- CLEMENTE POLO
El 7 de enero del año pasado, dos semanas antes de la inauguración de su segunda Presidencia, Trump mantuvo una conversación telefónica con Samuel Alito, juez de la Corte Suprema de Estados Unidos, aunque éste negó haber hablado con él sobre la suspensión de la condena a la que se enfrentaba el entonces presidente electo. Un jurado popular de Nueva York lo había declarado culpable de 34 delitos el 30 de mayo de 2024 por falsificar documentos contables para ocultar el pago de 130.000 dólares a la actriz Stormy Daniels por "servicios personales" prestados en 2006 y 2007. Según la cadena CBS, Michael Cohen, abogado de Trump, concluyó entre el 25 y el 28 de octubre de 2016 el acuerdo entre Peggy Peterson (Daniels) y David Dennison (nombre encubierto de Trump) para retirar de la circulación una historia que podría haber acabado con las opciones presidenciales de Trump en la campaña de noviembre de 2016.
Los abogados de Trump presentaron una alegación tras otra después de conocerse el veredicto de culpabilidad del jurado de Nueva York para dilatar la redacción de la sentencia hasta que hubiera concluido la campaña electoral de 2024. El juez Juan M. Merchan convocó finalmente a Trump ante el tribunal el 10 de enero de 2025 y, tras reconocer que "las extraordinarias protecciones legales otorgadas a la oficina del jefe de ejecutivo es un factor que invalida todos los demás", y que si bien esas protecciones no reducían la gravedad de los delitos cometidos, procedía a ratificar el veredicto de culpabilidad del jurado al tiempo que desistía de imponerle condena alguna (unconditional discharge), atendiendo precisamente a la extraordinaria protección que otorga la inmunidad presidencial. Así es como un felón convicto pudo ser jurado como presidente del país diez días después.
Aquel 7 de enero Trump se congratulaba de que la publicación del informe elaborado por Jack Smith, abogado especial del Departamento de Justicia, sobre el intento de los seguidores de Trump de revertir los resultados de las elecciones de 2020 -invadiendo violentamente el Capitolio para impedir el recuento de los votos electorales el 6 de enero de 2021-, y el uso indebido de información secreta, hubiera sido paralizada temporalmente por la jueza federal Aileen M. Cannon, nombrada por Trump en abril de 2020, "para impedir un daño irreparable a resultas de las circunstancias en el historial actual en esta situación de emergencia, y permitir una secuencia de acontecimientos ordenada y deliberada".
Trump aprovechó la ocasión para desacreditar la investigación de Smith, al que dijo haber derrotado y a quien calificó de perturbado y demente. Sus abogados fueron incluso más lejos y se refirieron abiertamente a "las perniciosas consecuencias de la guerra judicial (lawfare) perpetrada por Smith, su Oficina y otros en el Departamento de Justicia" para perjudicar a su cliente. Con la toma de posesión a pocos días vista, el recorrido de la investigación del Departamento de Justicia estaba condenado también a quedar en el limbo y los delitos que se le imputaban a Trump iban también a ser sobreseídos por la situación de emergencia planteada por el inminente acceso del candidato republicano a la Presidencia y la "inmunidad absoluta" que protege a los presidentes estadounidenses.
'Putting America First'
Muy crecido tras su éxito electoral, Trump expuso abiertamente ya en la conferencia de prensa celebrada en Mar-a-Lago el 7 de enero del año pasado sus pretensiones territoriales sobre Canadá, a la que ofreció convertirse en el estado número 51 de la Unión; sobre el Canal de Panamá, a cuyas autoridades acusó de haberlo entregado a China poniendo en riesgo el acceso de Estados Unidos a una vía comercial clave; y sobre Groenlandia, la gigantesca isla que, como región autónoma, forma parte del Reino de Dinamarca y Trump quiere incorporar a Estados Unidos mediante compra o por la fuerza.
Como Liberty Valance en el memorable film de Ford, hemos visto a Trump en 2025 dispuesto a saquear a todos los viajeros de la diligencia. Lo hemos visto blandiendo un látigo de empuñadura dorada en los jardines de la Casa Blanca para imponer aranceles completamente arbitrarios al resto del mundo, y exigiendo a los gobernantes más timoratos aumentar las compras de gas, petróleo y equipos militares estadounidenses y realizar inversiones multimillonarias en Estados Unidos.
Con los más fuertes, como China y Rusia, se ha limitado a amagar, desenfundar y hasta disparar balas de fogueo, para terminar el espectáculo colocando el arma en la cartuchera y quitando hierro al asunto.
En ocasiones, cuando está completamente seguro de salir indemne del atropello, Trump dispara sin preguntar, como sus agentes de inmigración en las redadas organizadas a lo largo y ancho de Estados Unidos. A principios de septiembre de 2025, puso en marcha la operación Tiro a la Lancha con el siguiente resultado hasta el pasado 31 de diciembre: 35 naves destruidas y al menos 123 tripulantes muertos, un despropósito que algunas organizaciones de derechos humanos califican como ejecuciones extrajudiciales. Preguntado Pete Hegseth por los supervivientes de una lancha que fueron asesinados por un segundo misil, se limitó a manifestar que "contemplé el primer ataque en directo", pero como "usted puede imaginarse, en el Departamento de Guerra tenemos muchas cosas que hacer. Así que me marché a mi siguiente reunión".
En la madrugada del 3 de enero de este año, comandos especiales entrenados durante meses en una base militar de Kentucky procedieron a capturar a Nicolás Maduro en uno de los complejos donde pernoctaba y, tras su traslado hasta Estados Unidos, se enfrenta a varios cargos criminales presentados por la Agencia Antidrogas (DEA, según sus siglas en inglés) en un juzgado de Nueva York. En su primera comparecencia ante el juez el 6 de enero, Maduro se declaró "no culpable". Los bombardeos realizados durante la operación ordenada por Trump podrían haber causado unas cien víctimas mortales, la mayoría militares y miembros de las fuerzas de seguridad, 32 de ellos cubanos, y podría, según algunos expertos y legisladores estadounidenses, haber violado las leyes de Estados Unidos y las internacionales. Trump asumió inmediatamente el control del petróleo venezolano y ha ordenado continuar y extender el secuestro de petroleros acusados de formar parte de una flota fantasma que transporta crudo de Venezuela, Rusia e Irán, países sujetos a sanciones norteamericanas.
Abróchense el cinturón
Hay pocas dudas de que el verdadero objetivo de la operación "poder absoluto" en Venezuela no es restaurar la democracia, sino controlar el gobierno del país con mayores reservas petrolíferas del mundo e importantes yacimientos de oro, minerales estratégicos y tierras raras. El desprecio que pueda merecer el usurpador Maduro no cambia un ápice la posición que expuse en un artículo titulado "Un delincuente convicto anda por ahí suelto", publicado el 12 de enero de 2025: "Desde la anexión por conquista de una buena porción de México en la última década de la primera mitad del siglo XIX, no habíamos asistido a una exposición tan descarnada de las ambiciones territoriales de Estados Unidos".
A Trump, lo único que cabe agradecerle durante su primer año de mandato es que no haya recurrido a encubrirlas con el barniz habitual: salvaguardar la democracia y el respeto a los derechos humanos.
Porque todo lo sucedido durante 2025, ha venido a corroborar el peligro que entraña para la paz mundial y la estabilidad comercial que un mentiroso compulsivo, condenado por abusos sexuales, un conspirador antidemocrático y felón convicto se encuentre al frente del país más poderoso y se dedique a extorsionar al resto del mundo. A diferencia de Liberty Valance, Trump cuenta no con dos sicarios de medio pelo, sino con un ejército de secretarios, consejeros y aduladores dispuestos a seguirle la corriente, agencias de seguridad y cuerpos militares listos para cumplir las órdenes del Comandante en jefe, e infinidad de empresas ávidas de hacerse con una parte del botín.
Nada bueno cabe esperar cuando los ciudadanos entregan el poder a una persona que no reconoce otra ley que la negociación bajo amenazas y su palabra tiene menos peso que sus corbatas.
Clemente Polo. Catedrático emérito de Economía en la Universidad Abad Oliba
Trump quiere todos los focos en DavosEl pacto comercial con Trump, un mal negocioTrump en la Montaña Mágica Comentar ÚLTIMA HORA