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La venta de inmuebles adjudicados se dispara un 80% en el primer semestre frente al mismo período del año anterior y genera 109 millones en resultados, entre plusvalías y provisiones.
CaixaBank pisa el acelerador en la venta de activos inmobiliarios durante el segundo trimestre del año. La entidad vendió alrededor de 371 millones de euros de inmuebles procedentes de adjudicaciones entre abril y junio, frente a los 177 millones del primer trimestre.
El total de las ventas en la primera mitad ascendió a 548 millones, un 80% más que el mismo período del año anterior.
El fuerte incremento de la actividad ha permitido aflorar plusvalías y, al mismo tiempo, seguir reduciendo una cartera que ahora se sitúa en torno a 1.500 millones. A los 922 millones de activos inmobiliarios adjudicados disponibles para la venta -netos de provisiones- se suman otros 585 millones correspondientes a activos destinados al alquiler.
El descenso de los activos disponibles frente al primer semestre de 2025 es significativo. A cierre de junio del año pasado, el saldo de activos inmobiliarios adjudicados para la venta -netos de provisiones- se situaba en 1.273 millones, mientras que la cartera de alquiler en 944 millones. En conjunto, el stock inmobiliario se redujo en aproximadamente 710 millones de euros en doce meses.
Pico de ventas
En los últimos años CaixaBank ha ido aligerando su cartera inmobiliaria, que ahora ya es inferior a la del último trimestre de 2020, antes de integrar las cuentas de Bankia. En aquel momento, los activos adjudicados disponibles para la venta ascendían a 930 millones, mientras que los destinados al alquiler a 1.747 millones.
El movimiento supone un cambio relevante en la gestión de un negocio que durante años había sido una fuente de pérdidas para el banco. Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, explicó a los analistas en la presentación de resultados que el segundo trimestre registró una actividad de venta "más elevada de lo que típicamente se espera para un trimestre".
No obstante, descartó que el resultado de este periodo deba interpretarse como un hecho aislado: la expectativa del banco es que las ganancias procedentes de la venta de activos inmobiliarios sigan siendo positivas en los próximos trimestres.
Eso sí, la magnitud no será la misma. Gortázar no espera repetir el nivel excepcional del segundo trimestre, sino una contribución algo inferior. "Habrá cierta volatilidad, ciertos altibajos, pero no esperamos que esta partida sea negativa y, sin duda, aportará (a la cuenta de resultados)", agregó el banquero.
CaixaBank prevé que esta partida deje atrás los números negativos y se convierta en una fuente recurrente de ganancias mientras continúe la reducción de la cartera.
El atractivo para el banco está en que estas ventas se están produciendo con ganancias. Gortázar explicó que en las operaciones granulares CaixaBank está observando beneficios cercanos al 50% sobre lo que vende, una rentabilidad que considera "bastante significativa".
Los resultados de ventas de inmuebles, incluyendo a las provisiones, aportaron 109 millones en el primer semestre frente a los apenas nueve millones registrados un año antes.
Menor exposición
Según su estrategia, el banco puede desprenderse de activos no estratégicos, reducir su exposición inmobiliaria y, cuando las condiciones de mercado lo permiten, reconocer plusvalías sobre activos cuyo valor ya ha sido suficientemente provisionado.
La dirección marcada por CaixaBank es clara: menos ladrillo en balance y más valor aflorado en la cuenta de resultados.
Cada activo vendido con plusvalía genera un beneficio en el momento de la operación, pero también reduce el inventario disponible para generar nuevas plusvalías en el futuro. La aceleración, por tanto, tiene dos caras. A corto plazo, impulsa el beneficio; a medio plazo, reduce el stock que queda por monetizar. Una cartera inmobiliaria menor significa menos activos no estratégicos y una menor exposición a posibles correcciones futuras del mercado.
El contexto del mercado inmobiliario español también está jugando a favor de esta estrategia. CaixaBank Research señalaba en su informe sectorial del primer semestre que el mercado se encuentra condicionado por una elevada demanda y un déficit de oferta de vivienda, especialmente en grandes ciudades y zonas turísticas.
Este entorno puede facilitar la salida de determinados activos inmobiliarios y ayuda a explicar por qué CaixaBank está aprovechando para acelerar las ventas.
La entidad, en lugar de mantener indefinidamente activos procedentes de adjudicaciones, está optando por monetizarlos cuando encuentra compradores y precios que permiten obtener plusvalías.
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