“Cuando los pulsos viajan cerca de un objeto muy masivo, pueden desviarse y experimentar retrasos en el tiempo debido a la distorsión del espacio-tiempo, como predijo la teoría de la relatividad general de Einstein”, explicó Slavko Bogdanov, coautor del estudio y científico del Laboratorio de Astrofísica de la Universidad de Columbia, en un comunicado.
Recibe en tu correo lo más relevante sobre innovación e inteligencia artificial con el newsletter de WIRED en español.ArrowEl equipo identificó el candidato al analizar el sondeo del Centro Galáctico de Breakthrough Listen, una búsqueda muy sensible de señales de radio en la región central de la Vía Láctea. Detectaron una señal periódica débil pero consistente, con un período de 8.19 milisegundos. Si realmente proviene de un púlsar, sus tics indican que el objeto gira 122 veces por segundo.
Para confirmarlo, los astrónomos necesitan detectarlo con otros telescopios, repetir las observaciones varias veces y obtener un perfil de pulso claro, es decir, una “firma” reconocible del púlsar. Por ahora, los resultados del catálogo se publicaron en The Astrophysical Journal.
La Vía Láctea alberga muchos púlsares, cada uno valioso por sus implicaciones científicas. Por ejemplo, el Púlsar del Cangrejo es el único cuyo remanente podemos asociar con una supernova registrada. También está PSR J0437–4715, uno de los más cercanos a la Tierra, ubicado a unos 510 años luz.