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Defensa pide un millón para recambios en los obsoletos BMR mientras los 8x8 se retrasan entre problemas técnicos y el veto a Israel

Defensa pide un millón para recambios en los obsoletos BMR mientras los 8x8 se retrasan entre problemas técnicos y el veto a Israel
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Las primeras unidades de los 8x8 Dragón se entregaron el pasado enero y ascienden a 56, pero aún no están operativos Leer

El Boletín Oficial del Estado publicó ayer dos anuncios de formalización de contratos para adquirir repuestos de los Blindados Medios sobre Ruedas (BMR), los vehículos de combate que desde los años 80 utilizan las Fuerzas Armadas españolas. Hace tiempo que estos blindados se quedaron obsoletos, sobre todo después de varios accidentes con minas contra carro que provocaron la muerte de soldados españoles por la falta de blindaje en la zona inferior. Por ello, el Gobierno puso en marcha el programa 8x8 Dragón para fabricar un vehículo español. Una apuesta millonaria que no para de sufrir retrasos y problemas, lo que obliga a alargar la vida útil de los BMR.

Tal y como especifican los dos anuncios del BOE, la Jefatura de Asuntos Económicos del Mando de Apoyo Logístico ha adjudicado un primer contrato por 596.204,83 euros y un segundo por 495.867,77 para obtener recambios para estos vehículos, que están en muchas unidades del Ejército de Tierra. Son los mismos blindados con los que España patrulla la blue line que separa el Líbano de Israel, pese a que su vulnerabilidad está más que demostrada y que los ataques entre los dos países son constantes.

Estos vehículos deben cambiarse por los 8x8 Dragón, un blindado cuyas primeras 40 unidades debían entregarse al Ejército en 2014. Pero los defectos de fabricación fueron complicando la cadena de montaje. Primero hubo problemas de montaje y no fue hasta el pasado enero cuando se entregaron estos 40 vehículos. A ellos siguió otra entrega más hace dos semanas hasta sumar un total de 56 nuevos blindados en manos del Ejército. Unos vehículos sobre ruedas que, sin embargo, no están operativos.

Como cualquier material entregado al ejército, ahora pasa un periodo de evaluación operativa que se alarga durante meses. Cada puesto táctico prueba su posición, se sacan puntos de mejora a nivel individual, también con toda la tripulación trabajando junta. Se van escalando las pruebas: primero un vehículo, luego dos... así hasta que una compañía entera pueda funcionar con los vehículos. Todavía no están en ese punto, pues los 8x8 se han enfrentado a dos problemas.

Por un lado, los técnicos, pues la cadena de montaje tuvo que modificar la estanqueidad de la caja eléctrica, que al entrar en contacto con humedad -pasando ríos, charcos o lluvia- se paraba. Unos errores de soldadura del 'chasis' que ahora trabajan en solventar. Hubo otro problema de carácter eléctrico por el peso. Se excedió el tonelaje previsto, con lo que hubo que recalcular para que 'el corazón' del 8x8 pudiera tirar con un blindado con más peso.

Por otro, los problemas políticos. El Gobierno aprobó en septiembre un Real Decreto que establecía un embargo total de armas a Israel. Esto afectaba a la estructura, la electrónica y el armamento de los vehículos. El blindaje era de Plasan, la radio, de Elbyt Systems; y el cañón es el Spyke de Rafael. Esto provocó, según fuentes consultadas, que se paralizara la entrega de más vehículos, pues había que buscar otras opciones para el blindaje y el citado armamento. Aunque fuentes consultadas aseguran que el problema ya está resuelto, e Indra afirmó el miércoles pasado que a final de año se entregarán un centenar de 8x8, el retraso acumulado continúa lastrando a las unidades, que dependen de plataformas que no responden a los estándares actuales de protección frente a amenazas asimétricas.

Fuentes del ámbito militar señalan que esta situación genera un doble impacto: por un lado, incrementa los costes de mantenimiento de los BMR, cuya logística se complica con el paso de los años; por otro, retrasa la plena adaptación a los nuevos sistemas de combate sobre ruedas. El 8x8 no solo supone un cambio de vehículo, sino también de concepto operativo, con mayor digitalización, capacidad de integración en redes y mejora en la conciencia situacional de las unidades. Todo ello requiere formación, adaptación y pruebas que todavía están en curso y sin vista de que finalicen pronto para estar totalmente operativos.

En paralelo, la industria de defensa española trabaja para encontrar proveedores alternativos que permitan sustituir los componentes de origen israelí sin comprometer las capacidades del vehículo. Este proceso no es inmediato, ya que implica rediseños, certificaciones y nuevas pruebas, lo que añade más incertidumbre al calendario. Mientras tanto, el Ejército sigue a la espera de que se resuelvan tanto los problemas técnicos como los derivados de la situación geopolítica, con el objetivo de contar cuanto antes con un blindado plenamente operativo y adaptado a las exigencias del combate moderno.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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