Tú lo sabes y yo lo sé: esos minutillos que pasamos con las posaderas sobre el WC son ideales para ponerte al día en Instagram, mandar un WhatsApp o hasta contestar el correo. Aunque lo de usar el móvil en el inodoro hay quien se le ha ido de las manos, lo que puede acabar con hemorroides o con medidas de las empresas para minimizar pérdidas. En la actualidad es el móvil, pero antes era un libro o una revista.
Y si hoy hablamos del WC, antaño eran las letrinas. Por supuesto, ese combo ganador de leer o escribir en el baño tiene una peligrosa cara B: no serías la primera ni la última persona a la que se le ha caído el móvil del bolsillo al inodoro. De hecho, a alguien se le cayó un cuaderno a una letrina hace 700 años y ahora un equipo de profesionales de la arqueología acaba de encontrarlo. Lo curioso no es que el cuaderno sea antiquísimo, es su estado de conservación: está intacto.
El hallazgo. En unas excavaciones dirigidas por la Asociación Regional de Westfalia-Lippe en el centro histórico de Paderborn, el equipo ha dado con un cuaderno de notas confeccionado en madera, cuero y cera que data entre siglos XIII y XIV y que, como puedes ver bajo estas líneas, está en un estado de conservación magnífico. De hecho, la arqueóloga Barbara Rüschoff-Parzinger confirmó que se trata del único ejemplar completo de sus características en toda la región.
La pieza mide 10 por 7,5 centímetros, tiene diez páginas con doble cara de cera y está protegido por una bolsa de cuero con tapa. La cubierta conserva íntegro un motivo estampado de lirios, símbolo medieval de pureza y autoridad. En cuanto al texto, está escrito en latín, de modo que como apunta la arqueóloga responsable de la excavación, Sveva Gai, su posible dueño era probablemente alguien versado, un comerciante de la ciudad. De hecho, las notas breves hablan de comercio, finanzas o asuntos personales. Ojo porque más que un cuaderno de los de escribir a boli, era como un pizarrín encerado reutilizable: el estilete tenía una punta afilada para grabar letras y un extremo plano para alisar la superficie y borrar. Ese proceso de borrado dejó restos de otras escrituras previas.
Un cuaderno de madera, cuero y cera en un estado inmejorable... para tener 800 años y haber estado en una letrina. LWL
Contexto. El cuaderno no apareció solo: entre los objetos medievales recuperados en una de las cinco letrinas descubiertas durante la excavación hallaron barriles, un cuchillo, vasijas completas de cerámica medieval, restos de telas y fragmentos de cestería. El conjunto es lo que ayuda a confirmar la datación del libro. Según Gai, el área colindante con el monasterio de Abdinghof fue en la Edad Media un vecindario de la alta burguesía urbana de Paderborn.
Saber que era un barrio bien ayuda a contextualizar mejor los objetos, como apunta Gai de los restos de tela encontrados: "Los restos de tela de seda de la letrina estaban parcialmente rasgados en trozos rectangulares, algunos de ellos de tejido y decoración extremadamente finos. Quizás se trataba de papel higiénico después de que la tela, antaño elegante, fuera desechada." Sí, probablemente usaban seda como papel higiénico.
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Por qué sobrevivió tan bien. Por increíble que parezca, lo que salvó a ese cuaderno fue acabar en el fondo de una letrina en condiciones de alta humedad y sin oxígeno, una combinación donde los microorganismos encargados de descomponer materiales como madera o cuero no pueden sobrevivir. De no haber sido así, el cuaderno se habría deshecho en pocas décadas. En pocas palabras: conservación anaerobia, uno de los fenómenos que han convertido las letrinas selladas en valiosos yacimientos.
Susanne Bretzel fue la primera persona en examinar el cuaderno y destaca que más allá de desprender un olor desagradable, apenas hizo falta más que limpiar el exterior del cuaderno: la madera aguantó sin deformarse y las páginas interiores estaban tan adheridas que no habían entrado sedimentos, lo que permitió que la cera siguiera intacta y pudieran leerse los manuscritos.
El misterio sin resolver. Nadie sabe cómo terminó un cuaderno dentro de una letrina, pero Sveva Gai da la explicación más probable: que cayera por accidente. Lo que sí sabemos es que ese destino, por fortuito o deliberado que fuera, es precisamente lo que permitió que sobreviviera más de 700 años. El equipo ha esbozado un perfil del posible propietario, pero su nombre sigue siendo un misterio.
Hay, sin embargo, una vía para descubrirlo: si esa letrina pudiera vincularse a una parcela concreta a través de los archivos históricos de Paderborn, el cuaderno podría tener nombre y apellido. Paralelamente, el equipo trabaja en recuperar las capas de escritura borrada bajo la cera, donde pueden estar apiladas anotaciones anteriores aún sin leer.
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La noticia
Aprovechar el WC para escribir un mensaje no es nuevo: acabamos de descubrir un cuaderno medieval intacto en una letrina
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Eva R. de Luis
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Aprovechar el WC para escribir un mensaje no es nuevo: acabamos de descubrir un cuaderno medieval intacto en una letrina
A alguien se le cayó el "móvil" al váter hace 700 años y acaban de encontrarlo
Tú lo sabes y yo lo sé: esos minutillos que pasamos con las posaderas sobre el WC son ideales para ponerte al día en Instagram, mandar un WhatsApp o hasta contestar el correo. Aunque lo de usar el móvil en el inodoro hay quien se le ha ido de las manos, lo que puede acabar con hemorroides o con medidas de las empresas para minimizar pérdidas. En la actualidad es el móvil, pero antes era un libro o una revista.
Y si hoy hablamos del WC, antaño eran las letrinas. Por supuesto, ese combo ganador de leer o escribir en el baño tiene una peligrosa cara B: no serías la primera ni la última persona a la que se le ha caído el móvil del bolsillo al inodoro. De hecho, a alguien se le cayó un cuaderno a una letrina hace 700 años y ahora un equipo de profesionales de la arqueología acaba de encontrarlo. Lo curioso no es que el cuaderno sea antiquísimo, es su estado de conservación: está intacto.
El hallazgo. En unas excavaciones dirigidas por la Asociación Regional de Westfalia-Lippe en el centro histórico de Paderborn, el equipo ha dado con un cuaderno de notas confeccionado en madera, cuero y cera que data entre siglos XIII y XIV y que, como puedes ver bajo estas líneas, está en un estado de conservación magnífico. De hecho, la arqueóloga Barbara Rüschoff-Parzinger confirmó que se trata del único ejemplar completo de sus características en toda la región.
La pieza mide 10 por 7,5 centímetros, tiene diez páginas con doble cara de cera y está protegido por una bolsa de cuero con tapa. La cubierta conserva íntegro un motivo estampado de lirios, símbolo medieval de pureza y autoridad. En cuanto al texto, está escrito en latín, de modo que como apunta la arqueóloga responsable de la excavación, Sveva Gai, su posible dueño era probablemente alguien versado, un comerciante de la ciudad. De hecho, las notas breves hablan de comercio, finanzas o asuntos personales. Ojo porque más que un cuaderno de los de escribir a boli, era como un pizarrín encerado reutilizable: el estilete tenía una punta afilada para grabar letras y un extremo plano para alisar la superficie y borrar. Ese proceso de borrado dejó restos de otras escrituras previas.
Un cuaderno de madera, cuero y cera en un estado inmejorable... para tener 800 años y haber estado en una letrina. LWL
Contexto. El cuaderno no apareció solo: entre los objetos medievales recuperados en una de las cinco letrinas descubiertas durante la excavación hallaron barriles, un cuchillo, vasijas completas de cerámica medieval, restos de telas y fragmentos de cestería. El conjunto es lo que ayuda a confirmar la datación del libro. Según Gai, el área colindante con el monasterio de Abdinghof fue en la Edad Media un vecindario de la alta burguesía urbana de Paderborn.
Saber que era un barrio bien ayuda a contextualizar mejor los objetos, como apunta Gai de los restos de tela encontrados: "Los restos de tela de seda de la letrina estaban parcialmente rasgados en trozos rectangulares, algunos de ellos de tejido y decoración extremadamente finos. Quizás se trataba de papel higiénico después de que la tela, antaño elegante, fuera desechada." Sí, probablemente usaban seda como papel higiénico.
Por qué sobrevivió tan bien. Por increíble que parezca, lo que salvó a ese cuaderno fue acabar en el fondo de una letrina en condiciones de alta humedad y sin oxígeno, una combinación donde los microorganismos encargados de descomponer materiales como madera o cuero no pueden sobrevivir. De no haber sido así, el cuaderno se habría deshecho en pocas décadas. En pocas palabras: conservación anaerobia, uno de los fenómenos que han convertido las letrinas selladas en valiosos yacimientos.
Susanne Bretzel fue la primera persona en examinar el cuaderno y destaca que más allá de desprender un olor desagradable, apenas hizo falta más que limpiar el exterior del cuaderno: la madera aguantó sin deformarse y las páginas interiores estaban tan adheridas que no habían entrado sedimentos, lo que permitió que la cera siguiera intacta y pudieran leerse los manuscritos.
El misterio sin resolver. Nadie sabe cómo terminó un cuaderno dentro de una letrina, pero Sveva Gai da la explicación más probable: que cayera por accidente. Lo que sí sabemos es que ese destino, por fortuito o deliberado que fuera, es precisamente lo que permitió que sobreviviera más de 700 años. El equipo ha esbozado un perfil del posible propietario, pero su nombre sigue siendo un misterio.
Hay, sin embargo, una vía para descubrirlo: si esa letrina pudiera vincularse a una parcela concreta a través de los archivos históricos de Paderborn, el cuaderno podría tener nombre y apellido. Paralelamente, el equipo trabaja en recuperar las capas de escritura borrada bajo la cera, donde pueden estar apiladas anotaciones anteriores aún sin leer.