Lunes, 09 de febrero de 2026 Lun 09/02/2026
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Política

Un tractor arrolla a Pilar Alegría

Un tractor arrolla a Pilar Alegría
Artículo Completo 591 palabras
"El problema no lo tiene Azcón sino Feijóo. Y al contrario, no lo tiene Sánchez sino Alegría" Leer

«La vida es lo concreto», solía prevenir el luminoso reportero Fernando Múgica para evitar que le fuésemos con excusas exculpatorias y ganar tiempo para solucionar pronto errores. Efectivamente, la vida es lo que sucede, no lo que podía haber sido. Sin embargo, a veces, detenerse en hipotéticos permite evaluar el estado de la cuestión. Quizás Pilar Alegría no ha reflexionado en los términos que siguen: «Qué me hubiese deparado el destino si hubiese optado por mantenerme leal a Lambán». La cuestión no es sólo irresoluble sino algo tramposa: quizás cuando la agalluda Alegría apostó por Pedro Sánchez no sabía que tendría que apuñalar a su mentor. Sin embargo, la puntualización tampoco la deja en buen lugar.

Lambán se opuso hasta el final a los privilegios de Cataluña en defensa de Aragón y de España. Alegría se presentó en campaña habiéndolos justificado. «Quién sabe si estaría en el mismo sitio: compitiendo en autonómicas; pero a lo mejor con alguna menos remota posibilidad». Esa cavilación podría empujarla a la melancolía. Se agita y la espanta: «¡Bah!, no hubiese sido ministra». Sánchez es implacable. Se lo cobra ahora. A partir del lunes: «Que no quede piedra sobre piedra». Fouché ejecutó la Instrucción de Lyon, la aniquilación de la ciudad que se defendió del terror revolucionario. Alegría debe cumplir la instrucción de Aragón: contra el PSOE de Lambán, bajo el lema y pacto que la condena: «Yo fui ministra».

Alegría, vigilada desde La Moncloa, ha recurrido desesperadamente en campaña al rizado Marcelino Iglesias, próximo al privilegio catalán. Lambán habla de él pocas veces en sus elegantes memorias, Una emoción política (La Esfera de los Libros). Le propuso una exposición que conmemorara la unión dinástica entre Castilla y Aragón. Al entonces presidente autonómico Iglesias «no le interesó demasiado». Como a Alegría no le interesa reivindicar el exitoso empeño de Lambán en recuperar los bienes de Sijena. Alegría representa a Sánchez y a Sánchez no le interesa Aragón. Alegría ni se plantea redimirse con su particular grito de Yara, de su propia liberación: «¡Viva Sijena!».

Publicó este periódico hace unos días una proyección: el 30% de los votantes que se inclinan por Vox dudan todavía: 35.000 votos están en juego en la derecha. Sin embargo, esos más de 30 miles tienen antecedentes: proceden del PP, estaban ya en Vox, proceden del PSOE, de la abstención o son nuevos votantes. Según ese rastro, serán más para uno o se quedarán en menos para otro. Vox alcanzará hoy su mayoría de edad como partido campesino y de alcance y alto vuelo regional. No es una excepción europea ni una circunstancia contextual.

Hace muchos años, Múgica insertó una errata al reescribir veloz una frase de un editorial. Pedro J. salió furioso de su despacho: «Tienes un problema de dislexia, Fernando». Con flema, nuestro añorado e impasible gentleman repuso: «No, Pedro: si tu redactor jefe de Opinión escribe avión con 'b', el problema lo tienes tú». Pedro J. lanzó el A3 al aire. Pues bien, el problema no lo tiene Azcón sino Feijóo. Y al contrario, no lo tiene Sánchez sino Alegría.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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