- MARGA CASTILLO
Un ensayo piloto publicado publicado en JAMA Psychiatry muestra que los síntomas de depresión y ansiedad se reducen en pacientes que comen menos alimentos ultraprocesados.
Un estudio realizado por investigadores estadounidenses evaluó la viabilidad y la aceptabilidad de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados en la dieta de pacientes con trastorno depresivo mayor. El trabajo, realizado sobre una muestra de veinte personas, revela que las puntuaciones de depresión y ansiedad fueron más bajas cuanto menor era el consumo de ultraprocesados, señalan los investigadores, coordinados por Nyasha Chagwedera, de la Universidad de California, en San Francisco. Se trata del primer ensayo clínico realizado para profundizar en la hipótesis de que la reducción en el consumo de ultraprocesados reduce los valores de los test de depresión administrados de forma significativa.
A diferencia de estudios anteriores, que muestran una asociación en los ultraprocesados y un mayor riesgo de depresión, este trabajo evalúa qué ocurre cuando se reduce su consumo en personas ya diagnosticados. Ls participantes alternaron su dieta habitual con una dieta en la que se redujo considerablemente el consumo de ultraprocesados y mantenían sin cambios otros aspectos como la medicación, la terapia, el ejercicio o el sueño.
"Estos resultados abren la posibilidad de que la alimentación pueda desempeñar un papel complementario en el manejo de la depresión", apunta Carmen Romero Ferreiro, doctora en Biología y vicedecana de Investigación en la Universidad Francisco de Vitoria, en SMC España. "Sin embargo, deben interpretarse con cautela. Se trata de un estudio piloto con una muestra muy pequeña y los cambios en los síntomas de depresión y ansiedad no constituían el objetivo principal del estudio. Además, no permite saber si los resultados se deben específicamente a la reducción de los ultraprocesados o a otros cambios asociados en la dieta, como modificaciones en el consumo de calorías, grasas o azúcares. Por tanto, serán necesarios estudios más amplios que permitan confirmar estos resultados y conocer mejor los mecanismos implicados".
Rafael Urrialde de Andrés, académico numerario y vicepresidente de la Real Academia Europea de Doctores (RAED), y académico de honor de la Academia Española de Nutrición y Dietética (AEND), recuerda que este estudio no establece una relación causal directa, y echa de menos que los autores no indiquen "qué se considera ultraprocesado y qué definición han utilizado para poder determinar qué alimentos y bebidas son ultraprocesados". Además, "no especifican nada sobre lo referido a alto contenido en grasas, sobre todo saturadas, en azúcares y en sodio y que remarquen como limitación elucidar el contenido de los dos primeros y no del sodio y sal cuando se utiliza además un marcador como hipertensión. Tampoco reflejan nada sobre la cantidad de producto consumido y la frecuencia de consumo".
"Este estudio se puede ver como la apertura de la realización de ensayos clínicos, pero referido única y exclusivamente a un territorio específico determinado y con una muestra que no permite establecer relación causal directa".
"Los resultados son consistentes con los resultados previos de estudios longitudinales que asocian un mayor riesgo de depresión en las personas con mayor consumo de utraprocesados, apunta por su parte Maira Bes-Rastrollo, co-coordinadora del grupo de trabajo de Nutrición de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra y miembro de CIBERobn. No obstante, "no se puede descartar totalmente que parte del efecto protector observado se deba a un sesgo de atención en el que los participantes simplemente por sentirse atendidos y escuchados podrían mejorar sus niveles de depresión y ansiedad".
Por todo ello, los hallazgos sugerentes de este estudio abren la puerta a nuevas preguntas sobre cuál es el posible mecanismo que relaciona un consumo elevado de estos productos con la salud mental y la necesidad de llevar a cabo nuevos estudios prospectivos y ensayos aleatorizados para intentar conocer mejor esta relación y aplicar las medidas preventivas oportunas".
José M. Ordovás, investigador senior en el Centro de Investigación Jean Mayer USDA sobre Nutrición Humana y Envejecimiento y profesor de Nutrición y Genómica en la Escuela de Ciencias y Políticas de Nutrición Gerald J. y Dorothy R. Friedman, ambos de la Universidad Tufts (EEUU), también considera el estudio insuficiente para demostrar que esa reducción mejore la depresión. "El resultado encaja con estudios previos que relacionan los ultraprocesados con la depresión y con ensayos que sugieren beneficios de mejorar la alimentación. Sin embargo, no permite distinguir si el posible beneficio procede de reducir el procesamiento o de cambiar los nutrientes y las calorías (...). Todavía no permite recomendar esta intervención como tratamiento de la depresión ni sustituir las terapias actuales".
Javier Sánchez Perona, científico titular del Instituto de la Grasa-CSIC, apunta que laa importancia del estudio radica en que "es la primera vez que se lleva a cabo un ensayo clínico con este propósito.aunque los resultados no puedan considerarse robustos por la muestra tan baja de pacientes. "Si bien en la investigación acerca de los posibles efectos perjudiciales de los ultraprocesados hay abundante literatura científica, la gran mayoría no permiten establecer relaciones de causa y efecto. Numerosos investigadores han señalado la necesidad de llevar a cabo ensayos clínicos controlados y aleatorizados, como es el caso". En cualquier caso, aunque de forma menor, contribuye a la evidencia científica sobre el perjuicio para la salud del consumo de alimentos ultraprocesados".
Los alimentos ultraprocesados se definen como productos listos para consumir o para calentar y servir que han sido sometidos a un extenso procesamiento industrial, y por lo general, contienen diversos aditivos, son ricos en energía y presentan un alto contenido de azúcar y sal, pero son bajos en fibra dietética, proteínas, vitaminas y minerales, explican científicos en otro estudio que analiza 50 investigaciones internacionales sobre los riesgos de los alimentos ultraprocesados publicado en Family Medicine and Community Health del grupo British Medical Journal.
Los investigadores de varios centros de China y Singapur concluyen que ese consumo está relacionado con un mayor riesgo de padecer varios problemas de salud crónicos importantes, como enfermedades digestivas, hipertensión arterial y síndrome metabólico y diabetes, así como con la muerte, según el análisis de datos agrupados de la evidencia científica disponible, que revela también que cada 100 gramos adicionales consumidos se asocian con riesgos mayores. Los estudios, realizados en América, Europa, Asia y Oceanía, contaron con la participación de casi nueve millones de personas cuyas edades promedio oscilaron entre los 23 y los 77 años, y los períodos de seguimiento variaron entre 2 y 32 años.
El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados se asoció con mayores riesgos de eventos cardiovasculares (24%), cáncer (12%), obesidad y sobrepeso (23%), síndrome metabólico/diabetes (24%), depresión/ansiedad (27%), enfermedades digestivas (31%), presión arterial alta (11%) y muerte por cualquier causa (18%).
Los análisis posteriores mostraron que cada 100 gramos por día adicionales consumidos se asociaron con mayores riesgos de eventos cardiovasculares (14%), cáncer (4%), muerte por cualquier causa (3%) y síndrome metabólico/diabetes (2%), y que cada aumento del 10 por ciento en la ingesta de energía se asoció con un riesgo un 16 por ciento mayor de síndrome metabólico/diabetes.
Las nuevas evidencias sugieren que la combinación de múltiples aditivos puede ejercer un "efecto cóctel" en la salud humana, mientras que los estudios de laboratorio han demostrado que la composición física muy alterada de los ultraprocesados puede afectar negativamente al microbioma intestinal y promover la inflamación y la resistencia a la insulina, entre otras cosas.
JAMA Psychiatry. 2026; 10.1001/jamapsychiatry.2026.2320
Family Medicine and Community Health. 2026;14:e003925. https://doi.org/10.1136/fmch-2026-003925
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Un estudio sugiere que los pacientes con depresión tienen menos síntomas si comen menos alimentos ultraprocesados