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La UE aspira a crear una zona de libre comercio de casi 2.000 millones de consumidores y que representará el 25% del PIB global para avanzar en la diversificación de mercados.
La Unión Europea está cerca de poner su bandera en la nueva tierra prometida. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, se han desplazado a Nueva Delhi, India, para tratar de sellar las negociaciones de un histórico pacto comercial.
Hoy, ambos participarán como invitados de honor en el desfile del Día de la República, en el 77º aniversario de la independencia del país, organizado por la presidenta de la India, Droupadi Murmu. Pero eso son solo los prolegómenos del acontecimiento histórico. Mañana, ambos presidentes participarán en la cumbre bilateral con la que se espera llevar la asociación entre las dos regiones al siguiente nivel: una alianza integral para los próximos cinco años que contempla una colaboración en el orden internacional, un compromiso para liberalizar la movilidad del talento y acuerdos para avanzar en la transición digital y verde.
La guinda de todo ello es lo que Von der Leyen ha venido a calificar como "la madre de todos los acuerdos comerciales", un término que define la magnitud del pacto con India, pero que, además, sirve para lanzar un dardo al presidente de EEUU, Donald Trump, que hace un uso habitual de estas hipérboles en cualquiera de sus acciones. Con su acuerdo con India, la Unión Europea daría un paso más en la ansiada autonomía que se ha visto forzada a buscar ante la amenaza de Rusia a su seguridad y la hostilidad de su histórico aliado desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.
Con unas tasas de crecimiento que superan el 7% y con el hito de ser desde 2023 el país con mayor población, con nada menos que 1.400 millones de habitantes, el mercado indio se ha convertido en un caramelo. La firma de un acuerdo permitiría crear un espacio de libre comercio de casi 2.000 millones de consumidores y que representaría aproximadamente a una cuarta parte de todo el PIB mundial.
El acuerdo comercial, eso sí, no será completo. Según señalan fuentes comunitarias, es más que posible que deje los productos agrícolas fuera del pacto y, por lo tanto, aún sujetos a aranceles en ambas direcciones. Estas mismas fuentes aseguran que los coches europeos, la moda, los productos farmacéuticos y las joyas y el lujo serían los segmentos de la actividad empresarial europeos más beneficiados. Por el lado de India, los componentes electrónicos y los productos químicos verían allanado su camino hacia el mercado comunitario.
La idea de delimitar por sectores el acuerdo comercial es una fórmula que ha buscado la Unión Europea para acelerar los acuerdos comerciales en un momento en el que necesita diversificar sus mercados. Aunque fuentes próximas aseguran que negociar un tratado comercial completo siempre es más beneficioso, las numerosas trabas que pueden surgir por los intereses de diferentes industrias o Estados retrasan su ratificación.
"Mejor poner en marcha cuanto antes una alianza en aquellos elementos en los que podemos encontrar un acuerdo que paralizarlo todo", indican desde la Comisión, que sostienen que hace 20 años que se empezó a negociar el pacto comercial con India.
Obstáculos
Pese a la voluntad de poner punto y final mañana a las negociaciones, Von der Leyen ha reconocido que los últimos flecos del acuerdo son los más difíciles. El mayor obstáculo a la firma del acuerdo de libre comercio apunta a ser el llamado Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono. Se trata de un arancel ambiental que la UE impone a las emisiones de carbono de las importaciones procedentes de aquellos países que contaminan más que el bloque comunitario. El objetivo es que las empresas de la Unión Europea, sometidas a una estricta regulación en materia de emisiones, no se vean perjudicadas en la competencia con compañías que pueden abaratar costes produciendo de forma mucho más contaminante para después exportar a la región.
Junto a ello, también se antoja dura la negociación sobre las exigencias europeas en materia de las reglas de origen, un conjunto de criterios utilizados para determinar la "nacionalidad económica" de un producto, es decir, dónde se produjo o fabricó realmente y no sólo desde dónde se envían los paquetes.
Pese a la falta de un acuerdo de libre comercio, la relación de la UE con India se ha disparado en los últimos años. El comercio de bienes entre la UE e India ha aumentado casi un 90% en la última década. Además, desde el Ejecutivo comunitario estiman que unas 6.000 empresas europeas están presentes en India.
La UE es el segundo socio comercial más importante de la India y su relación comercial en términos de bienes tenía un valor de 120.000 millones de euros a cierre de 2024. Esta cifra equivale al 11,5 % del comercio total de la India.
India es el noveno socio comercial más importante de la UE y representa el 2,4% del comercio total de bienes, muy por detrás todavía de los datos de Estados Unidos (17,3%), China (14,6%) o Reino Unido (10,1%), algo que se ve como potencial de mejora.
Una vez que la Comisión Europea llegue a un acuerdo con India se deberá elaborar el texto legal y, tras ello, el Parlamento y el Consejo de la Unión Europea deberán valorar su ratificación.
Junto con el tratado de libre comercio, la Comisión también aspira a cerrar un régimen de protección de inversiones que garantice que los inversores europeos no serán discriminados cuando optan a contratos y concesiones públicas, algo especialmente relevante teniendo en cuenta que la participación de la UE en la inversión extranjera directa en India alcanzó los 140.100 millones de euros en 2023, frente a los 82.300 millones de euros en 2019, lo que convierte al bloque en uno de los principales inversores en India.
Colaboración estrecha en Defensa
La cooperación en materia de defensa se ha convertido en uno de los pilares fundamentales de la relación estratégica entre la UE e India. Ambas regiones pretenden lanzar una Asociación de Seguridad y Defensa. Se trata del tercer acuerdo integral de este tipo que la UE firma en Asia, tras los alcanzados con Japón y Corea del Sur y se espera que se firme esta misma semana. Además, la UE e India negocian para alcanzar también un acuerdo de seguridad de la información, lo que permitirá el intercambio de datos clasificados que reforzaría de forma significativa las capacidades conjuntas y la interoperabilidad en Defensa. La alianza busca estrechar los vínculos no solo entre autoridades, sino también entre las industrias con intercambio tecnológico. Además, ya se han realizado acciones concretas, como ejercicios conjuntos en tecnologías contra drones o protección de infraestructuras marítimas críticas.
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