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El servicio de Veterinaria de la Guardia Real vela por el bienestar y salud de los 180 caballos y 50 perros de esta unidad militar. Como parte del Escuadrón de Escolta Real y de la Batería Real los animales participan en diversos actos oficiales solemnes.
La jornada en el Acuartelamiento La Reina y La Princesa empieza a las 8:00 horas con el izado de bandera. Son las 10:00, hace 29 grados a la sombra en El Pardo y el patio pasa a ser un salón de belleza, equina. Aquí se acicalan los 180 caballos, casi todos pura raza española, separados por capas (tonalidades): negra, castaña y torda (blanca). El resto son gorditos, hispano-bretones, que tiran más peso. Toca aseo en las duchas al aire libre, peluquería y revisión de cascos. Si es necesario, también parada en boxes del servicio de Veterinaria de la Guardia Real, unidad militar interejércitos al servicio del Rey.
Un militar le cambia los herrajes a 'Igren', Pura Raza Española castaña.FOTOS: JM CadenasEliot está cojo y tiene la pata trasera derecha vendada. La capitán veterinaria María Teresa (Maite) Álvarez Fabián, jefa accidental de este servicio desde marzo -y sine die, porque el titular está de baja por una operación-, le da una chuchería para tranquilizarle mientras le curan. Se lesionó con una herradura, percance relativamente frecuente: "Cada 45 días se les cambian, si no ha hecho falta antes, por pérdida durante un paseo, por ejemplo, ya que no dejan de estar sujetas por seis clavos a un animal de 500 kilos", alega la veterinaria. Para acertar con la talla de cada animal, el taller tiene diferentes modelos de casquillos, por tamaño y material.
La capitán es la responsable del bienestar y la salud de los caballos y del medio centenar de perros de la unidad. También de la tarea de otros tres veterinarios y del alférez reservista, de los tres suboficiales (auxiliares veterinarios y herradores) y de los seis miembros de la tropa. "Aquí hay mucho trabajo", asegura.
Tanto, que aceptan manos extras, como las del veterinario Francisco Rodríguez, voluntario civil que pasa a ser militar, alférez reservista en su caso, cuando se activa. Desde hace tres años, se muda desde la Clínica Parque en San Fernando (Cádiz) a la base de El Pardo: "Vengo unos tres o cuatro meses para intercambiar conocimiento. Esta unidad a nivel técnico es muy puntera; me beneficio y aprendo mucho", confiesa. Con un sueldo asignado mientras opera, "aquí soy uno más".
El teniente Alberto Tomé, oficial veterinario; la capitán veterinaria Maite Álvarez, jefa actual del servicio de Veterinaria; y el alférez reservista Francisco Rodríguez.En estas instalaciones hay un quirófano XXL para caballos y otro menor para perros. También máquina de rayos X, ecógrafo, laboratorio... "Todos hacemos de todo: desde cirujano a anestesista. La intervención más común son hernias inguinales, porque todos los animales están enteros (son machos no castrados)", explica la capitán veterinaria, también encargada de las inspecciones bromatológicas de cocinas y cantinas, además del control sanitario de instalaciones (como la prevención de legionela) y de plagas.
También de las guardias, que siempre hay efectivos localizados y en las propias cuadras. "Las 24 horas, que las urgencias no entienden de horarios. Los animales nunca están solos", señala.
La capitán veterinaria Maite Álvarez pasa consulta a uno de los perros de la Guardia Real.Como parte de los deberes diarios, a la higiene se suma el ejercicio. Los caballos salen al campo, normalmente por El Pardo, por cercanía, pero también realizan excursiones. Una de las últimas, por Segovia. Es parte de su entrenamiento más allá del picadero, también para el jinete. Por turnos, que hay más cabezas de ganado que profesionales (unos 80). "Es muy difícil saber montar bien y no todos los militares valen", reconoce la responsable. Para mejorar la técnica, cuentan con un centro de enseñanza ecuestre para militares.
Militares de cuna
Es verano y baja la actividad de la Guardia Real, que depende de la agenda de la Corona y del presupuesto de la Casa Real (congelado en 8,43 millones de euros anuales desde 2023, por falta de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de los siguientes años). Dedicado a la protección del rey de España y los miembros de su familia, esta unidad militar de unos 1.600 efectivos al mando del coronel Luis Alfonso Choya está dividida en Grupo de Escoltas, Grupo de Honores, Grupo de Logística, Grupo de Apoyo y Unidad de Música.
Dos operarios realizan la limpieza de las piezas de artillería de la Bateria Real. En las ceremonias militares y protocolarias se utilizan para efectuar las salvas de honor.Los efectivos de cuatro patas -y por tanto el servicio de Veterinaria- dependen del Grupo de Escoltas, como parte del Escuadrón de Escolta Real y de la Batería Real. Forman parte de los actos oficiales que se realizan: desde el Día de las Fuerzas Armadas, el Día de la Fiesta Nacional, el Relevo Solemne en el Palacio Real, la presentación de cartas credenciales o las visitas de jefes de Estado. Los perros, que viven en el cercano Acuartelamiento El Rey, solo participan en aquellos actos en los que se forma la sección de guías caninos, además de prácticamente todos los actos internos de la Guardia Real, como las juras de bandera.
Todos los animales nacen y pasan sus primeros meses en Centros y Unidades de Cría Caballar de las Fuerzas Armadas, situados en Ávila, Écija (Sevilla), Zaragoza y Mazcuerras (Cantabria). Luego llegan cerriles a las instalaciones del Acuartelamiento La Reina y La Princesa. Aquí hay actualmente nueve potros, que están siendo domados con disciplina militar hasta que estén listos para desempeñar sus cometidos. Los caballos de la misma añada, por cierto, comparten inicial del nombre para identificar su edad rápidamente: por ejemplo, los de 2017 empiezan por la R y los de 2020 por la U.
Con polo verde, los jinetes, son los encargados de limpiar las cuadras y asear a los animales.Una vez finaliza su etapa al servicio del Rey, cuando se jubilan por edad o lesión, los caballos se devuelven a los criaderos o se subastan públicamente. Los perros (pastores belga malinois, pastores alemán y algún labrador) también se retiran, teniendo su guía preferencia en la adopción.
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