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Así derrotó España a "la mejor selección"

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España da un ejemplo del valor del trabajo en equipo frente al individualismo de las grandes estrellas. Leer
Deporte y NegocioAsí derrotó España a "la mejor selección"Actualizado 15 JUL. 2026 - 23:57España consiguió el martes el paso a la final en el Mundial tras derrotar a Francia.Kenneth FernandezEFE

España da un ejemplo del valor del trabajo en equipo frente al individualismo de las grandes estrellas.

"Nos enfrentamos a la mejor selección del mundo, pero enfrente tenían al mejor equipo del mundo". Así es como el seleccionador español, Luis de la Fuente, explicó la contundente victoria de España frente a Francia que le valió el pase a la final del Mundial. En boca de un gurú del management, las palabras de De la Fuente se traducirían en una lección de liderazgo corporativo: "Acumular talento no basta". La verdadera ventaja competitiva radica en saber transformar las capacidades individuales en inteligencia colectiva.

Ya lo decía Jorge Valdano en su libro Los 11 poderes del líder (Conecta): "El poder del vestuario es el poder del equipo. Y el éxito del equipo se manifiesta cuando el rendimiento colectivo es superior a la simple suma de talentos". Con el mismo manual de gestión en la mano, De la Fuente ha demostrado que una cosa es reunir a los mejores profesionales del mercado y otra muy distinta conseguir que trabajen como un equipo.

Francia llegó al encuentro con una formidable acumulación de talento individual y una alineación integrada por rutilantes estrellas. España desafió las pronósticos y respondió con una estructura colectiva capaz de controlar el espacio, administrar el balón y presionar de manera coordinada para reducir el impacto de las estrellas rivales.

Tras el partido, De la Fuente destacó la unidad, la humildad, la ausencia de egos y el compromiso incluso de los jugadores que no habían participado directamente en el encuentro. Más allá de una táctica sobre el terreno de juego, hablaba de una cultura de trabajo.

Sobre el terreno de juego, la selección respondió a una pregunta que obsesiona a los gurús del management desde hace décadas: ¿por qué determinados grupos compuestos por profesionales extraordinarios rinden por debajo de sus posibilidades, mientras que otros, aparentemente menos brillantes, consiguen resultados excepcionales? Un grupo de estrellas no siempre es un equipo. La respuesta parece sencilla. Incluso evidente. Pero es tentador dejarse eclipsar por el brillo de las estrellas. No es raro que se entienda la contratación de talento como una operación aritmética. Si se incorporan profesionales extraordinarios, el resultado debería ser una organización extraordinaria. Sin embargo no siempre es así y los gurús insisten en que las capacidades individuales no siempre se suman. En determinadas condiciones se neutralizan, compiten entre ellas o generan fricciones que reducen el rendimiento colectivo. Y el fútbol es el mejor ejemplo.

Jon Katzenbach y Douglas Smith, dos de los autores que más han influido en el estudio de los equipos de alto rendimiento, advirtieron hace más de tres décadas de que un grupo no se convierte en equipo solamente porque la organización lo denomine así. Tampoco basta con promover valores genéricos como la colaboración o el compañerismo. Lo que distingue a un verdadero equipo es la existencia de un propósito común, objetivos concretos, competencias complementarias y responsabilidad mutua. La esencia, resumían, "es el compromiso compartido".

Sin embargo, cuanto mayor es el talento individual, más probable es que aparezcan también fuertes identidades profesionales, ambiciones personales y distintas formas de interpretar los problemas. Todo ello puede enriquecer al grupo, pero también puede convertirlo en una suma de agendas particulares.

El ejemplo de Silicon Valley

En la empresa también se ha estudiado este fenómeno. Google dedicó varios años a investigar por qué algunos de sus equipos obtenían mejores resultados que otros. Conocido como Proyecto Aristóteles, la iniciativa trató de encontrar la combinación ideal de perfiles en función a la experiencia, la personalidad, la formación y las capacidades técnicas.

El resultado fue que esas variables no siempre son las más importantes y que para que funcionen el elemento aglutinador es la seguridad psicológica, es decir, la percepción de que una persona puede plantear una duda, admitir un error, discrepar o pedir ayuda sin ser humillada ni sufrir consecuencias injustas por parte del resto del equipo. Google identificó además otros elementos clave, como la fiabilidad de los compañeros o la claridad de las funciones.

No es el único caso. Silicon Valley no solo es una cantera tecnológica, sino también cuna de nuevos estilos de liderazgo. Cuando Satya Nadella asumió el cargo de consejero delegado de Microsoft hace algo más de una década, la compañía conservaba enormes capacidades tecnológicas heredadas de la época de Bill Gates, pero también arrastraba divisiones internas, rivalidades y una cultura en la que los profesionales competían por ser el mejor ingeniero. Nadella contrapuso la mentalidad del know-it-all, quien cree saberlo todo, con la del learn-it-all, quien tiene la disposición a aprender. Microsoft incorporó el crecimiento, la curiosidad y la contribución al éxito de otros como elementos centrales de su cultura y de la evaluación del desempeño.

En esta edición del Mundial, no era ningún secreto que se esperaban grandes logros de Yamine Lamal, la gran estrella española. Pese a que no ha brillado como se esperaba, La Roja ha ido superando cada eliminación a golpe de trabajo en equipo para eclipsar a todas las supernovas que han ido desfilando por los estadios de Estados Unidos, México y Canadá.

Nueva York acoge la final más cara de la historia

La clasificación de España para la final del Mundial ha disparado el interés por viajar a Nueva York, pero los aficionados tendrán muy difícil acceder al MetLife Stadium el próximo domingo a las 21:00 horas. A las entradas, se añaden los vuelos de última hora desde Madrid y Barcelona y los hoteles que rondan o superan los 400 dólares por noche en Manhattan. Según 'Reuters', la FIFA ha liberados en las últimas horas cerca de 1.200 entradas de categoría 2 por 7.380 dólares cada una. Se trata de localidades que están situadas en el nivel superior del estadio. El coste aumenta de forma significativa en los mejores asientos. 'Associated Press' señaló que la FIFA comercializaba localidades de categoría 1, próximas al terreno de juego, por importes de entre 19.995 y 32.970 dólares. Además, los paquetes de hospitalidad más exclusivos alcanzan los 34.500 dólares e incluyen servicios de restauración. El mercado secundario también sitúa la final fuera del alcance de la mayoría. En SeatGeek, una de las principales plataformas estadounidenses de reventa, las entradas parten de 7.333 dólares en la sección más alejada del césped. La web también ofrece entradas que rebasanlos 35.941 dólares. Para llegar hasta Nueva York, desde España se han programado dos vuelos especiales para asistir a la final. Los precios se han disparado y un billete puede costar entre el doble y el triple de lo que es habitual. Ávoris (Barceló) comercializará a través de B travel, Halcón Viajes (socio patrocinador de la selección española) y RACC Travel un paquete que incluye desplazamientos en Nueva York y la entrada por 8.900 euros. Se trata de una conexión chárter que operará Iberojet, que no tiene conexiones regulares con la Gran Manzana. Todavía está por decidir el modelo de avión, pero no excederá las 432 plazas. Air Europa, que opera una conexión diaria con Nueva York, ofrecerá un vuelo especial que saldrá este domingo y regresará tras el encuentro en un Boeing 787-9 Dreamliner con capacidad para 339 personas. Iberia, patrocinador oficial y aerolínea que con más capacidad entre España y Estados Unidos, no prevé ampliar su oferta actual, de tres conexiones diarias más un vuelo con código compartido con American Airways.

Cada jugador de España recibiría 850.000 euros por ganar el Mundial

El pase de España a la gran final también eleva de manera inmediata los ingresos asegurados por la Real Federación Española de Fútbol. La FIFA ha destinado 655 millones de dólares a premios deportivos para las 48 federaciones participantes en el Mundial de 2026, que se celebra en Estados Unidos, México y Canadá. En este sentido, el campeón del encuentro del próximo domingo se llevará 50 millones de dólares, 8 más queen el anterior Mundial celebrado en Catar. Distintas fuentes especializadas señalan que los capitanes de La Roja habrían cerrado un acuerdo que contempla que el 45% del total de ingresos brutos del premio se lo repartirían entre los jugadores en el caso de que se levantara el ansiado trofeo. Porcentaje que se traduce en unos 865.000 euros brutos por jugador y una cuantía total superior a los 22 millonesde euros. Por el contrario, si España queda subcampeona,la Federación recibirá por partede la FIFA 33 millones de dólares. De darse dicho escenario, presuntamente el equipo habría acordado recibir el 40% del montante final del premio: unos 507.000 euros brutos para cada jugador de La Roja.

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Fuente original: Leer en Expansión
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