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Política

Un libro sobre la UCO relata las operaciones desconocidas dela unidad de élite dela Guardia Civil

Un libro sobre la UCO relata las operaciones desconocidas dela unidad de élite dela Guardia Civil
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Narcotráfico, mafia, atracos a gran escala, ciberdelincuencia, infiltrados... En contra de lo que pudiera parecer, solo una mínima parte (quizá el 10%) de los asuntos que investiga la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene que ver con la corrupción política. El libro 'UCO, la historia desconocida' (editorial Arzalia) detalla y documenta la investigación, seguimientos, detención, interrogatorio, confesión y condena de varios asesinos en serie, uno de ellos el más sanguinario de España. Juan José Mateos firma un relato del que emerge buena parte de la esencia del cuerpo de élite de la Guardia Civil

Quini, uno de los mejores investigadores no solo de la Guardia Civil, sino de todos los cuerpos policiales de España es el hilo conductor.

- Al detenido hay que hablarle a solas —explica Quini—, y solo debes ponerle encima de la mesa lo que conozcas y sepas que es real, porque si observan que no tienes buena información, piensan que no sabes por dónde andas y eso les da mucha ventaja.

- Son cosas lógicas, básicas. Durante las investigaciones, yo hablaba con todas las personas y sobre todo con los sospechosos que podía, estudiaba sus perfiles, su trayectoria de vida; eso me lo enseñaron los veteranos en Rural, el sargento Eulogio que en paz descanse, y otros comandantes de puesto... que eran finos, trataban a los detenidos como si fueran pobrecitos, les sacaban toda la información con un bocadillo, un vaso de vino y buenas palabras. Yo no hice ningún curso de especialización para obtener información, en aquellos años era la calle lo que te daba experiencia, es lógica pura y dura; a los detenidos les aplicaba lo que hacían aquellos veteranos, los trataba como si fueran mis hijos; hoy día ya te preparan, hay verdaderos expertos y cursos al respecto, aunque cada persona o criminal es muy diferente...

-Ese día iba con una furgoneta rotulada con publicidad de una empresa. El resto del equipo eran compañeros más jóvenes que podían pasar mejor inadvertidos si hiciera falta entrar a cualquier establecimiento. Al momento, Barbi Nº 1 cantó en el lenguaje convenido:

—Atención, el objetivo se mueve, parece que va a salir, la chica lleva un rato hablando con otro chico... está moviéndose constantemente, ahora va en dirección a la puerta, sale al exterior.

Pelu número 2, ¿lo ves?

—Afirmativo —respondió pelu número 2—, ha salido, lo pierdo, alguien de fuera que dé novedades, por favor.

—Lo tengo —dijo número 3 Evaristo—, está justo en la entrada, se ha parado, no salgáis, está mirando el aparcamiento, vuelve a entrar, ¿lo tenéis?

Las compañeras cantaron que lo tenían de nuevo y que se movía por la discoteca. Se acercaban tanto al presunto asesino que olían su perfume...

«Barbi» número 1: «No para de mirar a una joven que está sola, no se mueve, está muy cerca de mí, lo tengo delante, me da la espalda, joder, cómo se perfuma el tío, huele de lujo». «Pelu» número 2: «Está al otro lado. Te veo muy bien, Barbi. A esa chica le ha entrado algún tío, pero parece que no le interesa ninguno, es la misma del fin de semana anterior. El objetivo la estuvo mirando igual, de forma escalofriante, y luego la controló en el parking».

Barbi número 1 respondía: «Afirmativo. Recordad que el viernes pasado vino aquí; sí, es la misma chica, ella se fue con otro chico y el objetivo se marchó, estuvo dando vueltas con el coche por otros parkings y finalmente se fue para casa de vacío».

—Está observando de nuevo a la chica —dijo Barbi N.º 1—, se ha vuelto a quedar sola. Camina hacia la salida, atentos todos, que sale, ¿lo tenéis?

-Quini, Estoy con la furgoneta en la salida del parking —dije yo—Si se mueve, os canto la dirección.

Pasaron unos minutos, mientras él esperaba dentro del vehículo.

—Ojo, se mueve la chica —advirtió Barbi N.º 1—, lleva minifalda blanca, y en la parte de arriba un top negro, con una cazadora corta, va hacia la salida.

—La veo, va hacia el parking —dijo N.º 3 Evaristo—. Si alguien la tiene, que lo cante...

—El vehículo es un Seat Ibiza de color blanco

matrícula ****... Se sube..., arranca, va hacia la salida del parking.

—Atentos, joooder —advertí yo—. Sale por dirección prohibida, qué desgraciado, va hacia la avenida, espero y salgo detrás con las luces apagadas, la chica se ha incorporado a la avenida, el resto, si podéis, seguidla. número 3 o número 4

—Recibido, voy detrás, pero no llego —dijo número 3 Evaristo.

—Estoy en la avenida —apuntó número 4 Birras—, espero a que llegue y me pongo delante.

Estaba casi convencido de que me había visto salir por dirección prohibida, pero la situación era crítica, el resto del equipo estaba a la espera de que saliera el objetivo; todos se incorporaron a la avenida del paseo marítimo...

—El objetivo se ha incorporado delante de nosotros ...

Ha metido a la chica en su coche.

Iba deprisa. Avanzó por la avenida, callejeó por la zona urbana, yo iba hablando con todo el equipo para que estuvieran preparados.

Número 4, que iba por delante, le cruzaría el vehículo y lo detendríamos. Lo más importante era el estado de aquella chica... pensábamos que la iba a llevar a algún lugar para consumar la violación y matarla. Seguimos avanzando detrás de él. Le iba dando vueltas a la cabeza a lo que estaba ocurriendo.

-Quini. El tío era escurridizo y precavido, por eso tardamos en echarle el guante. El juez no puso pegas para agotar las setenta y dos horas...

Cuando llegó la abogada, ya estábamos en la sala de interrogatorio le afectó mucho la larga declaración que hizo, por los detalles que dio; me pongo en su lugar. Se quedó sorprendida de que se autoinculpara de todo. El juez y los jefes también se quedaron asombrados porque las primeras novedades que les habíamos dado decían que solo había reconocido los intentos de agresión de dos de ellas.

—Cuando se hizo la reconstrucción de los hechos, nos volvió a sorprender. Nos fue guiando desde el primer lugar hasta el último. Hicimos la ruta exacta que realizó en todos los asesinatos. Nos marcó los puntos exactos donde cometió las agresiones sexuales. Volvió a dar nuevos detalles de cómo las había asesinado y trasladado los cadáveres.

Fue condenado a 69 años de cárcel por secuestro, agresión sexual y asesinato de cinco jóvenes.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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