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En un contexto de estancamiento de los fondos y partícipes, los expertos en previsión social señalan que la tributación de las aportaciones y rescates no incentivan el ahorro para la jubilación a través de un plan de pensiones.
Las novedades que entraron en vigor en enero del año pasado alrededor de los planes de pensiones no han servido para revitalizar un producto de ahorro para la jubilación que se encuentra estancado en el mercado. Al menos, así lo muestran los datos de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones, Inverco, que en su último informe trimestral, publicado el pasado septiembre, constata que el ligero incremento del número de partícipes de un plan de pensiones en España -alrededor de ocho millones- "corresponde en su totalidad al incremento de los Planes de Empleo Simplificados" para autónomos y empresas que comenzaron a ponerse en marcha a mediados de 2024. En algunos casos, como en el sector de la Construcción, las empresas ya están obligadas por convenio a realizar aportaciones periódicas por sus empleados.
Sin embargo, la mayor parte del patrimonio acumulado se concentra en planes de pensiones individuales, con 93.341 millones de euros en septiembre, lo que supone un incremento del 2,6% respecto al anterior informe de Inverco, publicado en junio.
En un contexto donde el ahorro privado para la jubilación se convierte en una prioridad para los trabajadores ante la incertidumbre sobre el futuro del sistema público de pensiones, los expertos urgen a una reforma de la fiscalidad de los planes privados que "sea incentivadora del ahorro previsional", explica Fernando Martínez-Cue, socio fundador de la consultora de pensiones Martínez-Cue & Asociados y autor de un informe publicado por el Instituto Santalucía en el que desglosa las claves para dinamizar este tipo de productos mediante incentivos fiscales, basándose en la reforma recién aprobada en País Vasco.
Reforma fiscal
El informe señala la necesidad de acometer una profunda reforma fiscal de los planes de pensiones con el foco puesto en dos claves principales. Por un lado, el tratamiento fiscal de las aportaciones que se hacen a lo largo de la vida laboral; y, por otro, la tributación de los fondos rescatados tras la jubilación, tanto si se recuperan en forma de prestación como si es de capital.
En el primer apartado, Fernando Martínez-Cue destaca ocho medidas en varias áreas que podrían dinamizar la contratación de planes de pensiones como producto de ahorro para la jubilación en medio de la incertidumbre sobre el futuro de las prestaciones públicas:
- Incentivos empresariales. Las sociedades que aporten a un plan de pensiones de empleo para sus trabajadores deberían tener mayores incentivos, en forma de deducciones, en el Impuesto sobre Sociedades.
- Aportaciones de los trabajadores. En este apartado, la aportación del trabajador no debería "estar condicionada por la contribución de la empresa, permitiendo que este aporte hasta el importe no utilizado del límite empresarial", que asciende a 8.500 euros al año.
- Aportaciones conjuntas. En el caso de los matrimonios, el informe señala la conveniencia de elevar hasta los 5.000 euros el límite de aportación conjunto a planes individuales exento de tributación, desde los 1.500 euros actuales.
- Autónomos. Debido a lo irregular de sus ingresos, los expertos abogan por adaptar los límites de aportación a esta variable, fijando "límites de aportación deducibles en el IRPF con periodicidad mayor a la anual", una propuesta que también comparten desde Inverco. Asimismo, el informe advierte de la necesidad de igualar el límite de aportación de los trabajadores por cuenta propia con el de los asalariados, y esta cantidad debería pasar de 5.750 euros a 10.000 al año, una reclamación que han venido haciendo desde la Federación Nacional de Trabajadores Autónomos (ATA) en los últimos años.
- Modelo de reducciones. Por otro lado, mejorar el modelo de reducción en la base imponible del IRPF para planes de pensiones podría incentivar las aportaciones voluntarias. En opinión de Martínez-Cue, el modelo que funciona actualmente "es regresivo, ya que el importe de la reducción no depende únicamente de la cuantía de la aportación sino también del nivel de ingresos del ahorrador". En su lugar, las deducciones adicionales a la cuota íntegra, como ya ocurre en País Vasco, podrían ser una medida para incentivar las aportaciones de los trabajadores.
- Límite salarial. Los expertos proponen subir el límite salarial de 27.000 euros y vincularlo a una magnitud revalorizable, "como puede ser la pensión máxima".
- Otros incentivos. Por último, el informe señala la posibilidad de establecer mayores deducciones en función del porcentaje de contribución de la empresa, u otros incentivos especiales para mayores de 35 años.
Respecto a las reformas necesarias para mejorar la tributación del rescate de los planes, Martínez-Cue subraya la necesidad de que los rendimientos pasen a tributar en la escala del ahorro como rendimientos del capital mobiliario -ahora lo hacen como rendimientos del trabajo-;incentivar el cobro en forma de renta durante al menos 15 años mediante la exención de los rendimientos obtenidos de las aportaciones; e implementar una reducción del 30% para los rescates en forma de capital para la parte aportada al plan después de 2007.
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