María Guardiola ha conseguido retener bajo sus propias competencias adheridas al cargo de presidenta de la Junta de Extremadura para la próxima legislatura las responsabilidades de Igualdad y Violencia de Género. No es poca cosa porque ambos ámbitos pertenecen a la guerra cultural a que la suele aludir Vox y que se encontraban dentro del paquete de exigencias que han durado estos casi cuatro meses largos de negociaciones -aunque realmente, como efectivos, sólo el último mes y medio-. El acuerdo para la nueva legislatura incluye los cuatro presupuestos anuales, por lo que la voluntad, por ambas partes, al menos en este inicio, es agotar el mandato de las urnas -un 60 % de voto para ambas formaciones-.
Por el contrario, otras cuestiones básicas para Vox han sido innegociables. El partido de Abascal gestionará por primera vez competencias como la inmigración, la seguridad o la «identidad» para desembarcar, esta vez sí, en un gobierno de coalición. La otra vez sólo tenía un consejero y Guardiola no estableció rangos de vicepresidencias. En esta ocasión, Vox estará al frente de las materias de «desregulación y familia» y cumplirá su viejo deseo de controlar todas las competencias de la Consejería de Agricultura y Ganadería -con mucho peso social en Extremadura- y que incluyen las ayudas europeas de la PAC.
En la anterior ocasión, hace casi tres años, Guardiola fragmentó la Consejería de Agricultura, la joya de la corona, y las áreas del sector agrario más importantes siguieron en manos del PP -con la consejera Mercedes Morán al frente, persona de máxima confianza de la presidenta del PP extremeño-. Vox se conformó en aquella ocasión con Gestión Forestal y Mundo Rural, que tenía el 3,8% del presupuesto total de la administración extremeña -225,88 millones de euros-. Con cinco diputados -8,14% de votos y 49.798 papeletas-, Vox pasó de ser un «socio fiable» -llegaron a aprobar los primeros presupuestos el primer año- a abandonar el gobierno y pasar a la oposición en la Asamblea.
Ahora, todo es distinto. Lo fundamental es que con el adelanto electoral se dispararon a 11 representantes -un 16,9%, con 56.898 votantes- y, como reza el acuerdo del jueves -no se firmó ante las cámaras como en 2023, donde la puesta en escena fue diferente, con más pomposidad-, habrá «pleno respeto a la jerarquía y competencias de sus miembros».
Falta por confirmar en la estructura del nuevo gobierno si, como parece, Guardiola situará también una vicepresidencia para el PP con el fin de equilibrar las cuotas de máximo poder -tras la presidenta- dentro del Consejo de Gobierno. En cualquier caso, Óscar Fernández, el candidato de Vox y que tendrá rango de vicepresidente, venía siempre advirtiendo en estos meses: «Extremadura votó el doble de Vox y tendrá el doble de Vox». Y parece que en cuanto a números, por lo menos, se quedó corto, porque según la distribución de gobierno anunciada, el partido de Abascal pasará a gestionar, en relación a los últimos presupuestos en vigor -los aprobados en 2024 y prorrogados en los dos últimos ejercicios- al menos un 24,2% del total.
Las cuentas actuales distribuidas por las consejerías, sin contar el capítulo de gastos de personal, ascienden a 5.814,28 millones -8.657 millones con el pago de las nóminas-. A falta de confirmar incógnitas, como las competencias en Energía (50 millones) que hoy pertenecen a Agricultura, el resto de las partidas que asumirá Vox mueve 1.408 millones. Este total se distribuirá así hasta que haya presupuestos: Cooperación: 1,5 millones; Agencia de Cooperación: 9,4; Consejería de Agricultura: 1.056; Infancia y familia: 31,5; Servicios Sociales: 93; Migraciones (desconocido); Juventud 1; Ordenación y Gestión Forestal: 4,2; Caza y Pesca: 58,8; Prevención y Extinción Incendios Forestales: 10,5; Infraestructuras y Medio Rural: 34,2; y Regadíos: 108,5.
Buena parte de las negociaciones de las últimas semanas han estado dedicadas a cotejar y establecer el gasto de cada competencia, con sus partidas económicas concretas y comprometidas por escrito, que iban a contar con la responsabilidad de Vox. Eso quedó prácticamente cerrado antes de Semana Santa.