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Economía

Trump quiere cambiar el orden mundial por la fuerza bruta

Trump quiere cambiar el orden mundial por la fuerza bruta
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Trump ha legitimado a otros presidentes autoritarios: China ya no tiene límites para invadir Taiwán. Leer
La aguja de marearTrump quiere cambiar el orden mundial por la fuerza bruta
  • JAVIER AYUSO
6 ENE. 2026 - 01:15El presidente estadounidense Donald Trump.AARON SCHWARTZ / POOLEFE

Trump ha legitimado a otros presidentes autoritarios: China ya no tiene límites para invadir Taiwán.

Es motivo de alegría la caída de un dictador sangriento que llevaba años torturando y asesinando a sus ciudadanos y que trucaba los resultados electorales para seguir esquilmando y robando a su pueblo. Pero no así. La operación ordenada por el presidente de Estados Unidos para secuestrar a Nicolás Maduro y trasladarlo ante la Justicia en Nueva York, con bombardeos en tierras de Venezuela, es una gravísima violación del derecho internacional y supone un precedente peligrosísimo para las relaciones internacionales. Hoy, el mundo es mucho más inseguro que hace tres días.

Donald Trump ha dado muestras, en el primer año de su segundo mandato, de su voluntad autoritaria y de su intención de cambiar el orden mundial por medio de la fuerza bruta. Como un sheriff matón del viejo oeste, no duda en utilizar la violencia contra quienes se ponen en su camino y luego se regodea de sus operaciones ilegales, mientras amenaza a otros países soberanos con atacarlos si no se pliegan a sus exigencias. Un personaje que se autopostulaba a recibir el premio Nobel de la Paz y que no ha dudado en bombardear media docena de países en todo el mundo, sin mandato alguno del Congreso de su país, ni la aquiescencia de Naciones Unidas.

Lo sucedido el 3 de enero en Venezuela abre, además, la caja de los truenos en un mundo en el que las guerras no cesan y las amenazas globales crecen día a día. Trump ha legitimado esta semana a otros presidentes autoritarios para seguir atacando a sus vecinos. China ya no tiene límites para invadir Taiwán,Rusia goza de un salvoconducto para seguir asesinando ucranianos (¿no habrá pactado con Putin el control de Venezuela a cambio de Ucrania?), e Israel podrá continuar con el genocidio del pueblo palestino. El presidente de los Estados Unidos les ha abierto la puerta y la ONU seguirá siendo un organismo inservible por el derecho a veto de sus resoluciones por los poderosos que violan el derecho internacional.

El inquilino de la Casa Blanca empezó su mandato poniendo patas arriba la economía y el comercio mundial y ahora ha elegido el camino de la violencia para mostrar su poderío mundial. La llamada Doctrina Monroe, desarrollada en el siglo XIX con el pretexto de defender los intereses norteamericanos en su 'patio trasero', se ha quedado pequeña frente a lo que ya se ha bautizado como Doctrina Donroe de apuntar sus armas a diestro y siniestro... y dispararlas a la primera de cambio. Además, la operación sobre Caracas, mostrada al mundo como una película de Hollywood, no supone la vuelta a la democracia en Venezuela. En la conferencia de prensa posterior al ataque, Trump y sus ayudantes dedicaron más tiempo a narrar sus hazañas bélicas y a anunciar que se van a quedar con el petróleo venezolano que a explicar cómo piensan impulsar el proceso democrático en el país. Llegó a despreciar a los líderes legítimos de la nación, que habían obtenido más del 60% de los votos en las elecciones presidenciales de 2024, falseadas por el régimen de Maduro. Las democracias occidentales no hicieron lo suficiente para salvaguardar la democracia y ahora vuelven a mirar al suelo ante la falta de un plan para recuperarla.

El colmo de insensatez es el anuncio de que el secretario de Estado, Marco Rubio, tutelará el proceso de la mano de Delcy Rodríguez, lugarteniente del asesino Maduro y sospechosa de los mismos delitos de los que se acusa al dictador. Todavía no se ha aclarado quién ha cobrado los 50 millones de dólares que ofrecía la Fiscalía de Estados Unidos por información para detener al presidente, aunque no hay dudas de que la CIA había situado a un topo, o una topa, en su círculo más cercano.

Hasta el momento, el régimen chavista sigue en el poder y todos los hombres de confianza de Maduro hacen declaraciones públicas en defensa de su presidente y en contra del "colonialismo gringo". Desde la Casa Blanca (mejor dicho, desde Mar-a-Lago, residencia de un Trump que privatiza hasta la gestión de la guerra), se insiste en que Delcy va a colaborar con ellos, aunque solo parecen mostrar interés por el petróleo. Venezuela posee las mayores reservas petrolíferas del mundo (más del 30%) y en las intervenciones públicas del líder estadounidense se habla más del oro negro que de restaurar la democracia en el país.

Es también preocupante la respuesta que está dando la Unión Europea ante la violación flagrante del derecho internacional de Donald Trump. Ya había mostrado una debilidad extrema en el conflicto por los aranceles y en la negociación del proceso de paz en Ucrania, pero en esta ocasión han respondido muy tímidamente, como con miedo. Los líderes europeos deberían ser conscientes de que el nuevo orden mundial que propugna el presidente de los Estados Unidos es una seria amenaza a la propia influencia del Viejo Continente, en un mundo que avanza hacia dos potencias únicas. Groenlandia puede ser el próximo objetivo y pertenece a Dinamarca, socio de la UE.

¿Y qué decir de la escapada de Pedro Sánchez de la UE para liderar un frente de la izquierda latinoamericana contra Estados Unidos? Al presidente español le gustan los grandes gestos populistas y ponerse al frente de las manifestaciones internacionales que hagan olvidar sus graves problemas internos. En vez de firmar manifiestos con la izquierda radical de Brasil, México o Colombia, debería movilizar a sus verdaderos socios en Bruselas para defender la legalidad internacional donde le corresponde. Pero sabe que ha perdido mucho prestigio en Europa.

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Fuente original: Leer en Expansión
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