Durante horas, el estado de la presa del Fresnillo fue objeto de rumores, bulos y preocupación. El embalse, extremadamente cercano al casco urbano de Grazalema, estaba siendo monitorizado por la UME y se habían realizado desalojos preventivos en las viviendas cercanas a la ribera de Gaidóvar. Finalmente, el alcalde tuvo que salir a desmentir que la rotura de la presa fuera un escenario que estuviera sobre la mesa.
Pero el día no había acabado. A 229 kilómetros de allí, sobre las doce de la noche, la Guardia Civil empezó el desalojo completo de Dúdar, un pueblo granadino a los pies de la presa de Quéntar. El pantano estaba al 101,46% de su capacidad y tenía que empezar a desembalsar agua a toda velocidad. A pocos kilómetros de allí, el Genil destrozaba el puente de la Fabriquilla y parte de las viejas instalaciones eléctricas de Hazallanas
Otros vecinos de la zona, también fueron realojados ante el crecimiento del río Aguas Blancas y, en el Poniente Granadino centenares de personas dormían en polideportivos ante el desbordamiento del Genil, el Colomera, el Cubillas y los problemas en el entorno del río Frailes y el Cacín. En Córdoba, Navallana se ha visto obligar a desembalsar y, como consecuencia, el cauce del Guadalquivir recibe más presión. De vuelta a Cádiz, el embalse de Bornos también se está acercando a su capacidad máxima y, según la prensa local, la presa ha amanecido con dos retroexcavadoras por si hubiera que abrir aún más las compuertas.
En Xataka
Mientras el agua brota del suelo en Grazalema, el último recurso de Andalucía para sobrevivir a las inundaciones ya está en marcha: los embalses
Es decir, la capacidad de laminamiento del sistema andaluz de contención está jugando al límite. La UME está tomando el control de municipios enteros y hay más de una veintena de carreteras cortadas en varias provincias del sur. Y lo peor no es eso. Lo peor es que va a seguir lloviendo.
Una comunidad desbordada
A estas horas, 14 ríos se encuentran hoy en aviso rojo y otros 31 en naranja. Ríos como el Guadalete, el Genil, el Guadiaro y el Guadalhorce no están respondiendo solo a la lluvia de hoy, sino a la incapacidad de la cuenca para drenar lo acumulado en las últimas 48 horas.
El mejor ejemplo se llama Huétor Tájar (en Granada). Allí el río Genil - el mayor afluente del Guadalquivir - se desbordó por completo y el caos ha sido tan enorme que el ejército ha tenido que tomar el control de toda la zona. Sobre todo, porque esto ocurrió antes de que los desembalses de la cabecera del río (contenidos aún por el pantano de Canales) llegaran a la zona.
Pero el dato clave es el de Grazalema. Aunque las cifras oficiales oscurecerán el récord (porque se miden por días hidrológicos), lo cierto es que ese rincón de Cádiz ha recibido más de 600 litros por metro cuadrado en 24 horas. Hoy, además, ya lleva más de 100. Y eso es clave porque toda presa (toda obra de ingeniería fluvial) se hace con un dato clave: el retorno a 500 años. Es decir, el riesgo de inundación a 50, 100 y 500 años.
¿Y si esto que está a pasando en Grazalema no es algo puntual?
¿Y si el cambio climático está actualizando las probabilidades de que eventos extremos de este tipo pasen mucho más a menudo? Solemos tener una visión estereotipada del calentamiento global, pero es en estas cosas donde realmente supone una diferencia real: en la capacidad de poner en jaque nuestras infraestructuras más críticas.
En este sentido, cuando lo peor de esta crisis pase, cuando la lluvia y las avenidas nos den un respiro, tendremos que entender todo esto como un gran test de estrés de nuestro sistema hídrico. Y lo que es más importante, tendremos que actuar en consecuencia.
Imagen | Flor de Suenio
En Xataka | 180 litros donde se esperaban 60: por qué los modelos de alta resolución se han "estrellado" contra el muro de Grazalema
-
La noticia
Ya hay embalses en Andalucía al 101% de su capacidad: para los expertos la pregunta es si estamos en terreno desconocido
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Jiménez
.
Ya hay embalses en Andalucía al 101% de su capacidad: para los expertos la pregunta es si estamos en terreno desconocido
El mundo nuevo con el que lleva amenazándonos años el cambio climático ya está aquí
Pero el día no había acabado. A 229 kilómetros de allí, sobre las doce de la noche, la Guardia Civil empezó el desalojo completo de Dúdar, un pueblo granadino a los pies de la presa de Quéntar. El pantano estaba al 101,46% de su capacidad y tenía que empezar a desembalsar agua a toda velocidad. A pocos kilómetros de allí, el Genil destrozaba el puente de la Fabriquilla y parte de las viejas instalaciones eléctricas de Hazallanas
Otros vecinos de la zona, también fueron realojados ante el crecimiento del río Aguas Blancas y, en el Poniente Granadino centenares de personas dormían en polideportivos ante el desbordamiento del Genil, el Colomera, el Cubillas y los problemas en el entorno del río Frailes y el Cacín. En Córdoba, Navallana se ha visto obligar a desembalsar y, como consecuencia, el cauce del Guadalquivir recibe más presión. De vuelta a Cádiz, el embalse de Bornos también se está acercando a su capacidad máxima y, según la prensa local, la presa ha amanecido con dos retroexcavadoras por si hubiera que abrir aún más las compuertas.
Es decir, la capacidad de laminamiento del sistema andaluz de contención está jugando al límite. La UME está tomando el control de municipios enteros y hay más de una veintena de carreteras cortadas en varias provincias del sur. Y lo peor no es eso. Lo peor es que va a seguir lloviendo.
Una comunidad desbordada
A estas horas, 14 ríos se encuentran hoy en aviso rojo y otros 31 en naranja. Ríos como el Guadalete, el Genil, el Guadiaro y el Guadalhorce no están respondiendo solo a la lluvia de hoy, sino a la incapacidad de la cuenca para drenar lo acumulado en las últimas 48 horas.
El mejor ejemplo se llama Huétor Tájar (en Granada). Allí el río Genil - el mayor afluente del Guadalquivir - se desbordó por completo y el caos ha sido tan enorme que el ejército ha tenido que tomar el control de toda la zona. Sobre todo, porque esto ocurrió antes de que los desembalses de la cabecera del río (contenidos aún por el pantano de Canales) llegaran a la zona.
Pero el dato clave es el de Grazalema. Aunque las cifras oficiales oscurecerán el récord (porque se miden por días hidrológicos), lo cierto es que ese rincón de Cádiz ha recibido más de 600 litros por metro cuadrado en 24 horas. Hoy, además, ya lleva más de 100. Y eso es clave porque toda presa (toda obra de ingeniería fluvial) se hace con un dato clave: el retorno a 500 años. Es decir, el riesgo de inundación a 50, 100 y 500 años.
¿Y si esto que está a pasando en Grazalema no es algo puntual?
¿Y si el cambio climático está actualizando las probabilidades de que eventos extremos de este tipo pasen mucho más a menudo? Solemos tener una visión estereotipada del calentamiento global, pero es en estas cosas donde realmente supone una diferencia real: en la capacidad de poner en jaque nuestras infraestructuras más críticas.
En este sentido, cuando lo peor de esta crisis pase, cuando la lluvia y las avenidas nos den un respiro, tendremos que entender todo esto como un gran test de estrés de nuestro sistema hídrico. Y lo que es más importante, tendremos que actuar en consecuencia.