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Trump pugna con China para elevar su influencia en Latinoamérica

Trump pugna con China para elevar su influencia en Latinoamérica
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La estrategia de Washington para Latinoamérica divide la región en dos. China mantiene una alianza económica muy sólida con la mayoría de los países latinoamericanos. Leer
Financial TimesTrump pugna con China para elevar su influencia en Latinoamérica
  • GEOFF DYER
Actualizado 4 MAY. 2026 - 00:16Los presidentes de Brasil y China, Luiz Inázio 'Lula' da Silva y Xi Jinping, en Pekín el pasado 15 de mayo de 2025.TINGSHU WANGEXPANSION

La estrategia de Washington para Latinoamérica divide la región en dos. China mantiene una alianza económica muy sólida con la mayoría de los países latinoamericanos.

En noviembre del año pasado, la administración del presidente de Estados Unidos (EEUU), Donald Trump, publicó su estrategia nacional de seguridad, un documento de 33 páginas que define su visión del mundo. Para sorpresa de muchos en Washington -y en capitales de todo el mundo-, el informe identificó a América como territorio prioritario.

En lugar de analizar su competencia con China o comprometerse a preservar la paz y la seguridad en Europa, el documento afirmaba que, "tras años de abandono", el principal objetivo de la política exterior estadounidense iba a consistir en "restaurar la preeminencia estadounidense" en el hemisferio occidental.

Desde principios del siglo XIX, los presidentes estadounidenses han invocado en alguna ocasión la Doctrina Monroe, cuyo objetivo consiste en impedir el acceso de rivales extranjeros a la región. El documento elaborado por la Casa Blanca añade el llamado Corolario Trump, que incorpora el objetivo de evitar que los competidores controlen "activos estratégicamente vitales" en el hemisferio.

Dentro de esa estrategia más amplia, la administración ha puesto especial énfasis en combatir los cárteles de la droga y reducir la influencia de China.

Como señaló en su momento Aaron David Miller, un veterano analista de la política exterior estadounidense: "el documento transmite un mensaje inequívoco: manténganse alejados del patio trasero de Estados Unidos, y tal vez estemos dispuestos a mantenernos alejados del suyo". Añadió que era al mismo tiempo "Estados Unidos primero" y "trumpista hasta la médula".

Desde finales de 2025, la Administración Trump ha estado poniendo en práctica elementos de esta estrategia.

En la madrugada del 3 de enero, mientras gran parte del mundo celebraba el Año Nuevo, las fuerzas especiales estadounidenses llevaron a cabo una espectacular incursión en Caracas, la capital de Venezuela, y capturaron al presidente Nicolás Maduro. Fue trasladado a Estados Unidos, donde espera juicio por cargos de narcotráfico.

Desde entonces, EEUU ha instalado de facto a la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, como nueva líder. Ella, a su vez, ha comenzado a abrir el país a la inversión estadounidense en la industria petrolera, y potencialmente en otros sectores como el oro y otros proyectos mineros. Antes de la intervención, Rusia y China eran socios influyentes del régimen venezolano, particularmente en el sector petrolero.

Tras el aparente éxito en Venezuela, la Administración ha puesto su mirada en Cuba, país que ha tenido frecuentes enfrentamientos con Washington desde que Fidel Castro tomó el poder en 1959. EEUU ha impuesto un bloqueo casi total a las importaciones de petróleo -gran parte de las cuales provenían anteriormente de Venezuela- y exige cambios radicales en la forma en que se gestionan la política y la economía cubanas.

Los presidentes de Estados Unidos y Argentina, Donald Trump y Javier Milei, en la Casa Blanca, en octubre de 2025.Stefani ReynoldsEXPANSION

'Escudo de las Américas'

En una cumbre celebrada en marzo en su complejo turístico de Doral, cerca de Miami, Trump se reunió con una docena de líderes de América Latina, en su mayoría de la derecha política, para advertir sobre la "influencia extranjera hostil" en la región, una referencia principalmente a los importantes intereses económicos de China.

También hizo un llamamiento a otros países para que colaboren con el ejército estadounidense en la lucha contra los cárteles de la droga, muy presentes en gran parte de la región. "La única manera de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestras fuerzas armadas", afirmó. Los líderes presentes establecieron el denominado Escudo de las Américas, una institución creada para impulsar el nuevo enfoque de Trump hacia la región.

Pero, ¿cuenta EEUU con una estrategia coherente para convertir estas audaces declaraciones retóricas en acciones concretas?

Por el momento, el debate sobre cómo combatir a los cárteles se ve limitado por la realidad política de la región. Uno de los aspectos más llamativos de la cumbre de Doral fue la ausencia de países con gobiernos de izquierda que no comparten los objetivos de Trump. Entre ellos se encontraban Colombia, el mayor productor de cocaína; México, país por donde entra la mayor parte de la droga a EEUU; y Brasil, una de las principales rutas del narcotráfico hacia Europa. Sin la participación de estos tres gobiernos, la iniciativa Escudo de las Américas tendrá un impacto muy limitado.

A lo largo de este año, esta situación podría cambiar. Tanto Colombia (en mayo y junio) como Brasil (en octubre) celebrarán elecciones presidenciales, y en ambos países todo apunta a una segunda vuelta entre un candidato de izquierda y uno de derecha afín a Trump. Sin embargo, incluso si Brasil y Colombia eligieran líderes que deseen una mayor colaboración con EEUU, México quedaría en manos de un gobierno, encabezado por Claudia Sheinbaum, que se opone firmemente a la intervención militar estadounidense contra los cárteles mexicanos.

En cuanto a China, la Administración Trump ha logrado algunos éxitos. La operación en Venezuela ha reducido drásticamente la influencia china en el país. Mientras, la Corte Suprema de Panamá ha declarado inconstitucionales dos puertos operados por una empresa con sede en China en el canal.

Pero la realidad es que la región ha desarrollado profundos vínculos económicos con China que deseará mantener. Brasil exporta más a China que a Europa y EEUU juntos. El comercio entre China y Latinoamérica ha aumentado de unos 12.000 millones de dólares en 2000 a 518.500 millones de dólares en 2024.

Incluso un líder como el argentino Javier Milei, un entusiasta partidario de Trump, ha evitado quemar los puentes del país con Pekín.

Brasil ha sufrido la presión de Washington para firmar acuerdos exclusivos con EEUU sobre sus yacimientos de minerales críticos, pero en general se ha mostrado reacio. "Ya sea EEUU o China, no reservamos nuestros minerales para un país en particular", afirma Celso Amorim, asesor de política exterior del presidente de Brasil.

Christopher Sabatini, experto en Latinoamérica del centro de estudios Chatham House en Londres, afirma que es erróneo considerar la iniciativa Escudo de las Américas como un intento de relanzar la Doctrina Monroe, y mucho menos como una nueva institución multilateral. En realidad, se trata de una estructura muy personal que gira en torno al presidente de EEUU

"Se trata de un proyecto político partidista y personal que lleva el nombre de Trump y que ofrece acceso directo al presidente", afirma. "Y, al menos a ese nivel, podría ser bastante eficaz", añade.

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Fuente original: Leer en Expansión
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