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El fuerte y sostenido encarecimiento de la energía ensancha el déficit comercial de nuestra economía.
La economía española vive un momento paradójico. La capacidad de competir de las empresas exportadoras a pesar de las múltiples cargas laborales y fiscales impuestas por el Gobierno les ha permitido marcar un nuevo récord de ventas al exterior en los siete primeros meses del año.
Sin embargo, el histórico encarecimiento de los precios del petróleo y el gas ha pesado con demasiada fuerza para un país que todavía es muy dependiente de las compras energéticas. El resultado es un ensanchamiento del déficit comercial más propio de épocas en las que nuestro país debía importar más bienes de los que era capaz de producir o de momentos de crisis económica.
Todo lo contrario a lo que sucede en la actualidad. España lidera el crecimiento en términos de PIB de la Unión Europea, aunque registra también una de las tasas de inflación más altas entre los Veintisiete debido, precisamente, al impacto del fuerte aumento del coste de la energía por el prolongado conflicto bélico en Oriente Próximo. Un petróleo caro es, además, un freno evidente para el avance de nuestra economía, ya que según estiman los técnicos comerciales por cada diez euros de aumento del precio del barril de crudo se detrae una décima al PIB nacional.
Su impacto para el sector exterior es también decisivo, ya que implica no sólo mayores costes de producción, sino fletes más elevados, sobre todo en los envíos de larga distancia. A lo cual se suma el freno que suponen los aranceles impuestos por Estados Unidos a las exportaciones procedentes de Europa. Pues bien, con todos esos elementos en contra las empresas exportadoras españolas han sido capaces de incrementar en los siete primeros meses del año un 14% sus ventas dentro del mercado norteamericano, posiblemente el más difícil e imprevisible entre las economías occidentales en estos momentos. Un incremento similar al obtenido en China, lo que certifica su buen hacer y capacidad de negociación en un contexto geopolítico bastante delicado.
Con todo, los principales destinos de los productos de nuestras empresas continúan siendo el resto de países de la zona euro, en los que no impacta el efecto de la divisa pero sí el diferencial de inflación con los socios de la unión monetaria, que tras haber sobrepasado durante los últimos meses la barrera del punto porcentual a causa de las medidas inflacionarias del Ejecutivo de PSOE y Sumar explica que las exportaciones crezcan sensiblemente menos que hacia otros mercados preferentes.
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