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El 'boom' de los Pirineos eleva la falta de vivienda a los 1.000 metros: "Comprar una casa aquí ahora mismo es imposible"

El 'boom' de los Pirineos eleva la falta de vivienda a los 1.000 metros: "Comprar una casa aquí ahora mismo es imposible"
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El 'boom' de los Pirineos eleva la falta de vivienda a los 1.000 metrosEl crecimiento del turismo de montaña dispara el alquiler en los pueblos de la zona Leer

La montaña se ha convertido en la cesta de huevos de oro para Aragón. Más de 4 millones de turistas eligieron los Pirineos para pasar unos días de vacaciones en 2025, la mayor cifra de la historia de la región, y el sector ya representa un 7% de su PIB. Tal es la dimensión de su influencia en la zona que, gracias a él, muchos pueblos están venciendo a la despoblación y aumentando considerablemente su cantidad de habitantes.

Es lo que sucede en Jaca, donde su alcalde, Carlos Serrano (PP), reconoce estar «muy feliz» porque la temporada está siendo «muy dulce» y «con mucha nieve». La localidad supera los 14.000 habitantes y, desde la pandemia, suma más de 150 vecinos cada año. Pero esa cifra corresponde únicamente a la población empadronada en el municipio, ya que, durante el invierno, el número de residentes crece hasta los 45.000 en cualquier fin de semana.

«Somos una ciudad diseñada para atender las necesidades de 50.000 personas, por eso tenemos una comisaría de policía nacional, un sistema de recogida de residuos adaptado y un amplio parque de vivienda», explica Serrano a EL MUNDO.

La creciente demanda de alojamiento que Jaca viene experimentando ha desembocado en una subida desmesurada en el precio de la vivienda. En diciembre de 2025, este se situaba en los 2.286 euros por metro cuadrado, según Idealista, una cantidad más elevada que la necesaria para adquirir un inmueble en Zaragoza y que se sitúa hasta 600 euros por encima de la media regional. El número de viviendas de uso turístico registradas por el Gobierno de Aragón en la región es de 980, aunque esa cifra aumenta considerablemente si se tiene en cuenta la cantidad de pisos que todavía operan sin licencia.

«Estamos regulando las viviendas de uso turístico porque es algo que se nos había descontrolado por completo. Hemos modificado el plan general de ordenación urbana para regular esto, para que las VUT que operen lo hagan bajo la normativa vigente. Estamos en plena inspección de licencias y estoy convencido de que cuando todo esté regulado habrá un equilibrio», explica Serrano, que, por otro lado, se niega a aplicar la ley estatal de Vivienda.

En una churrería del centro de Jaca dos hombres explican que «comprar una casa aquí ahora mismo es imposible con un sueldo normal, y eso que muchas de ellas están vacías durante buena parte del año, porque son de gente de Navarra y del País Vasco que solo viene aquí de vez en cuando». Sin embargo, reconocen que «es un mal con el que hay que tragar, porque pocos negocios de la zona podrían sobrevivir sin el turismo».

Caravana aparcada a las afueras de Canfranc.TONI GALÁNARABA PRESS

Al volver a la calle, una mujer que regenta una administración de lotería comparte su opinión. Ella es de Jaca «de toda la vida» y explica que «aquí todo depende de la montaña». Ahora está de vacaciones y le gusta cómo se anima el pueblo cada fin de semana. «Esto está cada vez más lleno de vida y yo me alegro. Aunque, eso sí, recuerdo que antes había más fiesta. Ahora parece que la hacen arriba», explica.

Hasta «arriba» se encamina una pareja de Valencia con sus dos hijos, pero antes se fotografían para el recuerdo en la Ciudadela de Jaca, donde decenas de ciervos se reúnen en el foso. Comentan que su estancia de tres días les ha salido por 840 euros, con los forfaits y el equipo para esquiar incluido. El padre, además, explica que han decidido quedarse en Jaca por la accesibilidad, ya que «daban mal tiempo para estos días y, como ya tenemos experiencia en la montaña, sabemos que es mejor quedarse aquí que luego encontrarse el coche cubierto de nieve en un pueblo precioso que está en lo alto de la montaña».

Subimos con ellos hasta Canfranc, donde la dificultad para adquirir una vivienda o vivir de alquiler aumenta considerablemente. Este es un pequeño municipio de poco más de 600 habitantes que sirve como dormitorio a unos 1.000 turistas cada fin de semana durante las épocas de temporada. Muchos de ellos pernoctan en el Hotel Canfranc Estación, que cuenta con 92 empleados para atender las necesidades de sus decenas de clientes.

Estos trabajadores suelen vivir en alquiler compartido en la zona y, preguntados varios de ellos en el vestíbulo del edificio, reconocen haber tenido serias dificultades para encontrar un piso con un precio accesible. La mayoría no quiere dar sus nombres y no extiende demasiado su testimonio, pero hay una excepción. Él es Jorge Israel, recepcionista del hotel y la tercera generación de una familia que siempre ha estado ligada al mismo. Explica que, por su parte, no tiene problema con la vivienda, ya que vive allí, en la estación, pero que sus compañeros «lo suelen tener muy difícil para quedarse mucho tiempo trabajando aquí, porque los alquileres están por las nubes y los sueldos son lo que son».

«Prácticamente todas las personas que vienen a trabajar tienen que vivir de alquiler y existe un gran problema de oferta. Los propietarios prefieren alquilar por noche a 600 euros que cobrar eso por todo un mes. Por eso muchos solo se mantienen durante el periodo de prueba, que son dos meses en los que el hotel les proporciona una vivienda», expone.

El Hotel Canfranc Estación está abierto durante todo el año, aprovechando el desarrollo hacia la descentralización que está experimentando el turismo de montaña desde la pandemia. Esto ha llevado a la dirección a aumentar el número de trabajadores con contrato indefinido y, en consecuencia, «ayudarles a conseguir una mayor estabilidad». Así lo indica Pilar Alfaro, adjunta a la dirección, quien explica que «les proporcionamos una vivienda para que se queden ahí durante los primeros meses y puedan buscar alojamiento a largo plazo, ya que, pese a que muchos de ellos son de Aragón, lo ideal es que puedan vivir cerca».

Sin embargo, la realidad es que acceder a una vivienda en esta localidad es una misión prácticamente imposible. Al echar un vistazo en los principales portales de vivienda, la diferencia entre las ofertas para alquilar a largo plazo y los anuncios de pisos reservados para estancias cortas es abrumadora, a pesar de que el Gobierno de Aragón impulsó 47 viviendas en los últimos dos años. Esto lleva a muchos trabajadores a optar por una alternativa más económica: vivir en una caravana.

Son varios los vehículos habitacionales aparcados a las afueras del pueblo, muchos de ellos ocupados por trabajadores de los negocios de la zona. Uno de los ocupantes de estos hogares sobre ruedas atiende a este periódico brevemente mientras se asoma por la ventana y explica que él lleva ya «cuatro años viviendo así» y, durante este tiempo, ha podido observar cómo «cada vez hay más gente como yo, porque es mucho más barato y sencillo que ponerte a buscar una casa».

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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