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AO Domini rescata el desconocido lino gallego para vestir la casa

AO Domini rescata el desconocido lino gallego para vestir la casa
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Lilia Méndez fundó AO Domini no sólo para recuperar tejidos antiguos, sino también la memoria de las mujeres que los confeccionaron. Con este proyecto personal de curadoría de artesanía contemporánea pone en valor el textil gallego, uno de los grandes olvidados de nuestro patrimonio. Leer
ArquitecturasAO Domini rescata el lino gallego para vestir la casaActualizado 24 JUL. 2026 - 08:14Cojín de lino con franja central de lana, en 60 x 60 cm, a partir de 70 euros. Consultar precio y disponibilidad.Elena López LamadridSeguir a Expansión en GoogleHaz que nuestras noticias aparezcan en tus búsquedas

Lilia Méndez fundó AO Domini no sólo para recuperar tejidos antiguos, sino también la memoria de las mujeres que los confeccionaron. Con este proyecto personal de curadoría de artesanía contemporánea pone en valor el textil gallego, uno de los grandes olvidados de nuestro patrimonio.

En el libro "La belleza del objeto cotidiano, Soetsu Yanagi dice que "cuando un lugar es rico en una determinada materia prima, ese material origina un tipo de artesanía determinada. Son estos recursos, que son un regalo de la naturaleza, el verdadero origen de la artesanía". Las palabras de este pensador clave del siglo XX encajan con el proyecto personal de Lilia Méndez (Ourense, 1980), una labor de curaduría de artesanía contemporánea que pone el acento en la tradición del cultivo del lino gallego y que trata de recuperar el patrimonio textil tradicional de Galicia y del norte de Portugal.

Aunque existen proyectos residuales en los que se cultiva lino para rememorar cómo era ese trabajo manual, "esa tradición pura del lino cultivado aquí se ha perdido para siempre". Fundó AO Domini en 2022, cuando la pandemia hizo a muchos profesionales lanzarse al vacío. El nombre viene del latín domini que significa alguien que domina algo. "En este caso son los artesanos que dominan su arte, su técnica".

Retrato de Lilia Méndez con vestido painter blouse en lino puro recuperado, junto a pieza de madera de Aitor Martínez.Elena López Lamadrid

Todo surgió después de meses se maduración, de pensar y observar, cuenta. En un momento crucial de su vida, después de vivir en Galicia hasta los 12 años, abandonó su tierra para estudiar arquitectura, trabajar y viajar. "Nunca nadie me contó que aquí, como en muchas otras regiones de España, se cultivaba lino porque la ropa se hacía en casa. Era una cuestión de subsistencia. No existía la industria textil que tenemos hoy. Lo descubrí porque, dentro de ese proyecto de curaduría de artesanía contemporánea y arte, empecé trabajando con piezas textiles antiguas. Traía camisones de Francia y piezas de distintos lugares".

Pañuelo de lino antiguo con encaje de Camariñas, de la colección privada de Lilia Méndez.Elena Lopez Lamadrid

Reconoce que el inicio fue bastante caótico, pero hubo un clic: un día, sentada a la mesa con su madre, ella le mostró un lienzo antiguo de estopa de lino. "Cuando lo vi me quedé fascinada por la textura, el color y ese aspecto rústico que llevaba tiempo buscando. Yo admiraba muchas marcas textiles de México o La India, pero sentía que no encontraba algo parecido en mi propio territorio. Galicia tiene mucho textil, pero es industrializado". Ella buscaba otra cosa. Lilia intuyó algo extraordinario. "A partir de ese lienzo empecé literalmente a tirar del hilo. Descubrí que aquella pieza grisácea era solo un pequeño ejemplo de una cultura inmensa relacionada con el cultivo y la transformación del lino".

Colcha de lino de Galicia realizada con técnica de gorullo, realizada artesanalmente en el telar, medidas aproximadas 210 x 180 cm, consultar precio.Elena López Lamadrid

Entre otras cuestiones sociológicas y económicas, esta labor en Galicia desapareció para siempre a mediados de los años 60, principalmente con la irrupción de la industrialización, pero también con la ausencia de un relevo generacional. "Hubo un salto hacia la ciudad, un deseo de ganarse la vida dignamente, un abandono absoluto del mundo rural". Y, prosigue, "tendría que producirse un cataclismo para que regresáramos al rural y necesitáramos otra vez cultivar, recolectar e hilar con nuestras manos".

Pura expresión del pueblo gallego

Comenzó a conocer los cobertores tradicionales de cama, piezas decorativas, lienzos y ropas que se utilizaban en las casas, "pura expresión del pueblo gallego por sus colores, patrones motivos y flecos". Pronto cayó en la cuenta de que en la provincia de Ourense y en el sur de Lugo eran zonas donde esa costumbre estaba más arraigada. Esa riqueza se debía a que esas tierras eran especialmente idóneas para el crecimiento del lino lo cual coincidía con la existencia de una gran tradición de tejedoras, tecedeira (o tecedora) en gallego. "Lo que más me impresionó fue descubrir que muchas de aquellas mujeres no sabían leer ni escribir. Firmaban con la huella del dedo. Sin embargo, eran capaces de montar una urdimbre complejísima en un telar, de calcular patrones, alternar pares e impares, crear dibujos, iniciales e incluso números tejidos en las mantas".

Ao Domini realiza un trabajo artesanal de recuperación con mujeres de la región de Ourense.Adrián Redondo

Enfrentarse a ese trozo de lino le hizo descubrir una sabiduría y una riqueza extraordinarias de unas mujeres que "poseían una inteligencia práctica y una creatividad impresionantes. Muchas apenas habían salido de su aldea y, sin embargo, desarrollaban un lenguaje artístico propio a través de los tejidos". Su madre le contaba que antiguamente todas las familias tenían una pequeña parcela donde cultivaban lino para consumo propio con el que confeccionaban sábanas, paños y tejidos para la casa. A falta de telar, el lino se llevaba a una hiladora y de allí a la tejedora. Todo era una cuestión de supervivencia y existía una red comunitaria en la que el proceso estaba mayoritariamente en manos de mujeres. "La transformación de la planta era todo un ritual. Tras la cosecha, el lino se sumergía en agua durante un tiempo determinado, después se secaba y más tarde comenzaba el trabajo colectivo. Las mujeres se reunían en grupo; unas cantaban, otras tocaban la pandereta y otras realizaban las distintas tareas necesarias para separar, preparar e hilar las fibras".

Tejidos de lana y lino gallegos restaurados.Elena López Lamadrid

Este proyecto romántico que habla de memoria le ha llevado a recorrer pueblos para recuperar los textiles que aún conservan algunas familias, "mantas cobertores, lienzos, sábanas, ovillos y cualquier pieza que haya sido cultivada y elaborada aquí por manos gallegas". Se trata de verdaderas joyas que a veces conserva tal cual o que transforma en piezas contemporáneas. Durante décadas esos textiles se han denostado porque hablaban de épocas de hambruna y pobreza y desaparecieron como lo hicieron los armarios de nogal que las contenían para cambiarse por muebles chapados y de escay. Sin embargo, hoy son verdaderos tesoros que para ella van más allá del tejido utilitario, "es una manifestación artística y cultural de un momento concreto de la historia".

Ejemplo de colchas recuperadas por Lilia Mendez.Adrián Redondo

La pieza más antigua y rara que ha encontrado es un cobertor blanco de lino puro fechado en 1865 y realizado con una técnica que se conoce como gorullo o media felpa. Habla de las mujeres, muchas nonagenarias, que se extrañan de que sus tejidos estén en foros internacionales como Xtant Mallorca o en la casa de una compradora de Texas y a Lilia se le hace un nudo en la garganta al contarlo. "A veces me observan con asombro, como pensando: "¿De verdad alguien considera importante todo aquello que yo hice?". Siente que todo este trabajo tan solitario y duro empieza a tener sentido. "Me siento recompensada".

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Fuente original: Leer en Expansión
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