Viernes, 01 de mayo de 2026 Vie 01/05/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Aurèlia Muñoz ya alza el vuelo en el Museo Reina Sofía

Aurèlia Muñoz ya alza el vuelo en el Museo Reina Sofía
Artículo Completo 1,315 palabras
Tenía que ser ahora, en su centenario, o se perdía una oportunidad única: elaborar esa gran retrospectiva que recogiera los frutos de puesta en valor de los últimos años de una creadora excepcional y paradigma de la escultura y el arte textil en España –y en el mundo– e injustamente olvidada tras su muerte como ha sido Aurèlia Muñoz (1926-2011). Los fastos del aniversario comenzaron recientemente, desde el 13 de abril, coincidiendo con su cumpleaños, cuando se ponen en marcha las primeras actividades del denominado 'Año Aurèlia Muñoz', que analizará sus aportaciones con distintas citas expositivas y mesas redondas en todo el territorio catalán, en el que sobresale un gran simposio en el MACBA a comienzos de noviembre cuando esta gran antológica del Museo Reina Sofía, que acaba de echar andar, itinere allí. Una institución, todo hay que decirlo, que no ha sido mera espectadora y que ha llevado a cabo, al frente de Elvira G. Osé, ya su ex directora, buena parte del trabajo de restauración de muchas de las piezas.Noticia relacionada general No No ABCDEARCO Reanudar hilos: una enorme Sonia Navarro, en diálogo con Aurèlia Muñoz Carlos Delgado MayordomoY es que si algo bueno tiene esta cita es haber puesto de acuerdo a los dos grandes centros expositivos de nuestro país (aquí hay que prestar asimismo atención a los trabajos de investigación llevados a cabo por una galería privada como la madrileña José de la Mano ), que han remado a la par para reunir hasta 150 obras de la catalana, muchas de ellas inéditas (sobre todo sus dibujos, auténticas piezas autónomas) que rescata de un olvido brumoso a una autora que fue figura fundamental en su época, vinculada al movimiento internacional llamado Nouvelle Tapisserie, participante recurrente de la Bienal del Tapiz de Lausana (círculo en el que conoció a otras grandes creadoras como Magdalena Abakanowicz u Olga de Amaral ), también en la de Sao Paulo, con obra en el MoMA y que, como recordaba su hija, Silvia Ventosa, una de las tres comisarias de la muestra, que convirtió su propio domicilio en un núcleo de resistencia intelectual durante el franquismo, por el que pasaron ingenieros, escenógrafos, fotógrafos y todo tipo de artistas («¿No vamos a comer nunca solos?», recuerda Ventosa que repetía constantemente su padre).Un figura que se disipaSin embargo, su estela empieza a aflojar en los ochenta, relata Manuel Cirauqui, otro de los comisarios (la tercera es Rosa Lleó ), cuando sustituye los materiales textiles y técnicas como la del macramé que tantos éxitos la granjearon, por el papel, y empieza a hacer expos de menos efecto por sus escalas y la obra se vuelva más contemplativa. Otros expertos señalan que incidió en el asunto el colapso de la Bienal de Lausana o el hecho de que, del poder que llegó ella misma a ejercer no precisase de galería (vendía sus obras directamente), lo que supuso que a su muerte tuviera peor cubierto el flanco de su permanencia en el mercado... Por eso, los responsables de esta cita no la entienden tanto como un 'redescubrimiento' de Aurèlia Muñoz sino como una investigación pormenorizada de todas las áreas que abordó (fue una creadora todoterreno), algunas aún inéditas (sus dibujos, su archivo), otras a las que había que dar una vuelta (no fue solo la artista del macramé, sino una autora obsesionada con el espacio y que dotó al textil de espacialidad y presencia). Culminan pues dos años de riguroso trabajo en los que el viento ha soplado también a favor, pues fue Aurèlia una artista 'visionaria' en su época –animista, especista, feminista...– etiquetas todas que sonarían ahora a lectura oportunista pero que ella defendió en un tiempo en el que todo esto era pura excentricidad. De ahí el título, 'Entes', nombre a su vez de uno de sus grandes corpus de trabajo con el macramé en los setenta y soberbiamente representado en sala, pero también un término en catalán –'ens'– sin género y sin número, que haría alusión a todos esos personajillos híbridos, sin sexo, sintientes, que pueblan su imaginario desde sus comienzos.Desde 1982, precisamente en un Palacio de Cristal pre MNCARS, no se veía a Aurèlia Muñoz de manera retrospectiva. Allí se arropó a sus 'pájaros-cometa' (los que lucen impresionantes en el Reina, y que se han 'recreado' para el atrio del MACBA) con otros conjuntos hasta esa fecha. Aún así, esta cita tiene más en cuenta no ya tanto la muestra de 2020 del MNAC fruto de la gran donación que la familia hizo al museo, como la organizada por el propio Cirauqui y Lleó a través de Fundación EINA en el Centre Grau-Garriga de Arte Textil de Sant Cugat (desde donde se conmemora también la efemérides) de hace un par de años. Sin duda, la ambición se desborda ahora en comparación con lo que fue aquello.Una artista autoexigente Fue Aurèlia, lo recuerda su hija, una artista autoexigente: «50% trabajo, 50% relaciones públicas; sus obras, 50% producción, 50% montaje –y por eso al montaje como herramienta de conocimiento atiende esta propuesta–; 50% pieza acabada, 50% cómo la fotografíes». Es por esa razón que el recorrido, cronólogico, pero también temático, arranca en una sala con fotos de esos grandes autores (Freixà o Català-Roca) que la ayudaron a registrar lo suyo. A nadie le pasa desapercibido su suelo de yute.Continúa con un ámbito sobre sus inicios figurativos y más ortodoxos con el textil que, sin embargo, si somos capaces de abstraernos de su producción posterior más conocida, confirmará la calidad de una creadora que llega tarde al arte (tenía ya cumplidos los 40) pero que se lo tomó muy en serio. También entenderemos sus referentes: del románico catalán o El Bosco a Miró o Klee. arte_abc_0724Llega después su salto al macramé, a esa técnica de nudos, un gesto primitivo con el que incluso lidia el niño; ese salto a una escultura que abandona la pared y se puede rodear ('Palmera', 'Ondulaciones'...); el deseo de hacerla más etérea (los 'pajaros'); el labarotorio que fueron los dibujos (que rotarán en el MACBA); el uso del papel que conoce junto a Thomas P. Pupkiewicz y que producirá ella misma; los libros, los quipus, el mar (recuerden 'Algas', la monumental pieza que arropó a Sonia Navarro en nuestro estand en ARCO )... Aurèlia Muñoz 'Entes / Ens' Lugar: Museo Reina Sofía (Madrid) Dirección: C/ Santa Isabel, 52 Comisarios: Manuel Cirauqui, Rosa Lleó y Sílvia Ventura Coproduce: MACBA Clausura: Hasta el 7 de septiembre Valoración: *****Y un archivo que se 'abre' al final para 'cerrar' una muestra que constata que esa investigación sobre Aurèlia Muñoz da para mucho y no ha hecho más que empezar.

Tenía que ser ahora, en su centenario, o se perdía una oportunidad única: elaborar esa gran retrospectiva que recogiera los frutos de puesta en valor de los últimos años de una creadora excepcional y paradigma de la escultura y el arte textil en España –y ... en el mundo– e injustamente olvidada tras su muerte como ha sido Aurèlia Muñoz (1926-2011).

Los fastos del aniversario comenzaron recientemente, desde el 13 de abril, coincidiendo con su cumpleaños, cuando se ponen en marcha las primeras actividades del denominado 'Año Aurèlia Muñoz', que analizará sus aportaciones con distintas citas expositivas y mesas redondas en todo el territorio catalán, en el que sobresale un gran simposio en el MACBA a comienzos de noviembre cuando esta gran antológica del Museo Reina Sofía, que acaba de echar andar, itinere allí.

Una institución, todo hay que decirlo, que no ha sido mera espectadora y que ha llevado a cabo, al frente de Elvira G. Osé, ya su ex directora, buena parte del trabajo de restauración de muchas de las piezas.

Reanudar hilos: una enorme Sonia Navarro, en diálogo con Aurèlia Muñoz

Y es que si algo bueno tiene esta cita es haber puesto de acuerdo a los dos grandes centros expositivos de nuestro país (aquí hay que prestar asimismo atención a los trabajos de investigación llevados a cabo por una galería privada como la madrileña José de la Mano), que han remado a la par para reunir hasta 150 obras de la catalana, muchas de ellas inéditas (sobre todo sus dibujos, auténticas piezas autónomas) que rescata de un olvido brumoso a una autora que fue figura fundamental en su época, vinculada al movimiento internacional llamado Nouvelle Tapisserie, participante recurrente de la Bienal del Tapiz de Lausana (círculo en el que conoció a otras grandes creadoras como Magdalena Abakanowicz u Olga de Amaral), también en la de Sao Paulo, con obra en el MoMA y que, como recordaba su hija, Silvia Ventosa, una de las tres comisarias de la muestra, que convirtió su propio domicilio en un núcleo de resistencia intelectual durante el franquismo, por el que pasaron ingenieros, escenógrafos, fotógrafos y todo tipo de artistas («¿No vamos a comer nunca solos?», recuerda Ventosa que repetía constantemente su padre).

Sin embargo, su estela empieza a aflojar en los ochenta, relata Manuel Cirauqui, otro de los comisarios (la tercera es Rosa Lleó), cuando sustituye los materiales textiles y técnicas como la del macramé que tantos éxitos la granjearon, por el papel, y empieza a hacer expos de menos efecto por sus escalas y la obra se vuelva más contemplativa. Otros expertos señalan que incidió en el asunto el colapso de la Bienal de Lausana o el hecho de que, del poder que llegó ella misma a ejercer no precisase de galería (vendía sus obras directamente), lo que supuso que a su muerte tuviera peor cubierto el flanco de su permanencia en el mercado...

Por eso, los responsables de esta cita no la entienden tanto como un 'redescubrimiento' de Aurèlia Muñoz sino como una investigación pormenorizada de todas las áreas que abordó (fue una creadora todoterreno), algunas aún inéditas (sus dibujos, su archivo), otras a las que había que dar una vuelta (no fue solo la artista del macramé, sino una autora obsesionada con el espacio y que dotó al textil de espacialidad y presencia).

Culminan pues dos años de riguroso trabajo en los que el viento ha soplado también a favor, pues fue Aurèlia una artista 'visionaria' en su época –animista, especista, feminista...– etiquetas todas que sonarían ahora a lectura oportunista pero que ella defendió en un tiempo en el que todo esto era pura excentricidad. De ahí el título, 'Entes', nombre a su vez de uno de sus grandes corpus de trabajo con el macramé en los setenta y soberbiamente representado en sala, pero también un término en catalán –'ens'– sin género y sin número, que haría alusión a todos esos personajillos híbridos, sin sexo, sintientes, que pueblan su imaginario desde sus comienzos.

Desde 1982, precisamente en un Palacio de Cristal pre MNCARS, no se veía a Aurèlia Muñoz de manera retrospectiva. Allí se arropó a sus 'pájaros-cometa' (los que lucen impresionantes en el Reina, y que se han 'recreado' para el atrio del MACBA) con otros conjuntos hasta esa fecha. Aún así, esta cita tiene más en cuenta no ya tanto la muestra de 2020 del MNAC fruto de la gran donación que la familia hizo al museo, como la organizada por el propio Cirauqui y Lleó a través de Fundación EINA en el Centre Grau-Garriga de Arte Textil de Sant Cugat (desde donde se conmemora también la efemérides) de hace un par de años. Sin duda, la ambición se desborda ahora en comparación con lo que fue aquello.

Fue Aurèlia, lo recuerda su hija, una artista autoexigente: «50% trabajo, 50% relaciones públicas; sus obras, 50% producción, 50% montaje –y por eso al montaje como herramienta de conocimiento atiende esta propuesta–; 50% pieza acabada, 50% cómo la fotografíes». Es por esa razón que el recorrido, cronólogico, pero también temático, arranca en una sala con fotos de esos grandes autores (Freixà o Català-Roca) que la ayudaron a registrar lo suyo. A nadie le pasa desapercibido su suelo de yute.

Continúa con un ámbito sobre sus inicios figurativos y más ortodoxos con el textil que, sin embargo, si somos capaces de abstraernos de su producción posterior más conocida, confirmará la calidad de una creadora que llega tarde al arte (tenía ya cumplidos los 40) pero que se lo tomó muy en serio. También entenderemos sus referentes: del románico catalán o El Bosco a Miró o Klee.

Llega después su salto al macramé, a esa técnica de nudos, un gesto primitivo con el que incluso lidia el niño; ese salto a una escultura que abandona la pared y se puede rodear ('Palmera', 'Ondulaciones'...); el deseo de hacerla más etérea (los 'pajaros'); el labarotorio que fueron los dibujos (que rotarán en el MACBA); el uso del papel que conoce junto a Thomas P. Pupkiewicz y que producirá ella misma; los libros, los quipus, el mar (recuerden 'Algas', la monumental pieza que arropó a Sonia Navarro en nuestro estand en ARCO)...

Comisarios: Manuel Cirauqui, Rosa Lleó y Sílvia Ventura

Y un archivo que se 'abre' al final para 'cerrar' una muestra que constata que esa investigación sobre Aurèlia Muñoz da para mucho y no ha hecho más que empezar.

Un interno de Dueñas «fuera de sí» rompe el menisco a un funcionario en un forcejeo

Dos pueblos de Cádiz se van de feria esta semana: habrá casetas, sevillanas y la mejor gastronomía de la provincia

Una mujer recibirá 125.000 euros de indemnización tras comprar un local ilegal que se había registrado en el catastro

La pescadería de Mercadona cambia para siempre: así es el nuevo modelo de la cadena

Bernard, fontanero: «Siempre es mejor llamar a un experto; pero recomiendo para desatascar el fregador echar agua caliente»

Los 10 mini PC que recomiendan los expertos: pequeños, potentes y más baratos que un sobremesa

Magnesio: ¿qué pasa en tu cuerpo si tomas este suplemento cada día?

Pedro Ruiz opina sin filtros del Atlético - Arsenal: «Mereció ganar»

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Aurèlia Muñoz ya alza el vuelo en el Museo Reina Sofía

Aurèlia Muñoz ya alza el vuelo en el Museo Reina Sofía

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir