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Víctor García León: «Ahora no hay niños en la calle. No tienen tiempo, son ministros»

Víctor García León: «Ahora no hay niños en la calle. No tienen tiempo, son ministros»
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El director vuelve por cuarta vez a la competición del Festival de Málaga con 'Altas capacidades', una sátira sobre la búsqueda de colegios y las expectativas de los padres

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Marilú Báez Sección oficial Víctor García León: «Ahora no hay niños en la calle. No tienen tiempo, son ministros»

El director vuelve por cuarta vez a la competición del Festival de Málaga con 'Altas capacidades', una sátira sobre la búsqueda de colegios y las expectativas de los padres

Regina Sotorrío

Sábado, 7 de marzo 2026, 14:18

... turno. Y forma parte de esa clase media que invierte buena parte de sus ingresos en la buena educación de sus hijos. Víctor García León confiesa que no ha tenido que irse muy lejos para escribir esta sátira sobre las expectativas desmedidas de los padres sobre los hijos y la odisea que supone encontrar el mejor colegio para ellos. «Me he inspirado sobre todo en mí mismo», admite el director y coguionista de 'Altas capacidades', junto con Borja Cobeaga. García León vuelve por cuarto año a la competición del Festival de Málaga para abrir un nuevo debate («nada me gusta más») tras provocar sonrisas, a veces incómodas, con 'Más pena que gloria', 'Selfie' y 'Los europeos'.

-Sí, sí. A ver, yo tengo la sensación de que esta es una comedia, pero que te ríes más si no tienes hijos. Si tienes hijos lo ves como algo más realista y empiezas a rascar más. Está muy basado en cosas que me han pasado y cosas que le han pasado a Borja Cobeaga, que también es padre y también estaba buscando colegio cuando escribimos esto.

«Somos una generación muy neurótica y queremos que nuestros hijos nos quieran todo el rato»

-Se pueden reconocer esos perfiles en personas que todos tenemos cerca...

-Sí, tengo un amigo que dice «si no conoces a ningún Botto, Botto eres tú» (en referencia al papel de padre pijo y sobrado que hace Juan Diego Botto). Hay que tener mucho cuidado con eso.

-Te manejas muy bien en la sátira y este tema da mucho juego.

-Enseñando la película notas que todo el mundo se siente muy concernido, sale de ver la película y habla de sus colegios, de sus hijos, de sus cosas. Y a mí hay pocas cosas que me gusten más que generar un debate que no tiene que ver con el cine, sino que tiene que ver con la vida.

-A los padres, ¿se nos va la cabeza con la educación de nuestros hijos?

-Generacionalmente les pedimos mucho a los niños. Somos una generación muy neurótica y queremos afecto de manera constante. O sea, queremos que nuestros hijos nos quieran todo el rato. No podemos sostener que nuestros hijos no nos quieran. Y lo he visto también en gente que tiene mascotas. Hay algo de esa sobreprotección que no tiene que ver con que nosotros seamos muy afectuosos, sino que somos muy vulnerables.

-Son nuestros miedos los que proyectamos en los hijos.

-Creo que la película de lo que va es que nuestros miedos pesan más que nuestros principios. O sea, que teniendo hijos, nuestros miedos explotan. Yo intento como padre hacerlo lo mejor que puedo, pero muchas veces tiene que ver con mis inseguridades y no con las cosas que yo sé que son buenas para ellos.

-Y los tenemos además sobreestimulados.

-Yo no sé cómo fue tu infancia, pero en la mía mis padres abrían la puerta de casa y los padres más cariñosos tenían la merienda preparada para sus hijos y se la tiraban por el balcón, pero el resto nos pasábamos la tarde en la calle jugando con quien hubiera. Ahora no hay niños en la calle, están todos en extraescolares.

-No tienen tiempo.

-No tienen tiempo, son ministros. Y yo recuerdo eso de mi infancia como algo bueno para mí. Lo recuerdo muy divertido y me enseñó un montón de cosas, me ayudó a madurar y a conocer gente. Y en cambio soy totalmente incapaz de reproducirlo. Porque no me da seguridad. Entonces, no se trata tan solo de hacer cosas que tú entiendes que son buenas para los niños, como de cosas que nos dejen tranquilos como padres.

«No hay niño malo: los padres somos lamentables»

-En nuestra época nos aburríamos y no pasaba nada.

-No solo no pasaba nada, sino que creo que es algo muy bueno. De ahí sale la gente que pinta, o que toca música, o que se pone a escribir. Viene de que te aburres. Siempre pienso que la Inteligencia Artificial no va a conseguir escribir nada realmente bueno porque no se aburre. Porque si no te aburres no sabes qué es entretenido. Entonces, le estamos quitando a nuestros hijos herramientas fundamentales. Dicho esto, yo soy pasto de lo mismo. O sea, yo también la cago como padre, yo no estoy para dar lecciones a nadie. Ahora me hace mucha gracia el tema para hacer una película.

-¿Te has visto en este dilema educación pública o educación privada?

-Hombre, claro que sí. Las contradicciones que te hacen tanta gracia son mis contradicciones. Esta cosa de gente de clase media que no puede pagar el colegio privado es lo que me pasa a mí. Y Borja Cobeaga estaba también buscando colegio para su hijo y decía 'es que es horrible porque los colegios que son progres, son caros: y los que son de derecha, son baratos. ¿Qué hago con mi hijo?' Y la verdad es que terminamos haciendo una película de nuestras propias contradicciones porque nosotros estábamos metidos en el asunto.

-Habrá gente de tu alrededor preocupada por si se reconoce en algún personaje…

-Yo me he inspirado sobre todo en mí mismo. En mí, en los chats de padres de mi colegio, con mis hijos… Que alguien se puede molestar, seguro, pero lo primero que va a hacer es reírse de mí, y luego ya que se moleste.

«No sé cómo es ser niño con redes sociales, no lo sé gestionar. Así que me parece sensato intentar restringirlo»

-Al menos ya ha superado la etapa de los cumpleaños en los parques de bolas.

-El parque de bolas lo tengo ya superado, pero ahora tengo los trampolines. Y dentro de poco empezarán a drogarse. Yo voy pasando todas las fases.

-Aquí se demuestra además la teoría de que, ante un conflicto, los padres son peores que los niños.

-Yo es que tengo esa teoría, yo creo que no hay niño malo, los padres somos lamentables. Siempre que ves a un niño horrible, miras arriba y tiene unos padres horribles. No es casualidad. Un niño normal es un buen niño. Lo que pasa es que les trabajamos hasta convertirles en Frankenstein. Y lo trabajamos, denodadamente.

-Y sus hijos siempre son los mejores.

-Vamos, tienen altas capacidades, toca la flauta travesera y lo que les pidas. En Madrid han bajado el punto en el que valoran las altas capacidades para que haya más gente, porque estaba muy demandado. Porque los padres estaban deseando que su hijo tuviera ese problema. Porque les representa. Es súper loco, porque un hijo con altas capacidades es un problema social, de amistad, de integración. O sea, no es fácil para los padres. Pero si tienes un niño con altas capacidades, suena muy bien. Y entonces, bueno, mejor tener este problema que otro.

-Da caché.

-Sí, habla bien de tu genética.

-Y a los padres de hoy, con todo lo ocupado que estamos, ¿nos falta poner límites?

-Yo no estoy capacitado para dar lecciones de nada. No sé qué es lo que nos pasa. Yo creo que no ponemos límites porque no estamos capacitados, porque no sostendríamos que nuestros hijos se enfaden. Queremos que nos quieran todo el rato. Somos una generación de padres, no digo mala, porque somos lo que somos, pero sí somos muy vulnerables, somos gente con muchas inseguridades, muchas más que nuestros padres. Y entonces intentamos estar a la altura de nuestros padres y pedaleamos en una bici que no hay manera de mantenerse en pie. Y a nuestros padres, en general, que la bici se cayera les importaba tres cojones. Era una generación más segura de sí mismo

-¿Tú puedes conciliar?

-Yo ahora soy padre divorciado, entonces una semana sí, una semana no, tengo que conciliar por narices. No puedo no conciliar. Dejo a mis hijos a las ocho de la mañana en el cole, me voy a trabajar, trabajo mucho, mucho, mucho y consigo recogerles a las dos y media para hacer la comida muy rápido, darles de comer y salir a extraescolares. El circo de mucha gente… Yo soy material para hacer chistes.

-¿Y estás a favor de la medida de Pedro Sánchez de prohibir las redes sociales hasta los 16?

-Mi infancia no tuvo redes sociales. Yo no sé cómo es ser niño con redes sociales. Yo no lo sé gestionar. Yo no sé lo que es bueno y lo que es malo. Dicho esto, me parece más sensato ser conservador en esto, intentar más bien restringirlo que abrir las puertas del campo. Pero porque yo no sé. Mi abuelo, cuando educaba a mi padre, le decía 'deja de leer novelitas de piratas y ponte a estudiar algo serio'. Mi padre me decía 'deja de ver películas de Indiana Jones y ponte a leer novelitas'. Yo a mi hijo le digo 'deja el iPad y el Roblox y ponte a ver Indiana Jones, que es lo que es bueno para tu infancia'. Y supongo que cada uno intentamos arrastrarles a nuestras formas de ocio. Entonces las redes sociales, por lo menos a nuestras generaciones, nos desconciertan. No sabemos qué es lo que hay detrás, nos da todo mucho miedo. Seguramente no es para tanto, pero pongamos un poco de freno en esto hasta que sepamos de qué va. Porque yo no sé.

-¿Qué viene ahora?

-Estoy contratado por Javier Fesser para hacer 'Campeones 3. Estoy con muchas ganas de rodar esa película en otoño. Y hasta entonces tengo una serie en Netflix que se llama 'Animal', que va por su tercera temporada.

-No paras.

-Es que si paro, no cobro.

-Y no puede pagar el cole, las extraescolares, los cumpleaños…

-Exacto (risas).

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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