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Un libro rescata el apeo de Corumbela de 1572 y permite descubrir un poblado mozárabe oculto en la Axarquía

Un libro rescata el apeo de Corumbela de 1572 y permite descubrir un poblado mozárabe oculto en la Axarquía
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Los autores del estudio localizan 'Corumbela la Vieja', rábitas, molinos y un cementerio musulmán, y piden protección y excavaciones en el yacimiento

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Imagen de la antigua tumba mozárabe localizada cerca de Corumbela, en el término de Sayalonga. SUR Un libro rescata el apeo de Corumbela de 1572 y permite descubrir un poblado mozárabe oculto en la Axarquía

Los autores del estudio localizan 'Corumbela la Vieja', rábitas, molinos y un cementerio musulmán, y piden protección y excavaciones en el yacimiento

Eugenio Cabezas

Sábado, 7 de febrero 2026, 00:22

... volumen fruto de tres años de trabajo de los historiadores David Ortega, Manuel Becerra y Valentín Fernández que ve la luz con el respaldo del Ayuntamiento de Sayalonga.

la Guerra de las Alpujarras y su posterior cesión a repobladores cristianos viejos procedentes de fuera del Reino de Granada. Estos libros, redactados en castellano del siglo XVI y en escritura procesal, funcionan como actas notariales donde se describen fincas, caminos, molinos, eras o cementerios, así como los nombres de sus antiguos propietarios moriscos y de los nuevos colonos cristianos.

Según explica Valentín Fernández, ese corpus documental es de «gran importancia» porque «recoge el nombre del propietario antiguo morisco y del nuevo poblador cristiano, además de información sobre caminos, molinos o cementerios, que nos ha permitido localizar elementos patrimoniales de primer orden». La transcripción al castellano actual ha requerido conocimientos específicos de paleografía para salvar las dificultades de la grafía procesal y hacer accesible el contenido tanto a especialistas como al público interesado.

Ortega, Becerra y Fernández han volcado su experiencia previa en estudios sobre la huella morisca y el patrimonio

El libro es fruto de unos tres años de trabajo conjunto de Ortega, Becerra y Fernández, que han volcado su experiencia previa en estudios sobre la huella morisca y el patrimonio histórico de la Axarquía. La primera edición ha contado con una tirada de 200 ejemplares, sufragada íntegramente por el Ayuntamiento de Sayalonga. Se trata de «una obra imprescindible para conocer mejor nuestra historia» y una «cita con la memoria» del pueblo y su entorno. La obra se enmarca en la apuesta municipal por la divulgación del patrimonio local y por reforzar la identidad histórica de los pequeños núcleos rurales de la comarca oriental.

El documento de 1572 se redacta en un momento clave: la expulsión de la población morisca tras la Guerra de las Alpujarras (1568-1571), cuyo episodio más conocido en la comarca es la batalla del Peñón de Frigiliana, en junio de 1569, que se saldó con la muerte de miles de moriscos y el destierro definitivo de otros tantos. Tras la contienda, el territorio quedó prácticamente despoblado y la Corona impulsó una repoblación con cristianos de diversa procedencia, que recibieron lotes de tierra antes pertenecientes a los moriscos, recogidos de forma sistemática en los libros de apeo y repartimiento.

Caminos, cultivos e infraestructuras hidráulicas

Fernández recuerda que estos documentos preservan «nombres de moriscos prácticamente similares a los que tenían cuando eran todavía musulmanes» y numerosos términos toponímicos de origen árabe que, en muchos casos, han llegado hasta hoy. Ese material permite reconstruir la trama de caminos, cultivos, infraestructuras hidráulicas y defensivas que articularon el paisaje histórico de la Axarquía oriental desde hace más de 450 años.

A partir de las referencias del libro de apeo, los autores han identificado en el terreno, tras un amplio trabajo de campo, un conjunto de enclaves patrimoniales que hasta ahora pasaban desapercibidos o no estaban datados con precisión. Entre ellos figuran dos rábitas, tres atalayas, un molino harinero, dos molinos de aceite y dos cementerios, uno de ellos musulmán, vinculados a la antigua comunidad morisca de la zona.

«Nos han permitido localizar el molino de harina de Corumbela, los molinos de aceite, el cementerio musulmán, el cementerio de los moriscos, rábitas, eras y atalayas», detalla Fernández, quien subraya el «primer orden» de estos elementos como patrimonio histórico. Algunos de estos hallazgos enlazan con otros trabajos de este autor en libros de apeo de Arenas y Zújar o de Sayalonga, donde también se han localizado molinos y cementerios vinculados a la presencia musulmana.

«A simple vista se ve numerosa cerámica, incluso se puede ver una tumba mozárabe», relata Fernández

Según Fernández, el hallazgo más llamativo es la identificación de un yacimiento anterior al núcleo actual, al que los investigadores han bautizado como 'Corumbela la Vieja'. Aunque el enclave no aparece como tal en el libro de apeo, sí se identificó en la zona la existencia de un tejar, lo que llevó a buscar terrenos con barro cerca de un antiguo camino hasta localizar un paraje con abundante cerámica y restos constructivos.

«A simple vista se ve numerosa cerámica, incluso se puede ver una tumba mozárabe», relata Fernández, quien destaca que se aprecian muros de vivienda y una localización «estupenda», próxima a una fuente histórica que en su día fue la principal del poblado. En la superficie pueden distinguirse posibles restos de cerámica mozárabe y piezas de cronología prehistórica, aunque la datación precisa queda pendiente de los estudios que realicen los técnicos de la Junta de Andalucía, a los que los investigadores han dado cuenta de los hallazgos a través del Museo de Vélez-Málaga (MUVEL) y su director, el arqueólogo Emilio Martín Córdoba.

Una losa de 2.000 kilos

Esa fuente, conocida hoy dentro del paraje de Las Tres Fuentes, habría tenido en época medieval el nombre árabe de Alpaquía, según la investigación toponímica ligada al libro. «Es una fuente espectacular, con una cubrición de pizarras que se tapa con una losa que puede tener unos 2.000 kilos; una verdadera obra de ingeniería hidráulica para un pueblo tan pequeño como Corumbela», describe el historiador de Sayalonga.

Para el investigador, el desconocimiento de la importancia histórica de elementos como esta fuente ilustra hasta qué punto el patrimonio rural de la Axarquía «sigue siendo un campo por explorar». El libro de apeo ofrece, en este sentido, una guía de lectura del territorio que conecta la documentación del siglo XVI con vestigios visibles en la actualidad.

Los hallazgos de 'Corumbela la Vieja' han sido puestos en conocimiento del Museo de Vélez-Málaga y de la Delegación Territorial de Cultura de la Junta, a la espera de una visita de los técnicos para analizar la cerámica y valorar posibles actuaciones de protección. «Lo que sí es importante es que se haga esa visita y que se proteja el lugar para que no se produzca ningún daño o cualquier intervención arqueológica que no sea la adecuada», advierte Fernández.

Proponen que el Ayuntamiento de Sayalonga adquiera los terrenos, actualmente dedicados a cultivos de olivos

Los autores proponen, además, que el Ayuntamiento de Sayalonga adquiera los terrenos, actualmente dedicados a cultivos de olivos y almendros de escasa productividad, para vallarlos y poder programar campañas de excavación anuales que permitan conocer la verdadera dimensión del yacimiento. La iniciativa se suma a otras reivindicaciones de protección del patrimonio árabe y morisco en la comarca en las que ya han participado estos investigadores en los últimos años.

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Imagen de los restos de la rábita de Corumbela. VALENTÍN FERNÁNDEZ

Valentín Fernández insiste en que este no es el primer libro de apeo en el que trabaja y recuerda que las sorpresas son frecuentes: «Sabes que puedes encontrar caminos o molinos, pero siempre surgen hallazgos inesperados, como el molino harinero de Mezquitilla o nuevas fuentes y cementerios musulmanes en otros términos». Sus trabajos, junto a los de Ortega y Becerra, han contribuido a visibilizar la huella morisca en la Axarquía y a reclamar una mayor protección para restos andalusíes y modernos aún poco conocidos.

En definitiva, según sus tres autores, este Libro de Apeo y Repartimiento de Corumbela ofrece una oportunidad para acercar la investigación académica a la ciudadanía en general y para reforzar la conciencia sobre un patrimonio que sigue aflorando bajo los bancales de la Axarquía.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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