La empresa es de lo más extraño y une a las dos investigaciones actuales más delicadas para el partido en el poder: la de la financiación del PSOE y la del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La crean chavistas en Madrid en torno a las elecciones generales de 2019 y eligen como denominación Apamate, el nombre de un imponente árbol centroamericano de flores rosas. Y resulta ser la elegida para posibles pagos en España al partido de la rosa y su exlíder, según intentan esclarecer las dos investigaciones judiciales en curso.
Apamate Corporate&Trust es una cáscara vacía que no presenta cuentas anuales y fue creada en el barrio madrileño de Hortaleza en octubre de 2019. Está vinculada, según los investigadores, al empresario y financiero chavista recientemente fallecido Francisco Flores, que firmó un posible contrato ficticio con Víctor de Aldama para canalizar, entre otros objetivos, comisiones por venta de petróleo venezolano con destino al PSOE.
Meses después, en octubre de 2020, fue la elegida también por Flores para contratar a la asombrosa Análisis Relevante, la sociedad del empresario del calzado alicantino Julio Martínez Martínez, cuyo principal proveedor era el expresidente del Gobierno.
Según el contrato, Apamate abonaría 120.000 euros a la sociedad pagadora de Zapatero y sus hijas «por la entrega de un informe mensual sobre las claves relevantes de la situación política, económica y social en el mundo». Es exactamente el mismo contrato que el firmado por Plus Ultra con la misma empresa de Martínez que el juez vincula directamente al exlíder socialista. Era un llamativo contrato, además, al ser firmado por un presunto asesor con otro presunto colega del su gremio, porque el objeto social de Apamate es «la prestación de toda clase de servicios y asesoramientos a empresas o personas físicas».
Finalmente, los pagos se hicieron a través de otra empresa propietaria de Apamate llamada Softgestor, pero es llamativo que haya una empresa bajo control venezolano que aparezca en dos sumarios diferentes de la Audiencia Nacional sobre presuntas actividades irregulares en dos locales de la calle Ferraz, el del PSOE y el de su exlíder. Según el juez José Luis Calama, Apamate forma parte de un "vehículo de canalización de fondos mediante la simulación de servicios de asesoría internacional no prestados". Su administrador en España es Carlos Alberto Parra, que actuaba, según las conversaciones intervenidas, conectado a Flores.
Este último fue contratista habitual de PVDSA, la gran petrolera estatal venezolana y el contrato de Apamate con Aldama está vinculado, según este último, a cupos de venta de petróleo de ese país con comisiones autorizadas por la actual presidenta interina Delcy Rodríguez, que ésta niega.
Tanto el partido en el poder, que se apresuró ayer a desmarcarse de Apamate, como Zapatero niegan relación con esta sociedad bajo control venezolano, pero tanto Aldama como Julio Martínez están tirando de una manta de la que no se vislumbran aún los bordes. Puede pasar como con el apamate (Handroanthus roseus), que, incluso en la estación seca, puede florecer por sorpresa.