Martes, 29 de septiembre de 2026 Mar 29/09/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Cultura

Charlotte Wood, el silencio también tiene intrusos

Charlotte Wood, el silencio también tiene intrusos
Artículo Completo 703 palabras
¿De qué huye una mujer cuando decide desaparecer? ¿De un amor extinguido? ¿De sí misma? La protagonista de 'El retiro', de Charlotte Wood (Cooma, Australia, 1965), abandona su rutina y se instala en un convento de monjas. No llega buscando a Dios –o, al menos, eso parece–, sino algo más esquivo: el silencio. Un lugar donde cesen, por fin, las demandas y el estrépito. Allí, entre plegarias, recogimiento y una inquietante plaga de ratones, intenta descubrir qué queda de una persona cuando deja de correr detrás del autobús de la mañana.Narrativa 'El retiro' Autora Charlotte Wood Editorial Libros del Asteroide Año 2026 Páginas 288 Precio 20,95 euros Valoración ***Wood comprende que retirarse no equivale necesariamente a huir. Al principio, la protagonista contempla a las monjas desde una distancia escéptica, incluso con cierta condescendencia. Le resulta difícil entender que hayan renunciado a una vida convencional para recluirse entre esas paredes y entregarse a una fe que ella no comparte . Se pregunta qué utilidad tiene una vocación semejante: mientras todo sigue ocurriendo al otro lado de los muros, ¿qué hacen ellas realmente por los demás? Aquí aparece Helen Parry, una monja activista , como contrapunto: la posibilidad de entender la fe no como contemplación, sino como acción y compromiso con un mundo que necesita ser transformado.Sin embargo, la novela no permanece en esa dicotomía. Lentamente, la mirada de la narradora se transforma. Deja de juzgarlas y empieza a escucharlas y a dejarse integrar en ese ritmo pausado y ajeno a la premura exterior. Lo que parecía una renuncia comienza a revelarse como otra forma de habitar. Incluso aquella idea que le resultaba incomprensible –abandonarlo todo «por estar enamoradas de Jesús»– adquiere una intimidad que ya no puede despachar mediante la ironía. El silencio hace el resto: la envuelve y la desacelera. La novela encuentra su núcleo en las meditaciones sobre la culpa y el perdón, pero también en esa necesidad tan contemporánea de desaparecer durante un instante de la vorágine. La naturaleza atraviesa también esa búsqueda. La narradora piensa en la tierra, en nuestra manera de habitarla y en la violencia con la que fingimos estar separados de aquello de lo que formamos parte. Los ratones que infestan el convento son la materialización perfecta de esa incomodidad. La plaga rompe la paz del recogimiento y se convierte en la materialización de la intrusión. Se esconden, reaparecen, corretean por los rincones y consiguen trasladar al lector una sensación casi física de repulsión. Describe con minuciosidad el refugio de su protagonista y deja en penumbra las razones que la condujeron hasta élSon desagradables y, a la vez, profundamente literarios y reveladores: incluso detrás de esas puertas destinadas a la oración, la vida —con su suciedad, su imprevisibilidad, su materia— persiste y se abre paso por las grietas. Los recuerdos se entrelazan con el presente con notable sutileza, pero ahí surge también mi principal reserva. Wood describe con minuciosidad el refugio de su protagonista y deja en penumbra las razones que la condujeron hasta él. Sabemos que hay un matrimonio roto, pero no qué ocurrió ni qué herida la empujó a retirarse. Y la pregunta se vuelve inevitable: si ella cuestiona a unas mujeres capaces de abandonarlo todo por amor a Jesús, ¿qué fue lo suficientemente poderoso como para que ella abandonara su vida? El silencio explica que se quede, pero lo que la novela no termina de explicar es qué la hizo llegar.

¿De qué huye una mujer cuando decide desaparecer? ¿De un amor extinguido? ¿De sí misma? La protagonista de 'El retiro', de Charlotte Wood (Cooma, Australia, 1965), abandona su rutina y se instala en un convento de monjas.

No llega buscando a ... Dios –o, al menos, eso parece–, sino algo más esquivo: el silencio. Un lugar donde cesen, por fin, las demandas y el estrépito. Allí, entre plegarias, recogimiento y una inquietante plaga de ratones, intenta descubrir qué queda de una persona cuando deja de correr detrás del autobús de la mañana.

Wood comprende que retirarse no equivale necesariamente a huir. Al principio, la protagonista contempla a las monjas desde una distancia escéptica, incluso con cierta condescendencia. Le resulta difícil entender que hayan renunciado a una vida convencional para recluirse entre esas paredes y entregarse a una fe que ella no comparte.

Se pregunta qué utilidad tiene una vocación semejante: mientras todo sigue ocurriendo al otro lado de los muros, ¿qué hacen ellas realmente por los demás? Aquí aparece Helen Parry, una monja activista, como contrapunto: la posibilidad de entender la fe no como contemplación, sino como acción y compromiso con un mundo que necesita ser transformado.

Cómo activar el 'modo convento' (sin meterte en uno)

Carlos Manuel Sánchez | Imagen: Another Sea

Sin embargo, la novela no permanece en esa dicotomía. Lentamente, la mirada de la narradora se transforma. Deja de juzgarlas y empieza a escucharlas y a dejarse integrar en ese ritmo pausado y ajeno a la premura exterior. Lo que parecía una renuncia comienza a revelarse como otra forma de habitar. Incluso aquella idea que le resultaba incomprensible –abandonarlo todo «por estar enamoradas de Jesús»– adquiere una intimidad que ya no puede despachar mediante la ironía.

El silencio hace el resto: la envuelve y la desacelera. La novela encuentra su núcleo en las meditaciones sobre la culpa y el perdón, pero también en esa necesidad tan contemporánea de desaparecer durante un instante de la vorágine.

La naturaleza atraviesa también esa búsqueda. La narradora piensa en la tierra, en nuestra manera de habitarla y en la violencia con la que fingimos estar separados de aquello de lo que formamos parte. Los ratones que infestan el convento son la materialización perfecta de esa incomodidad. La plaga rompe la paz del recogimiento y se convierte en la materialización de la intrusión. Se esconden, reaparecen, corretean por los rincones y consiguen trasladar al lector una sensación casi física de repulsión.

Describe con minuciosidad el refugio de su protagonista y deja en penumbra las razones que la condujeron hasta él

Son desagradables y, a la vez, profundamente literarios y reveladores: incluso detrás de esas puertas destinadas a la oración, la vida —con su suciedad, su imprevisibilidad, su materia— persiste y se abre paso por las grietas.

Los recuerdos se entrelazan con el presente con notable sutileza, pero ahí surge también mi principal reserva. Wood describe con minuciosidad el refugio de su protagonista y deja en penumbra las razones que la condujeron hasta él. Sabemos que hay un matrimonio roto, pero no qué ocurrió ni qué herida la empujó a retirarse.

Y la pregunta se vuelve inevitable: si ella cuestiona a unas mujeres capaces de abandonarlo todo por amor a Jesús, ¿qué fue lo suficientemente poderoso como para que ella abandonara su vida? El silencio explica que se quede, pero lo que la novela no termina de explicar es qué la hizo llegar.

Marc Vidal, inversor: «La Constitución no recoge la vivienda como un derecho fundamental, sino así»

Las Skechers que recomiendan si trabajas de pie muchas horas: suela acolchada y menos de 40€

Esperanza Aguirre: «Sánchez cree que la okupación de la Puerta del Sol le viene bien. En la Moncloa no duran ni cinco minutos»

Vicente Vallés: «Moncloa busca a la desesperada un acuerdo que pueda unir a sus socios de extrema izquierda y a los de la derecha nacionalista»

Esta funcionalidad es exclusiva para usuarios registrados.

Charlotte Wood, el silencio también tiene intrusos

Charlotte Wood, el silencio también tiene intrusos

Fuente original: Leer en ABC - Cultura
Compartir