Durante décadas, el oso polar se ha convertido en el símbolo indiscutible de la crisis climática que estamos viviendo. La ecuación parecía en este bastante simple y devastadora: si hay menos hielo marino, van a poder cazar menos y, por tanto, los osos estarán más desnutridos y pueden llegar a desaparecer. Pero lo que estamos viendo ha roto este esquema bastado en la lógica, al menos en una región específica del Ártico.
El cambio de paradigma. Contra todo pronóstico, los osos polares del archipiélago de Savalbard, en Noruega, han presentado una mejor condición corporal que hace 25 años, a pesar de que su hábitat se está derritiendo a un ritmo acelerado. Y esto ha generado muchísimas preguntas.
Para poder dar respuesta a esto, el estudio liderado por Jon Aars del Instituto Polar Noruego, ha dado datos contundentes tras décadas de monitorización de estos animales. Todo esto gracias a 770 osos polares que han estado en el foco del estudio durante los años 1995 y 2019 en la región de Barents.
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Van engordando. Tras analizar todos los resultados de las mediciones se pudo comprobar que existía una paradoja ecológica: aunque la temporada sin hielo en la zona se ha alargado significativamente, estos osos están aumentando su peso de manera significativa a partir de 2005. La gran pregunta aquí es... ¿Cómo posible?
La respuesta. La clave de esta resiliencia inesperada parece residir en la productividad biológica única del Mar de Barents y en la capacidad de adaptación de estos depredadores. Según el estudio, se han dado varios factores simultáneos como por ejemplo la densidad de presas. Esto quiere decir que la pérdida de hielo ha concentrado a las presas de estos osos en áreas más pequeñas y costeras, haciéndolas paradójicamente más accesibles en ciertos momentos.
Pero no se queda aquí, ya que también se ha visto un aumento del número de focas, y sobre todo de las focas barbudas que es una presa mucho más grande y rica en grasas.
Un cambio de dieta. Aquí entra la flexibilidad del depredador, puesto que los ojos de Svalbard han empezado a complementar su dieta con recursos terrestres, incluyendo renos y huevos de aves, aprovechando lo que la tierra ofrece cuando el mar falla.
En resumen, los osos de Svalbard viven en una "burbuja" de abundancia ecológica que ha amortiguado, por ahora, el impacto físico de la pérdida de hielo por culpa del calentamiento global.
No hay que celebrarlo. Es fácil caer en la tentación de usar este estudio para minimizar el impacto del cambio climático porque no ha afectado a la especie el hecho de que el hielo cada vez esté en menor cantidad. Pero los autores del estudio apuntan a que esta es una anomalía que se da en esta zona concreta del Ártico pero no es una tendencia global.
De esta manera, mientras los osos de Svalbard disfrutan de este respiro temporal, sus parientes en la Bahía de Hudson (Canadá) y otras regiones del Ártico muestran signos severos de desnutrición y sobre todo una disminución del número de animales Y la diferencia radica en que no todos los ecosistemas árticos son tan ricos como el Mar de Barents.
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Un espejismo. Es lo que advierte el estudio que podemos tener delante de nosotros, puesto que ahora el oso ha podido adaptarse a la situación, pero el hielo marino continúa retrocediendo, no sabemos qué pasará. Lo que se espera es que se pueda llegar a un punto de inflexión donde ni siquiera la riqueza de presas o los huevos de reno serán suficientes para sostener la población actual, comenzando aquí una nueva crisis ecológica.
Imágenes | Hans-Jurgen Mager
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La noticia
Creíamos que los osos polares estaban condenados a desaparecer. En Noruega se están volviendo más gordos y saludables
fue publicada originalmente en
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por
José A. Lizana
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Creíamos que los osos polares estaban condenados a desaparecer. En Noruega se están volviendo más gordos y saludables
Lo esperable es que los osos comenzaran a desnutrirse, pero está ocurriendo todo lo contrario
Durante décadas, el oso polar se ha convertido en el símbolo indiscutible de la crisis climática que estamos viviendo. La ecuación parecía en este bastante simple y devastadora: si hay menos hielo marino, van a poder cazar menos y, por tanto, los osos estarán más desnutridos y pueden llegar a desaparecer. Pero lo que estamos viendo ha roto este esquema bastado en la lógica, al menos en una región específica del Ártico.
Van engordando. Tras analizar todos los resultados de las mediciones se pudo comprobar que existía una paradoja ecológica: aunque la temporada sin hielo en la zona se ha alargado significativamente, estos osos están aumentando su peso de manera significativa a partir de 2005. La gran pregunta aquí es... ¿Cómo posible?
La respuesta. La clave de esta resiliencia inesperada parece residir en la productividad biológica única del Mar de Barents y en la capacidad de adaptación de estos depredadores. Según el estudio, se han dado varios factores simultáneos como por ejemplo la densidad de presas. Esto quiere decir que la pérdida de hielo ha concentrado a las presas de estos osos en áreas más pequeñas y costeras, haciéndolas paradójicamente más accesibles en ciertos momentos.
Pero no se queda aquí, ya que también se ha visto un aumento del número de focas, y sobre todo de las focas barbudas que es una presa mucho más grande y rica en grasas.
En resumen, los osos de Svalbard viven en una "burbuja" de abundancia ecológica que ha amortiguado, por ahora, el impacto físico de la pérdida de hielo por culpa del calentamiento global.
No hay que celebrarlo. Es fácil caer en la tentación de usar este estudio para minimizar el impacto del cambio climático porque no ha afectado a la especie el hecho de que el hielo cada vez esté en menor cantidad. Pero los autores del estudio apuntan a que esta es una anomalía que se da en esta zona concreta del Ártico pero no es una tendencia global.
De esta manera, mientras los osos de Svalbard disfrutan de este respiro temporal, sus parientes en la Bahía de Hudson (Canadá) y otras regiones del Ártico muestran signos severos de desnutrición y sobre todo una disminución del número de animales Y la diferencia radica en que no todos los ecosistemas árticos son tan ricos como el Mar de Barents.
Un espejismo. Es lo que advierte el estudio que podemos tener delante de nosotros, puesto que ahora el oso ha podido adaptarse a la situación, pero el hielo marino continúa retrocediendo, no sabemos qué pasará. Lo que se espera es que se pueda llegar a un punto de inflexión donde ni siquiera la riqueza de presas o los huevos de reno serán suficientes para sostener la población actual, comenzando aquí una nueva crisis ecológica.