El viernes 30 de enero, las acciones de las principales compañías de videojuegos se desplomaron en Wall Street horas después de que Google lanzara Project Genie. El relato era sencillo: los inversores creían que la inteligencia artificial sustituiría a los desarrolladores tradicionales. Sin embargo, ese mismo día se publicaba un dato que pasó prácticamente desapercibido entre el ruido bursátil: un tercio de los trabajadores estadounidenses del sector (33%) han sido despedidos en los últimos dos años.
Genie aparentaba ser una amenaza, pero la industria del videojuego lleva dos años desangrándose en silencio, y la inteligencia artificial no es la causa de esa hemorragia, sino el instrumento que algunos ejecutivos ven como el perfecto chivo expiatorio.
Los datos. La magnitud de los despidos supera cualquier precedente reciente. Entre 2022 y julio de 2025 se perdieron aproximadamente 45.000 empleos. El mencionado informe de la GDC cifra en un 28% global y un 33% en Estados Unidos el porcentaje de trabajadores que perdieron su empleo en los últimos dos años. La mitad de los profesionales consultados declararon que su empresa había ejecutado recortes en el último año. El impacto resultó especialmente devastador en los estudios AAA: dos tercios de los desarrolladores que trabajaban en producciones de gran presupuesto confirmaron despidos en sus compañías, frente a solo un tercio en el sector independiente.
Casos concretos. Algunos ejemplos ilustran la magnitud de la crisis. Microsoft eliminó más de 9.000 puestos de trabajo pese a presumir de un "año de récord" en ingresos y beneficios operativos. Embracer Group redujo su plantilla de 15.701 a 7.873 empleados, una pérdida neta de 8.000 trabajadores que representaba la mitad de su fuerza laboral. Unity Technologies ejecutó seis rondas de despidos entre junio de 2022 y febrero de 2025. Sony cerró Firewalk Studios y Neon Koi, eliminando 210 puestos tras el fracaso de 'Concord'. Y 2026 no ha empezado mejor: Ubisoft anunció en enero el cierre de sus estudios en Halifax y Estocolmo, además de reestructuraciones en Abu Dhabi, RedLynx y Massive Entertainment.
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Genie 3 es impresionante creando mundos para videojuegos. Pero el problema de los videojuegos nunca fue crear mundos
Cuándo empezó la crisis. El origen se remonta a los confinamientos de 2020. La población mundial recluida en sus hogares buscó entretenimiento en los videojuegos, generando cifras de crecimiento que la industria interpretó como el inicio de una nueva era. Steam alcanzó 23 millones de usuarios concurrentes en marzo de 2020, superando todos los registros previos. Microsoft reportó que Xbox Game Pass había superado los 10 millones de suscriptores. Las ventas de consolas y software se dispararon.
La expansión irresponsable. Las empresas respondieron con expansiones agresivas de plantilla. Electronic Arts incrementó su plantilla un 12%, pasando de 9.800 a 11.000 empleados entre 2020 y 2021. Ubisoft incorporó 2.000 nuevos desarrolladores en el mismo período. Pero cuando las restricciones sanitarias terminaron, los ingresos no solo dejaron de crecer: el analista Matthew Ball documenta que los videojuegos se convirtieron en uno de los pocos sectores del entretenimiento cuyo consumo se contrajo (porque por ejemplo, el streaming de películas y audio no ha dejado de crecer). Ball señala que las principales consultoras e inversores habían sobreestimado los ingresos previstos para 2025 entre un 25% y un 30%.
El mercado está anquilosado. Los avisos para toda la industria del entretenimiento sobre el riesgo de la excesiva confianza en productos reciclados resultaron especialmente pertinentes en el videojuego. Los costos de desarrollo se disparaban mientras los estudios concentraban recursos en secuelas y remasterizaciones en lugar de arriesgar con nuevas propiedades intelectuales.
Además, el omnipotente mercado móvil, considerado tradicionalmente resistente a las recesiones, mostraba señales de osificación: según Ball, los tres títulos principales de cada género concentran aproximadamente el 40% de los ingresos del segmento, y el 82% de la facturación corresponde a juegos con más de dos años de antigüedad.
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Qué pasa con Ubisoft: tras cancelar seis juegos y ajustar su estructura, este el plan del gran estudio francés
Ubisoft y la IA como excusa. El 21 de enero de 2026, Ubisoft anunció lo que denominó un "reset organizacional, operativo y de portfolio". Las acciones de la compañía se desplomaron un 33%. La reestructuración implicaba la cancelación de seis proyectos en desarrollo. Pero mientras ejecutaba despidos masivos y cerraba estudios, Ubisoft anunció "inversiones aceleradas" en inteligencia artificial generativa orientada al jugador, no limitada a herramientas internas sino integrada directamente en los juegos.
Profecía autocumplida. Lo que Genie ofrece es una coartada. Cuando un CEO contempla "inversiones aceleradas en IA generativa orientada al jugador" mientras cierra estudios y cancela proyectos, la tecnología funciona como justificación para decisiones financieras ya adoptadas. La encuesta de la GDC revela que el 74% de los estudiantes de desarrollo de videojuegos se muestran preocupados por sus perspectivas laborales futuras: la industria elimina puestos mientras sus dirigentes invierten en sistemas para automatizar el trabajo.
Cabecera | Vitaly Gariev / Shuichi Aizawa
En Xataka | La industria española del videojuego ha batido su récord de facturación. El problema es que no para de despedir trabajadores
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La noticia
El problema de la industria del videojuego no es Genie: es que en dos años ha despedido al 30% de sus trabajadores
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Xataka
por
John Tones
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El problema de la industria del videojuego no es Genie: es que en dos años ha despedido al 30% de sus trabajadores
Genie hace caer las acciones del gaming. Pero hay un 30% de trabajadores despedidos que creen que no toda la culpa es de la IA
El viernes 30 de enero, las acciones de las principales compañías de videojuegos se desplomaron en Wall Street horas después de que Google lanzara Project Genie. El relato era sencillo: los inversores creían que la inteligencia artificial sustituiría a los desarrolladores tradicionales. Sin embargo, ese mismo día se publicaba un dato que pasó prácticamente desapercibido entre el ruido bursátil: un tercio de los trabajadores estadounidenses del sector (33%) han sido despedidos en los últimos dos años.
Genie aparentaba ser una amenaza, pero la industria del videojuego lleva dos años desangrándose en silencio, y la inteligencia artificial no es la causa de esa hemorragia, sino el instrumento que algunos ejecutivos ven como el perfecto chivo expiatorio.
Los datos. La magnitud de los despidos supera cualquier precedente reciente. Entre 2022 y julio de 2025 se perdieron aproximadamente 45.000 empleos. El mencionado informe de la GDC cifra en un 28% global y un 33% en Estados Unidos el porcentaje de trabajadores que perdieron su empleo en los últimos dos años. La mitad de los profesionales consultados declararon que su empresa había ejecutado recortes en el último año. El impacto resultó especialmente devastador en los estudios AAA: dos tercios de los desarrolladores que trabajaban en producciones de gran presupuesto confirmaron despidos en sus compañías, frente a solo un tercio en el sector independiente.
Casos concretos. Algunos ejemplos ilustran la magnitud de la crisis. Microsoft eliminó más de 9.000 puestos de trabajo pese a presumir de un "año de récord" en ingresos y beneficios operativos. Embracer Group redujo su plantilla de 15.701 a 7.873 empleados, una pérdida neta de 8.000 trabajadores que representaba la mitad de su fuerza laboral. Unity Technologies ejecutó seis rondas de despidos entre junio de 2022 y febrero de 2025. Sony cerró Firewalk Studios y Neon Koi, eliminando 210 puestos tras el fracaso de 'Concord'. Y 2026 no ha empezado mejor: Ubisoft anunció en enero el cierre de sus estudios en Halifax y Estocolmo, además de reestructuraciones en Abu Dhabi, RedLynx y Massive Entertainment.
Cuándo empezó la crisis. El origen se remonta a los confinamientos de 2020. La población mundial recluida en sus hogares buscó entretenimiento en los videojuegos, generando cifras de crecimiento que la industria interpretó como el inicio de una nueva era. Steam alcanzó 23 millones de usuarios concurrentes en marzo de 2020, superando todos los registros previos. Microsoft reportó que Xbox Game Pass había superado los 10 millones de suscriptores. Las ventas de consolas y software se dispararon.
La expansión irresponsable. Las empresas respondieron con expansiones agresivas de plantilla. Electronic Arts incrementó su plantilla un 12%, pasando de 9.800 a 11.000 empleados entre 2020 y 2021. Ubisoft incorporó 2.000 nuevos desarrolladores en el mismo período. Pero cuando las restricciones sanitarias terminaron, los ingresos no solo dejaron de crecer: el analista Matthew Ball documenta que los videojuegos se convirtieron en uno de los pocos sectores del entretenimiento cuyo consumo se contrajo (porque por ejemplo, el streaming de películas y audio no ha dejado de crecer). Ball señala que las principales consultoras e inversores habían sobreestimado los ingresos previstos para 2025 entre un 25% y un 30%.
El mercado está anquilosado. Los avisos para toda la industria del entretenimiento sobre el riesgo de la excesiva confianza en productos reciclados resultaron especialmente pertinentes en el videojuego. Los costos de desarrollo se disparaban mientras los estudios concentraban recursos en secuelas y remasterizaciones en lugar de arriesgar con nuevas propiedades intelectuales.
Además, el omnipotente mercado móvil, considerado tradicionalmente resistente a las recesiones, mostraba señales de osificación: según Ball, los tres títulos principales de cada género concentran aproximadamente el 40% de los ingresos del segmento, y el 82% de la facturación corresponde a juegos con más de dos años de antigüedad.
Ubisoft y la IA como excusa. El 21 de enero de 2026, Ubisoft anunció lo que denominó un "reset organizacional, operativo y de portfolio". Las acciones de la compañía se desplomaron un 33%. La reestructuración implicaba la cancelación de seis proyectos en desarrollo. Pero mientras ejecutaba despidos masivos y cerraba estudios, Ubisoft anunció "inversiones aceleradas" en inteligencia artificial generativa orientada al jugador, no limitada a herramientas internas sino integrada directamente en los juegos.
Profecía autocumplida. Lo que Genie ofrece es una coartada. Cuando un CEO contempla "inversiones aceleradas en IA generativa orientada al jugador" mientras cierra estudios y cancela proyectos, la tecnología funciona como justificación para decisiones financieras ya adoptadas. La encuesta de la GDC revela que el 74% de los estudiantes de desarrollo de videojuegos se muestran preocupados por sus perspectivas laborales futuras: la industria elimina puestos mientras sus dirigentes invierten en sistemas para automatizar el trabajo.