- ANDRÉS STUMPF Bruselas
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- Buch (BCE): "Las perspectivas para la estabilidad financiera se han vuelto más inciertas"
La presidenta del Consejo de Supervisión bancaria advierte en Bruselas de las conexiones entre estas firmas y las entidades bancarias.
El Banco Central Europeo (BCE) está analizando "con mucha atención" los últimos acontecimientos relacionados con los fondos de crédito privado. Compañías como BlackRock o Morgan Stanley han paralizado los reembolsos de algunos de sus fondos ante la tensión en los mercados y el supervisor bancario está pendiente de los posibles efectos que esto pudiera tener sobre la estabilidad del sector, según reconoció Claudia Buch, presidenta del Consejo de Supervisión bancaria del BCE ante la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo.
"Con frecuencia existen relaciones crediticias entre los bancos y las entidades no bancarias. Por eso, hemos estado muy atentos para comprender cuáles son estos vínculos, cómo podrían los riesgos repercutir en el sector bancario y cuáles son las exposiciones de los bancos", expresó la banquera central.
El BCE no tiene competencias sobre la supervisión del crédito privado y otras entidades de financiación no bancarias, pero lleva alertando años sobre sus potenciales riesgos en sus diferentes Informes de Estabilidad Financiera, en los que ha reclamado medidas para mejorar la transparencia del sector.
"Hemos observado mejoras, pero desde la perspectiva de un supervisor, siempre se encuentran aspectos que se pueden mejorar", aseguró ayer Buch.
También la Junta Europea de Riesgo Sistémico (ESRB) dirigida por la también presidenta del BCE, Christine Lagarde, ha puesto el foco en este tipo de activos que pueden provocar un efecto amplificador de los shocks que se extienda a otras entidades si no se tiene la suficiente cautela.
Ahora que algunos episodios negativos se han materializado en el crédito privado, el BCE refuerza su vigilancia. La banquera alemana reconoce que, hasta la fecha, "no hay señales significativas de deterioro en la calidad de los activos a nivel del sistema ya que la proporción de préstamos morosos se mantiene relativamente estable en torno al 2%". Sin embargo, defiende que existen focos limitados de vulnerabilidad en segmentos como el inmobiliario comercial y los préstamos a pequeñas y medianas empresas.
Riesgos geopolíticos
Estos nuevos episodios de estrés por parte de gestoras de activos privados son especialmente delicados para la estabilidad en un entorno de tensión como el que se vive ahora a consecuencia del estallido de la guerra en Irán.
"El conflicto en curso en Oriente Medio añade incertidumbre y volatilidad a las previsiones económicas, tiene repercusiones en el mercado y podría afectar la calidad crediticia. Esto podría repercutir en los balances de los bancos a largo plazo", aseveró Buch.
Pero es que incluso sin que se vea todavía un varapalo en el sector bancario o en el mercado por las restricciones impuestas en el crédito privado, el BCE ya detecta nubes en el horizonte bancario que hasta ahora había estado marcado por dorados récord de rentabilidad. Buch indicó ayer que "las perspectivas a medio y largo plazo para la estabilidad financiera se han vuelto más inciertas", sobre todo como consecuencia de los nuevos acontecimientos geopolíticos.
La banquera central presentó ayer el Informe de Supervisión Bancaria con las actividades de este segmento del BCE a lo largo del pasado año. En su valoración, indicó que "los bancos europeos han entrado en esta fase de creciente incertidumbre geopolítica con sólidos indicadores a corto plazo y una fuerte capitalización, aunque los riesgos a medio y largo plazo siguen siendo elevados".
Las entidades europeas cerraron 2025 con un nivel de capital de máxima calidad (CET1) de alrededor del 16%. Se trata de niveles muy elevados y que cumplen sobradamente con los requerimientos prudenciales exigidos por las diferentes autoridades. Pese a ello, los supervisores llaman a la cautela.
"Los bancos deben monitorizar la exposición a sectores y empresas que son particularmente vulnerables a mayores riesgos", subrayó Buch, que aseguró que "la incertidumbre no se refleja adecuadamente en los indicadores de estrés financiero basados en el mercado, lo que podría provocar una reevaluación abrupta del riesgo".
El BCE lleva a cabo este año un test de estrés especializado sobre la exposición de la banca a los riesgos geopolíticos globales, que cada vez se están volviendo más frecuentes. En ese contexto, la presidenta del área de supervisión de Fráncfort recordó que se solicita a los bancos que identifiquen los eventos de riesgo geopolítico que podrían provocar una disminución del capital de al menos 300 puntos básicos. Además, el BCE también quiere que las entidades expongan las medidas preventivas que pueden adoptar para reducir este impacto.
Por último, Buch hizo un llamamiento a mantener la dureza de las exigencias regulatorias en un momento en el que el sector se encuentra en plena cruzada en Bruselas en busca de un paquete de simplificación normativa y alivios en los requerimientos de capital. Para la banquera central alemana "cualquier debilitamiento de los estándares podría mermar la capacidad de los bancos para resistir acontecimientos adversos" que se están sufriendo.
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