En concreto, los investigadores de la universidad se dieron cuenta de que el sismómetro registró anomalías durante el partido de la selección noruega contra Irak el pasado 17 de junio, una señal que se hizo especialmente evidente cuando el delantero Erling Haaland marcó un gol. Pocos días después, en la noche del 22 al 23 de junio, durante la victoria por 3-2 de Noruega contra Senegal, pero el fenómeno se repitió más tarde: cada gol noruego produjo vibraciones reconocibles en los datos recopilados por el sismómetro.
La energía de los aficionados transferida a la Tierra
Según explican los investigadores, cuando miles de personas celebran, saltan y gritan al mismo tiempo, generan una cantidad considerable de energía que puede propagarse a través de los edificios y el terreno. En otras palabras, el entusiasmo colectivo se ha vuelto científicamente medible y, aunque no es la primera vez que se registran eventos deportivos, conciertos u otros grandes eventos, el caso de la ciudad de Bergen constituye otro ejemplo de cómo nuestras actividades pueden quedar registradas incluso por instrumentos diseñados para estudiar la Tierra. “Esto demuestra que Bergen es una ciudad dinámica y llena de energía. ¡Ánimo, Bergen, y ánimo, Noruega!”, exclamaron Mathilde Sørensen y Lars Ottemöller, investigadores del departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Bergen.
Artículo originalmente publicado enWIRED Italia. Adaptado por Mauricio Serfatty Godoy.