- PEPE BRAVO
- Blackstone y EQT reactivan las negociaciones para la compra de Urbaser
- Platinum se paga otro megadividendo a cuenta de Urbaser
El consorcio está cerca de llegar a un acuerdo con Platinum Equity para la adquisición del gigante medioambiental español, tras cerca de un año de negociaciones en bilateral.
El consorcio formado por la gestora de capital riesgo estadounidense Blackstone y la sueca EQT están cerca de llegar a un acuerdo con la también norteamericana Platinum Equity para la adquisición del gigante español de los servicios medioambientales Urbaser, con una valoración en el entorno de los 5.800 millones de euros, según varias fuentes del mercado consultadas por EXPANSIÓN.
El acuerdo definitivo se podría concretar tan pronto como esta misma semana si no surgen contratiempos, aunque los plazos estipulados en este tipo de operaciones tienden a alargarse más de lo previsto por las partes a la espera de resolver los flecos de última hora, por lo que no se descarta que la firma se produzca más adelante.
Sea como fuere, lo cierto es que las partes tienen voluntad de llegar un acuerdo después de prácticamente un año de conversaciones, según las fuentes. Cuando el consorcio y Platinum parecían haber llegado a un arreglo en marzo del año pasado para comprar Urbaser valorada en 5.500 millones de euros, la guerra arancelaria desatada por Donald Trump provocó Blackstone y EQT revisaran a la baja su oferta, atascando el proceso de negociaciones.
'Recap' de 2.000 millones
Ante las dudas de que se fuese a concretar la transacción, Platinum aprovechó el verano para refinanciar la compañía y abonarse dos dividendos extraordinarios por importe agregado de 2.000 millones de euros a cuenta de Urbaser.
En junio, Urbaser firmó un préstamo sindicado (TLB) por 1.500 millones y colocó bonos por importe de 800 millones. Utilizó parte de los nuevos recursos para pagarse un dividendo extraordinario de 1.000 millones de euros.
En agosto, Platinum, a través de una de las sociedades cabecera con las que controla su inversión en Urbaser (Luna 1.5 Sarl), realizó dos emisiones de bonos por importe agregado de más de 1.000 millones de euros que ha utilizado para pagarse otro dividendo de 1.000 millones.
La operación de refinanciación permitió a Platinum multiplicar prácticamente por dos su inversión inicial en Urbaser sin vender una sola acción de la empresa, lo que hace que no tenga prisa por desprenderse del activo. Los contratos de ambas emisiones, no obstante, llevan incluidas cláusulas de portabilidad, por lo que no hay que repagar la deuda en el supuesto de que Blackstone y EQT se hagan con el control de la compañía.
Las condiciones de la nueva deuda conseguida por Platinum, además, son mejores de las que tenían apalabradas Blackstone y EQT con sus financiadores debido al sólido plan de negocio de Urbaser, que se mantendrá intacto en caso de que se produzca el cambio de accionista.
En la práctica, la operación es ahora más barata para Blackstone y EQT, ya que antes de las refinanciaciones, de los 5.500 millones de valoración, en torno a 3.000 millones se correspondían con capital y el resto con deuda. Ahora, el ticket de capital para el consorcio a este mismo precio sería de 1.000 millones -aunque tras la revisión de la oferta será algo mayor-, mientras que el resto se correspondería con deuda.
La valoración de Urbaser es el motivo que ha separado a las dos partes desde la vuelta del verano, cuando se reactivó el proceso de negociaciones, como avanzó EXPANSIÓN el pasado 19 de septiembre. Entonces, Blackstone y EQT estaban dispuestos otra vez a pagar los 5.500 millones que pedía inicialmente Platinum por la compañía. No obstante, pasado casi un año desde que inició el proceso de venta y ejecutada la refinanciación, el actual dueño de Urbaser exigía un precio mayor por la compañía dada la buena marcha de su negocio.
El consorcio y Platinum mantienen un diálogo fluido desde entonces, pero no fue hasta la primera semana de enero cuando las conversaciones se aceleraron por la revalorización que han experimentado las empresas de tratamiento de residuos -sector que hace las delicias de los fondos de infraestructura y en el que Blackstone no está presente en Europa- y que llevó a los compradores a subir su oferta por Urbaser.
Una vez que las negociaciones han resuelto el asunto del precio -a falta de concretar quién asume los costes de la refinanciación- se están negociando otros asuntos menores, pero que no dejan de ser importantes en una operación corporativa, como, por ejemplo, el pacto de socios, los compromisos contractuales (R&W) o el papel de los directivos en la nueva etapa.
El equipo directivo de Urbaser, liderado por Fernando Abril-Martorell, como CEO, y Carlos Albi, como COO, tiene previsto reinvertir junto a Blackstone y EQT y mantenerse al frente de la gestión de la empresa. La hoja de ruta seguiría intacta con el nuevo accionista, con inversiones por alrededor de los 500 millones anuales en el negocio. No se prevén desinversiones en los principales mercados: España, Portugal y Francia.
El ebitda actual de Urbaser se sitúa en unos 580 millones de euros sin tener en cuenta Argentina, que se excluye del perímetro de la operación, lo que se traduce en una valoración de diez veces para llegar a los citados 5.800 millones.
Una historia con orígenes como división de ACS
El origen de Urbaser reside en la antigua división medioambiental de ACS, adquirida por el grupo chino CNTY en 2016 por 1.114 millones de euros. A principios de 2020, la empresa intentó salir a Bolsa, si bien las exigencias de los reguladores chinos frustraron la operación y su anterior propietario vendió la compañía a Platinum valorada en unos 3.500 millones. El grupo es uno de los líderes globales en medio ambiente. Cuenta con cuatro actividades principales: limpieza urbana, recogida de residuos, tratamiento de residuos y valorización de recursos. Entre las bondades del negocio de Urbaser destacan sus contratos a largo plazo con ayuntamientos y sus ingresos recurrentes, lo que ha despertado el interés de los fondos especializados en infraestructura. Y es que se trata además de una actividad regulada que está sujeta a actualizaciones por inflación y con tasas de crecimiento acordes a la evolución del PIB. Desde su entrada en Urbaser en 2021, Platinum ya realizó cuatro desinversiones importantes para mantener el tamaño del grupo dentro de un perímetro asequible para su futuro comprador. FCC compró la filial británica en diciembre de 2023, mientras que antes se traspasó a Cube, la filial nórdica. En 2022, se acordó la venta de la filial de agua Socamex a Quaero y también se deshizo de su porcentaje en la lusa Suma, que fue adquirida por Mota-Engil.
De coto privado de las constructoras a jardín de los fondos
La actividad de servicios, especialmente la dedicada al tratamiento y recogida de residuos, fue durante mucho tiempo un coto privado de las grandes constructoras españolas, pero la decisión de estas últimas de hacer caja con estos activos ha dado entrada en el negocio a los fondos de capital riesgo e infraestructuras, que han convertido el sector en su nuevo jardín.
ACS, con Urbaser, fue la primera constructora española que se deshizo de esta actividad, con la venta a CNTY.
Más tarde hizo lo propio Ferrovial, que troceó su filial de servicios y se la vendió a diferentes inversores, mientras que FCC ha realizado ventas parciales, manteniendo el control, en agua y medio ambiente, con IFM y CPPIB como socios. Sacyr, por su parte, vendió en 2023 el área medioambiental Valoriza a un fondo de infraestructuras de Morgan Stanley y la filial de facility services a Serveo, empresa que está controlada por el fondo español Portobello Capital.
En el caso concreto de Urbaser, se trata de uno de los líderes mundiales en soluciones medioambientales. Da servicio a más de 70 millones de personas en alrededor de 15 países a través de una enorme red de más de 50.000 empleados y 150 plantas. Sus mercados principales son España, Francia, Chile y Argentina, entre otros. Tras la operación, está previsto descontinuar el negocio del grupo en India.
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