La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, respondió con dureza este viernes a las críticas por la compra del polémico ático de Chamberí por parte de su Administración. La dirigente madrileña denunció una campaña de "persecución" y desprestigio, al mismo tiempo que se desligó de la operación, ejecutada por 6,3 millones de euros y en el centro del huracán político desde hace un mes y medio: "No quiero saber nada de esa historia".
"Mi responsabilidad no es gestionar inmuebles. No me podéis hacer preguntas técnicas sobre lo que no es mi competencia", enfatizó Ayuso, que defendió las explicaciones dadas un día atrás por el consejero de Presidencia, Miguel Ángel García, en la Asamblea, e insistió en la transparencia del procedimiento frente a las acusaciones de la izquierda.
"No quiero una casa para mí, no he mentido. Daré la cara las veces que haga falta", clamó Ayuso durante una tensa atención a medios tras un acto en Alcalá de Henares, donde colocó la primera piedra para la construcción de un centro de datos.
Desde allí, tildó de "memez" el asunto del ático y reclamó a la prensa el mismo nivel de "fiscalización" para el Gobierno central que para ella: "En España la gente no sabe la vida de la mitad de los ministros. Yo que gestiono el motor económico de este país se me mira por mi padre o por mi hermano", criticó la presidenta regional.
La Comunidad da por "zanjado" el escándalo después de que el consejero de Presidencia compareciera en la Asamblea y se hiciera público a través del Portal de Transparencia este jueves un dossier con nueva documentación sobre la operación inmobiliaria. Pero la falta de respuesta a cuestiones cruciales, como quién dio la orden a Planifica Madrid para la compra del inmueble, o con qué justificación se realizó la adquisición, mantienen a la oposición regional en pie de guerra.
Una ofensiva que a ojos de la presidenta madrileña responden a una campaña contra ella con el objetivo, como remarcó un día atrás García, de apartar el foco de la crisis de Ceuta. "Siempre hay que buscar una polémica sobre mi vida personal", reprochó Ayuso. "No tengo cuentas con nadie ni propiedades con nadie. No hacéis más que desguazar la vida de quien va conmigo".
"Lo juro y lo puedo demostrar de mil maneras: no necesito una residencia oficial para vivir", descartó Ayuso, que añadió que "como una más" se ha "gastado el dinero" en un alquiler particular en otro domicilio, al que se ha mudado recientemente.
La presión por parte de la izquierda se ha elevado en las últimas horas, además, después de conocerse que el inmueble, a pesar de haber sido puesto a la venta tras el estallido de la crisis -con el objetivo, según la versión oficial, de destinar los fondos a la recuperación de la Sierra Oeste tras el incendio de este verano-, no ha encontrado comprador y el procedimiento ha quedado desierto.
Al respecto, la presidenta autonómica restó peso: "Está comprado y no es dinero perdido. Forma parte del patrimonio y se revalorizará", aseguró Ayuso.