La suspensión del párroco Xavier Zabaleta provoca sorpresa e incredulidad entre los vecinos
Regala esta noticia Añádenos en Google Niños juegan frente a la parroquia de San Vicente, este lunes en Urrugne. (I. Taus)Ion M. Taus
09/06/2026 Actualizado a las 08:58h.La tarde transcurre tranquila en el centro de Urrugne. En la calle Bernard de Coral apenas se cruzan algunos vecinos bajo un cielo gris que ... amenaza lluvia. Frente a la iglesia de San Vicente, varios niños juegan mientras, a pocos metros, algunas mesas permanecen ocupadas en la terraza del Trinquet Dongaitz. Allí, las conversaciones giran en torno a la suspensión cautelar del párroco de la localidad, el sacerdote donostiarra Xavier Zabaleta, por una denuncia de presuntos abusos sexuales a un menor.
La Diócesis de Baiona anunció el pasado fin de semana que Zabaleta ha sido apartado de todo ministerio público y tiene prohibido confesar después de tener conocimiento de una investigación abierta en Béziers por presuntos hechos de naturaleza sexual sobre un menor que habrían ocurrido años atrás durante su etapa en esa ciudad del sur de Francia. Según la Fiscalía de Béziers, el sacerdote niega los hechos y la investigación continúa abierta.
En Urrugne, la noticia contrasta con la imagen que muchos vecinos y feligreses tenían de él. Mattin, vecino y feligrés de la parroquia, asegura que le resultó difícil asimilar lo ocurrido. Durante los años que Zabaleta ha permanecido en la parroquia mantuvo trato personal con él y conserva un recuerdo muy positivo. «Aprecio mucho a Xavier», afirma. Aunque evita pronunciarse sobre el fondo de las acusaciones, considera que ahora corresponde dejar trabajar a los investigadores. «La investigación apenas acaba de empezar. Hay que esperar a que siga su curso y se conozca la verdad».
Durante la conversación destaca en varias ocasiones la cercanía que, a su juicio, caracterizaba al sacerdote. «Era una persona sencilla, natural y muy próxima a la gente. Siempre nos pareció una buena persona», explica. Incluso sostiene que su llegada fue especialmente bien recibida por parte de la comunidad parroquial. «Hacía mucho tiempo que buscábamos un sacerdote así. Durante estos casi cuatro años ha sido una persona muy apreciada aquí».
El desconcierto se repite también entre quienes no mantenían una relación especialmente estrecha con el sacerdote. Jean-Marc, vecino de Urrugne, reconoce que la noticia ha dejado perplejos a muchos habitantes de la localidad. «Estamos muy sorprendidos. Es algo que nadie esperaba», resume. Durante estos años había coincidido con Zabaleta en distintas ocasiones e incluso había conversado con él en euskera. «Él era euskaldun, de San Sebastián», recuerda. La imagen que conserva es la de una persona cercana y accesible. «Siempre me pareció alguien amable. Por eso todo esto resulta tan extraño», admite.
Jean-Marc explica que en el pueblo apenas se conocen detalles sobre la investigación y que la mayoría de los vecinos únicamente dispone de la información publicada por los medios de comunicación. «Sabemos que ha sido suspendido y que ya no seguirá aquí, pero poco más», señala. Por ello insiste en la necesidad de actuar con prudencia. «Hay que esperar a que se aclaren los hechos y a que la Justicia haga su trabajo».
Director de la Obra Juvenil de Font-Neuve
La imagen que describen muchos vecinos coincide con la trayectoria pastoral que Zabaleta había desarrollado durante décadas dentro de la Iglesia católica. Nacido en San Sebastián en 1960 y ordenado sacerdote en 1991, desarrolló buena parte de su labor en el sur de Francia dentro de la congregación de los Padres de Timon David.
Antes de llegar a Urrugne, en septiembre de 2022, dirigió durante varios años la Obra Juvenil de Font-Neuve, en Béziers, una institución dedicada a actividades educativas, culturales y de ocio para niños y adolescentes. Allí organizó campamentos, excursiones y actividades musicales y teatrales, además de dirigir un coro parroquial.
Su marcha hacia el País Vasco francés fue despedida en junio de 2022 con un homenaje público en el que participaron familias, voluntarios y jóvenes vinculados a la entidad. Las crónicas locales de la época relataron una jornada marcada por las muestras de afecto y agradecimiento hacia el sacerdote tras años al frente de la institución.
Esa misma sensación de sorpresa se percibe también entre quienes ni siquiera frecuentan la parroquia. Patricia y Pascal, un matrimonio residente en Urrugne, aseguran haberse enterado del caso a través de la prensa. Ninguno conocía personalmente al sacerdote ni mantenía relación con la iglesia local, pero consideran que la noticia ha debido de tener un fuerte impacto entre los feligreses habituales.
«Aquí hay mucha gente que va a misa y los sacerdotes son personas muy conocidas en el pueblo», explica Pascal. «Debe de haber sido algo muy difícil de escuchar para quienes acudían regularmente a la iglesia y le conocían».
La pareja reconoce además que uno de los aspectos que más les llama la atención es la cronología de los hechos conocidos hasta ahora. «Por lo que hemos leído, la denuncia se remonta a 2024 y él continuó aquí después de aquello. Es algo que nos cuesta entender», comenta Patricia.
Nathalie, vecina de la localidad y católica practicante, asegura haber recibido la noticia con estupor. Aunque no conocía personalmente a Zabaleta ni participa habitualmente en la vida parroquial, considera que casos como este tienen un fuerte impacto entre los creyentes.
«Es algo muy triste», lamenta. A su juicio, la sucesión de escándalos conocidos en los últimos años ha erosionado la confianza de muchos fieles en determinados miembros de la Iglesia. «Cada vez conocemos más casos de este tipo y eso hace que mucha gente mire estas situaciones con preocupación», señala. Pese a ello, distingue claramente entre la actuación de personas concretas y sus propias convicciones religiosas. «Eso no me impide seguir teniendo fe», afirma.
Ninguno de los consultados asegura haber escuchado rumores previos relacionados con las acusaciones que ahora investiga la Justicia. Tampoco han trascendido públicamente denuncias o incidentes vinculados a la etapa del sacerdote en la localidad labortana. Lo que predomina entre los vecinos es el desconcierto ante una noticia que muchos consideran difícil de encajar con la imagen que habían construido de él durante estos años.
Según la diócesis de Bayona, el obispo Marc Aillet tuvo conocimiento formal del caso el pasado 11 de marzo. No obstante, asegura que la Fiscalía de Béziers le pidió mantener la máxima discreción y no adoptar medidas que pudieran alertar al sacerdote mientras avanzaban las investigaciones. Tras la comparecencia policial de Zabaleta el pasado 3 de junio, la diócesis procedió a apartarle cautelarmente de sus funciones.
Mientras tanto, en Urrugne pocos se aventuran a extraer conclusiones. Entre los vecinos consultados alrededor de la iglesia de San Vicente se repite la misma idea de «esperar» a que la investigación avance y que sea la Justicia quien esclarezca los hechos.
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