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Whatsapps, vídeos, IA… Así afronta la generación Z la Selectividad

Whatsapps, vídeos, IA… Así afronta la generación Z la Selectividad
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Adiós al aislamiento en la habitación. Las redes se convierten en un aula paralela para enfrentarse a la temida PAU
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Adiós al aislamiento en la habitación. Las redes se convierten en un aula paralela para enfrentarse a la temida PAU

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Julio Arrieta

26/05/2026 Actualizado a las 18:27h.

Para muchos de nosotros, la palabra Selectividad todavía despierta un eco de ansiedad. Recordamos aquellas semanas de encierro monacal en casa o en la biblioteca, ... el olor a papel de los apuntes subrayados mil veces, el paso de las hojas de una pesada enciclopedia... Era un desafío solitario, una lucha individual en la que sentíamos que todo nuestro futuro dependía de un examen. Los nervios y las horas de estudio siguen estando ahí. Lo están viviendo en estos momentos los jóvenes que van a pasar la prueba en los próximos días. Pero la forma de prepararse para la prueba ha cambiado: hoy los estudiantes la afrontan con una caja de herramientas que a los 'veteranos' nos desconcierta.

En la preparación actual de la PAU, «el grupo ha dejado de ser un apoyo ocasional para convertirse en parte del método», explica la experta. «Nosotros estudiábamos solos». Podíamos llamar por teléfono de vez en cuando para comentar algo con algún compañero, pero básicamente «se trataba de hincar los codos en casa». Ahora, WhatsApp, Discord o Telegram funcionan como aulas paralelas en las que se resuelven dudas al instante, se comparten apuntes y se explican conceptos con audios, videollamadas o mensajes breves. Esa red de apoyo no solo acelera el estudio; también reduce la sensación de estar solo ante el examen, algo que Lluch considera decisivo porque «el aprendizaje es siempre social».

El lado oscuro del clic

La lógica colaborativa tiene, además, un valor pedagógico. Explicar un tema a otra persona obliga a ordenar ideas, detectar lagunas y convertir lo que uno cree saber en conocimiento utilizable. Por eso, la experta insiste en que el trabajo conjunto no es un adorno emocional, sino una herramienta que puede consolidar mejor la comprensión. En un momento tan cargado de presión, «la conversación entre iguales actúa también como un pequeño antídoto contra la ansiedad».

Pero la abundancia de recursos tiene un reverso, su propio 'lado oscuro'. Lo que antes «requería horas de búsqueda hoy se resuelve en segundos y esa inmediatez puede crear una ilusión peligrosa: la de creer que algo se domina solo porque resulta familiar». Lluch apunta que la comprensión profunda exige tiempo, esfuerzo cognitivo y elaboración activa, no solo exposición a contenidos. El reto es pasar «del simple consumo de contenidos a una apropiación y aplicación reales del conocimiento».

Esa advertencia vale para los vídeos explicativos, para los resúmenes y, todavía más, para la ahora omnipresente y 'omnitemida' inteligencia artificial. «No es que la IA sea el problema. Es una herramienta extraordinaria. El problema es confundir la obtención de una respuesta con haber aprendido, o delegar directamente en la IA la tarea de pensar», considera la docente de la UOC. La tentación es evidente: pedir una solución rápida, copiar un esquema impecable, seguir adelante. El riesgo es quedarse en la superficie y no construir la base mental que la selectividad exige.

Más ayuda, más presión

Los nuevos recursos ofrecen más posibilidades, pero no necesariamente menos angustia. ¿Se siguen poniendo histéricos? Sí. La sobreinformación, la presión por la nota, la incertidumbre sobre el futuro pesan sobre ellos desde mucho antes del examen. Lluch lo describe como una mezcla de nervios clásicos y tensión nueva, alimentada «por la exigencia de saberlo todo ya». A eso se suma la sensación de estar conectados y, al mismo tiempo, solos. Los chavales pueden compartir espacios y pantallas, pero «siguen viviendo la presión en primera persona» y sin nadie al lado.

También hay una dimensión social que no conviene olvidar. «No todos los alumnos tienen el mismo acceso a internet, a dispositivos o a herramientas de pago de inteligencia artificial, y eso abre una brecha que no es menor». La tecnología democratiza el conocimiento, sí, pero no borra por sí sola las desigualdades de partida. Por eso, Lluch insiste en que el acompañamiento humano sigue siendo esencial, especialmente en un modelo que continúa muy centrado en la nota, la clasificación y la evaluación en solitario.

  • Consejos para el estrés en la recta final

    • Prioriza el descanso. Dormir bien no es negociable. «Un mal descanso puede generar bloqueos, olvidos y un estado de ánimo más bajo y ansioso», dice Ángel Ubach, psicólogo, del Colegio Real Monasterio Santa Isabel (Barcelona). Introduce pausas, actividad física y momentos de desconexión. Establece objetivos asumibles y organiza el estudio por materias, priorizando las más exigentes para reducir la sensación de descontrol.

    • Técnicas activas. Sustituye la relectura pasiva por autoevaluaciones. Acepta los nervios y «cierto grado de estrés. El error es interpretarlo como algo negativo en lugar de entender que forma parte del proceso».

    • Pide ayuda. Si la ansiedad se vuelve incapacitante, recurre a especialistas. «No es una debilidad, es una decisión inteligente» concluye Ubach.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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