llegada de Witkoff y Kushner y se desconoce si se reunirán con Putin. Según fuentes próximas al Kremlin citadas por la agencia Reuters, «Rusia no quiere que los enviados de Trump visiten luego Kiev y está presionando para hacerles cambiar de opinión». Moscú pretende asegurarse de que se respetan sus términos en este nuevo intento de negociación.
Un dron ruso impactó contra la sede de los Servicios Secretos de Ucrania sin lograr alcanzar a su máximo responsable
Witkoff está acostumbrado a visitar Moscú y San Petersburgo. Es su octavo viaje a Rusia con el objetivo de avanzar en el camino hacia paz y, también, acercar posiciones entre Estados Unidos y Rusia. En citas anteriores quedó patente su buena sintonía con Putin. En el último encuentro, el pasado 23 de enero, el enviado especial norteamericano llegó a decir que el proceso de paz estaba en su recta final y que únicamente quedaba pendiente «un asunto». No concretó a qué se refería. Rusia en todo momento ha reiterado que no aceptará el ingreso de Ucrania en la OTAN y reclama la soberanía del Donbás y otras provincias ocupadas ya por sus tropas.
Siguen los ataques
Esta nueva ronda de contactos se celebra con la banda sonora de una guerra que no cesa. Kiev acusó al ejército ruso de haber herido a diez personas en su último ataque contra la capital ucraniana. El bombardeo provocó un incendio y daños en edificios residenciales. Vitali Klitschko, el alcalde de la ciudad, publicó en su canal de Telegram que entre los heridos había seis profesionales sanitarios. En las redes sociales se difundieron imágenes de una gran bola de fuego que se elevaba hacia el cielo. Además, un dron ruso alcanzó la sede del Servicio Secreto de Ucrania (SBU). Iba dirigido contra la oficina del jefe del departamento, Oleksandr Poklad, que salió ileso. «Le he ordenado que dé una respuesta simétrica», declaró el presidente del país, Volodímir Zelenski.
Moscú, por su parte, culpa a Ucrania de haber matado a cuatro de sus ciudadanos con drones en Bélgorod, una de las regiones más afectadas por los combates. También fueron atacadas posiciones en la costa del mar Negro. Los embates provocaron incendios en instalaciones energéticas y una base de defensa aérea en Sochi. Uno de los fuegos causó daños en un depósito de petróleo.
Los enfrentamientos se han recrudecido este verano, como evidencian los repetidos ataques contra ciudades ucranianas y almacenes de tiendas online rusas como Wildberries y Ozon. El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, informó el pasado miércoles de que casi 9.000 drones fueron derribados en la capital rusa y la provincia circundante.
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